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Eduardo Galeano, fábricas de celulosa y Día Mundial del
Medio Ambiente
En el Día Mundial del Medio Ambiente, queremos compartir con tod@s
las palabras pronunciadas por el conocido escritor Eduardo Galeano en
ocasión de la manifestación organizada el 27 de mayo en
Montevideo por el Grupo Guayubira contra la instalación de dos
fábricas de celulosa sobre el río Uruguay.
Los objetivos
de la manifestación fueron claramente expresados en la consigna “SÍ a
la vida, NO a las fábricas de celulosa”. Sin embargo, la
gran prensa ligada a los partidos tradicionales -hoy relegados a la oposición-
intentó presentarla como un acto contra el nuevo gobierno progresista
que el país eligió en las últimas elecciones. Con
su claridad de siempre, Galeano puso esa y otras cosas en su justo lugar. ¡Gracias
Eduardo!
“Buenas noches a todos, queridos todos. Quiero empezar por hacer
un par de aclaraciones. Algún diario publicó y algunas
radios reprodujeron la noticia de que esta noche yo iba a encabezar una
marcha contra el gobierno. Bueno, ni encabezo ninguna marcha –porque
yo no encabezo nada, no nací para encabezar– ni esta concentración
es una concentración contra el gobierno. Yo diría que al
revés, esta concentración está alimentada por una
esperanza colectiva, una esperanza que compartimos todos de que el gobierno
escuche otras voces y no sólo las voces que lo urgen a tomar decisiones
apuradas en relación con temas fundamentales que son importantes
para el país. Porque hay decisiones que toman 15 minutos o veinte
pero después tienen consecuencias durante siglos.
Y ahora se da como un hecho consumado que el gobierno aprobó o
puso su visto bueno a la instalación de las plantas de celulosa
en Fray Bentos.
Lo que nosotros habíamos solicitado en un manifiesto que firmamos
y lo que después hemos subrayado una vez y dos, y veinte veces,
es la necesidad de que antes de tomar una decisión que nos parece
grave y que puede implicar el envenenamiento del río y la reducción
del poco humus que nos queda en la tierra, esto que va a pudrir las aguas
y secar las tierras, que no es de ninguna manera obra de la imaginación
sino que es la enseñanza triste que han dejado las fábricas
de celulosa por la experiencia ya realizada en tierras vecinas sobre
todo, en Chile, en Argentina; bueno pues, que se escuchen esos testimonios
y que antes de tomar una decisión se piense mucho en lo que se
va a hacer. Que se escuchen voces diversas porque esto de las voces diversas
al fin y al cabo es también una tradición del Frente. El
Frente Amplio se llama amplio por eso, porque nació queriendo
ser amplio; una conjunción de conciencias unidas bajo banderas
comunes pero que vienen de lugares diversos y que pueden tener opiniones
diversas.
Alguien dijo, no sé si Artigas –probablemente Artigas– que
la contradicción es la única prueba de la libertad. Pero
yo además creo que la contradicción es la prueba de la
vida, porque la vida es contradictoria y no hay que tenerle miedo.
Nosotros tenemos la certeza también abonada por la experiencia
histórica de que cuando se confunde la unidad con la unanimidad
no se llega a buen puerto porque no existe una verdad única, sino
una suma de verdades que resultan de la contradicción de las muchas
verdades que la verdad contiene.
Entonces, no le tenemos miedo a la contradicción y no nos
importa, realmente no nos importa que nos llamen traidores por discrepar.
¿O acaso hemos vuelto a los tiempos de la Santa Inquisición
y ahora nos van a quemar con leña verde, por creer que alguna
de las medidas que el gobierno está tomando son equivocadas o
apresuradas?
No compañeros, yo creo que hay que reivindicar el derecho
a la divergencia dentro de la confluencia y que esa es nuestra mejor
manera
de ayudar al gobierno a gobernar.
¿Por qué?
Porque este gobierno no nació de la oreja de una cabra y no fue
votado por un señor que se llama mercado, que parece que es el
que nos está tomando los deberes.
Porque ahora se dice: No, lo que pasa (me lo dicen amigos, gente
querida, compañeros que quiero), me dicen: Eduardo, vos no entendés
que el mercado está satisfecho. Les digo: ¿El mercado?
Me dicen: esto no, porque el mercado no quiere.
¿El mercado? Y pregunto: ¿y ese Sr. Mercado es uruguayo? ¿Tiene
Credencial Cívica? ¿Votó? ¿Fue votado? ¿Quien
votó por el Sr. Mercado?
El Frente Amplio no tiene que rendir cuentas al Sr. Mercado pero
si está obligado a rendir cuentas al pueblo que lo votó.
En estos días, en estos tiempos, estamos viviendo –yo creo
no sólo el Frente, el gobierno, sino el país todo– tiempos
muy difíciles. Sin duda que el gobierno ha heredado un país
hipotecado, endeudado hasta la manija, cuyos márgenes de soberanía
se han estrechado, se han hecho cada vez más angostitos. Y entonces
se vive un clima en el cual es muy difícil decir algunas cosas,
y yo lo comprendo.
Comprendo que pueda haber sectores de la población, como ahora
ocurre con algunos sectores en Fray Bentos, que estén contentos
con la idea de que van a trabajar. Porque este es un país desmantelado,
donde el trabajo se ha convertido lamentablemente en un privilegio de
pocos. Entonces la defensa ecologista del medio, de la tierra, del agua
y también de la salud humana parece una cosa de marcianos. Porque
se vive un clima semejante al de aquella película (probablemente
algunos de los que están acá la vieron) “Bienvenido
Mr Marshall”, en la que había un pueblo español enloquecido
porque venía Mr. Marshall que iba a traer la plata, o sea, las
inversiones, que es otra cosa de la que hablan ahora los expertos todo
el tiempo, día y noche.
Hablando de las inversiones, me hace acordar al episodio aquel,
que vivimos no hace mucho, no recuerdo exactamente, cuando buena parte
de
este país quedó enferma de tortícolis por mirar
al cielo esperando el avión que iba a traer los 3 mil millones
de dólares que habían sido prometidos por un embajador
de los Estados Unidos que es muy meterete, que por cierto ahora está urgiendo
al Parlamento que apruebe una ley de inversiones que contiene cláusulas
coloniales humillantes para el país.
Este señor meterete no se ha enterado de que el país cambió,
porque la gente votó para que el país cambiara, y cosas
que antes resultaban normales, humillaciones aceptadas como costumbre
en tiempos del poder blanquirado, coloranco, ahora ya pasan a ser ofensas
graves a la dignidad nacional recuperada.
Y yo creo que es no sólo nuestro legítimo derecho sino
también nuestra obligación, nuestro deber, recordarle a
este gobierno que muchos sentimos que es nuestro gobierno, recordarle
que la dignidad es su obligación principal y que no se equivocó aquel
jefe que dijo:
''NO VENDEREMOS EL RICO PATRIMONIO DE LOS ORIENTALES AL BAJO PRECIO
DE LA NECESIDAD''
Gracias”.
Fuente: Indymedia.org
Junio 10, 2005
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