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Greenpeace e Intervida alertan de la influencia
humana en la desertización que afecta a 1.250 millones de personas
La organización ecologista Greenpeace alertó, ante la celebración
del Día Mundial de la Lucha contra la Desertización y la
Sequía, sobre la influencia humana en la expansión de este
fenómeno, que es además una de las mayores amenazas medio
ambientales a escala mundial
Así, la sobreexplotación de los recursos hídricos,
la tala indiscriminada de bosques, la agricultura intensiva --a menudo
asociada al uso de variedades transgénicas-- y el pastoreo intensivo,
los incendios y la ocupación del suelo para el negocio inmobiliario
resultan en gran parte responsables de esta situación, según
la organización.
Greenpeace recordó que España es el país más árido
de Europa, ya que según la ONU, un tercio de su superficie sufre
una tasa muy elevada de desertificación y un 6% ya se ha degradado
de forma irreversible. Las zonas más afectadas por este fenómeno
son la vertiente mediterránea y las Islas Canarias.
"
La desertificación es fundamentalmente un problema de desvinculación
entre los recursos naturales y el sistema socio-económico que
los explota, o sea, es ante todo un problema de desarrollo sostenible",
declaró la responsable de la campaña de energía
y cambio climático de Greenpeace, Sara Pizzinato.
La organización ecologista reclamó medidas urgentes que
impidan seguir perdiendo, cada año, millones de toneladas de suelo
arrastrados por el agua y el viento junto con las especies que ahí se
albergan como consecuencia del avance de los procesos de desertificación.
1.250 MILLONES DE PERSONAS AMENAZADAS
Por su parte, la organización Intervida ha cifrado en más
de 1.250 millones de personas las amenazadas por la desertización
en el mundo (1.000 millones amenazados y 250 millones afectados), alertando
de la degradación de la tierra y que muchas comunidades empobrecidas
tienen una dependencia casi absoluta del suelo y de los cultivos.
"
La desertización es un proceso que se debe casi exclusivamente
a la acción del ser humano", recuerda, con motivo del Año
Internacional de Lucha contra la Desertificación y el cumplimiento
de una década de la entrada en vigor --el 26 de diciembre de 1996--
de la Convención de las Naciones Unidas contra la Desertificación.
Así, alerta de que los primeros efectos perjudiciales de la desertificación
se sufren en la superficie fértil de la tierra, el manto vegetal
y los cultivos tradicionales. Para muchas de las poblaciones empobrecidas
con quienes Intervida trabaja, la dependencia del suelo y de los cultivos
es casi absoluta.
En este sentido, señala en un comunicado que las prácticas
agrarias inadecuadas y el manejo agresivo de los bosques y la vegetación
provocan la reducción de los recursos hídricos disponibles,
dificultando el futuro de estas comunidades, que se basan principalmente
en una agricultura de subsistencia.
Por un lado, lamenta que las tierras están cada vez más
degradadas por los malos usos agrícolas, como la intensificación
de los cultivos y el uso de plaguicidas y abonos químicos sin
implementar medidas de conservación del suelo, y por otro, que
durante décadas se han venido realizando emisiones de gases de
efecto invernadero y se han destruido algunos bosques que podrían
haber absorbido parte de estas emisiones.
DESERTIZACION Y POBREZA
En este sentido y con motivo de la celebración el pasado 5 de
junio del Día Mundial del Medioambiente bajo el lema "¡No
hagamos de las tierras áridas desiertos!", el secretario
general de la ONU, Kofi Annan, ha hecho un llamamiento a cuidar las tierras áridas
y semiáridas del mundo advirtiendo de que la desertización "conduce
a a pobreza o la exacerba".
Según Annan, las tierras áridas "cubren más
del 40% de la superficie de la Tierra y albergan a casi 2.000 millones
de personas, la tercera parte de la población mundial". Para
la mayoría de sus habitantes, subrayó, "la vida es
dura y el futuro suele ser precario" ya que "viven al margen
en los ámbitos ecológico, económico y social".
Por ello, destacó "es fundamental que no descuidemos a esas
personas ni a los frágiles hábitats de que dependen".
El secretario general de la ONU hizo especial hincapié en que "la
pobreza, la ordenación insostenible de la tierra y el cambio climático
están haciendo de las tierras áridas desiertos", advirtiendo
de que "la desertificación a su vez conduce a la pobreza
o la exacerba".
Según Annan, este problema "es particularmente agudo en
el África subsahariana y el Asia meridional, donde la degradación
de las tierras áridas es un grave obstáculo para la erradicación
de la pobreza y el hambre extremas y pone en peligro los esfuerzos encaminados
a asegurar la sostenibilidad del medio ambiente", objetivos que
han sido incluidos en los llamados Objetivos del Milenio que "los
gobiernos del mundo se han comprometido a alcanzar para 2015".
Fuente: Diario Del Siglo XXI
Junio 21, 2006
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