|
Normas ISO para proteger el
ambiente
La expectativa más promisoria de progreso en cuanto al cuidado
ambiental reside en dotar a las nuevas generaciones de conocimientos,
habilidades y actitudes positivas en relación con los recursos
naturales, cuya protección es indispensable para la prolongación
de la vida en el planeta. En este sentido, es plausible el proyecto elaborado
por Takaye Kawabe, director de la Organización de Cooperación
Internacional de Arte y Tecnología de Japón, presentado
en días recientes ante las autoridades del Ministerio de Educación,
Ciencia y Tecnología de nuestro país, que le ha dado su
auspicio para su realización.
Se trata de un programa de educación ambiental denominado Kids
14.000, certificado por la Organización de Estandarización
Internacional, conocida como ISO, según sus siglas en inglés.
Es oportuno recordar que ISO fue inicialmente un conjunto de normas destinadas
a ser aplicadas en la gestión y en los procesos de mejoramiento
de calidad de la producción industrial y de los servicios. Posteriormente
se adecuaron las normas ISO al campo educativo, y el concepto de producto
que estaba en el centro de todo proceso de calidad dio paso al de oportunidades
de aprendizaje.
Este programa convoca a los niños, especialmente a los que están
en la franja de 10 a 12 años, edades que aseguran la maduración
intelectual necesaria para comprender satisfactoriamente los conceptos
que requiere la educación ambiental. El plan propone al alumno
que decide participar cuatro niveles graduales de aprendizaje, que comienzan
con un proceso de concientización de dos semanas que ha de obrar
como motivador de la actividad por cumplir.
El segundo nivel dedica dos meses a la capacitación para la gestión
ambiental en el hogar, y en un tercer nivel se consagran entre 12 y 18
meses al aprendizaje de la gestión ambiental en la región
que habitan los menores que siguen el programa. Por fin, el último
nivel -que todavía no ha alcanzado ningún país-
prevé trabajos en red con chicos de distintas naciones para diseñar
un proyecto global. Quienes concluyan con el plan tendrán el incentivo
de un certificado que implica un valioso reconocimiento de responsabilidad
en el cuidado y la preservación de la naturaleza, meritorio antecedente
para el futuro.
Es de destacar que países que no son signatarios del Protocolo
de Kyoto, como los Estados Unidos y Australia, han aceptado incorporar
el programa en sus escuelas. Actualmente, en la Argentina y en Brasil
se asiste al inicio de Kids 14.000. Se busca contar, también,
con el auspicio de empresas dispuestas a su implementación.
Este nuevo desarrollo de las normas ISO se suma, con características
propias, a otros que se han aprobado en nuestro país. Recientemente,
la Legislatura porteña aprobó la ley 1687, de educación
ambiental, ambicioso plan por desarrollar tanto en el sistema educativo
como en actividades de extensión cultural y en el espacio comunitario.
Es alentador que la sociedad reaccione positivamente contra el deterioro
ambiental a través del camino educativo, formador por excelencia,
donde se ubica con acierto el programa Kids 14.000.
Fuente: La Nación (Argentina)
Junio 10, 2005
|