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El sector aéreo duplicará sus emisiones de CO2 en 2030 pese a
los aviones más eficientes
Según recoge el diario The Times, la Asociación ha expresado
que 'cualquier ahorro en las emisiones medias por vuelo quedará eclipsado
por el enorme crecimiento en la previsión de aumento de viajes
aéreos que se estiman para los próximos 25 años'.
Las líneas aéreas británicas, aeropuertos y fabricantes
aeronaúticos anunciaron esta semana una estrategia para mejorar
la eficiencia energética en el sector, que incluye el ambicioso
objetivo de reducir a la mitad las emisiones por trayecto antes de 2020.
La Asociación trabaja actualmente en la creación de un
nuevo modelo de avión previsto para 2020 que reducirá en
un 50 por ciento las emisiones de dióxido de carbono, principal
gas causante del efecto invernadero con respecto a los modelos que se
construyeron en 2000. Otro de los objetivos es reducir en esos modelos
en un 80% las emisiones de Óxido de Nitrógeno y un 50%
la contaminación acústica.
En este sentido, la Asociación admite sin embargo que las mejoras
de la eficiencia energética no serán muy útiles
frente al creciente número de vuelos. Según explica su
presidente, Roger Wiltshire, 'el crecimiento en la demanda de viajes
aéreos excederá con crecer el crecimiento en la capacidad
de la tecnología de compensar las emisiones'.
El Gobierno estima que el número de pasajeros aumentará de
los 200 millones que se registraron en 2003 a más de 470 millones
en 2030. Las emisiones de CO2, por tanto, chocan con los objetivos de
eficiencia de los combustibles cuyo uso se espera que aumente de las
8,8 millones de toneladas de 2000 a las más de 18 millones que
se estiman hacia 2030.
Asimismo, reconocen que las emisiones de gases de efecto invernadero
en altura son más perjudiciales que las que se desprenden a nivel
del suelo. Según los grupos ecologistas estas emisiones aéreas
pueden ser hasta tres veces más peligrosas. Así, un pasajero
que toma un vuelo de Londres a Nueva York contribuiría dos veces
más al calentamiento global que la contaminación media
producida por un conductor en un año.
La Asociación se ha comprometido en este sentido a cooperar con
los científicos en la investigación del impacto de emisiones
en altitud y a informar sobre los niveles de eficiencia de sus combustible
en cada línea aérea antes de finales de este mismo año.
Las aerolíneas también animarán a los pasajeros
a hacer contribuciones voluntarias para compensar sus emisiones de carbón
para destinarlas a varios proyectos en los que ya colaboran como -Bosques
Futuros- y -Atmosfair-, que ya ofrecen a los usuarios la oportunidad
de aportar fondos para fomentar medidas que reduzcan los impactos ambientales
como la plantación de árboles.
Según explica el responsable del Departamento de Medio Ambiente
de British Airways, Andy Kershaw, la compañía calcularía
las emisiones de todos los vuelos reservados o utilizados por una empresa
para luego invertir fondos de manera conjunta en proyectos sostenibles
en en todo el mundo. La Asociación confía en persuadir
al Gobierno de que el sector de la aviación 'puede contribuir
a la mejora del Medio Ambiente no tanto reduciendo sus propias emisiones,
sino colaborando con otras industrias a reducir las suyas'.
Wiltshire rechazó los llamados -impuestos ambientales- sobre
los vuelos, por considerarlos 'un arma inadecuada e ineficaz', reconociendo
sin embargo que 'es muy improbable que las aerolíneas encuentren
una alternativa a los combustibles fósiles en las próximas
décadas'.
En opinión de la Alianza -Green Skies- (Cielos Verdes), una coalición
de grupos ecologistas que se oponen a la fuerte expansión de la
industria de la aviación, estos compromisos del sector no son
más que palabras que 'no tienen ninguna garantía de cumplirse'.
En palabras de su coordinador, Jeff Gazzard, 'lo mejor que se puede decir
es que esta estrategia, si se lleva a cabo, que ya será algo extraordinario,
sólo hará cosas 'un poco menos horribles que las que se
están haciendo actualmente'.
Fuente: El Portal del Medio Ambiente
Junio 29, 2005
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