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CHILE :
Escandalo político y judicial por planta de celulosa
SANTIAGO (IPS) La planta de celulosa que causó una masiva mortandad
de cisnes en el sur de Chile fue cerrada el 8 de junio en forma "inmediata
y voluntaria" por sus propietarios, en medio de un escándalo
político y judicial que involucra a la Corte Suprema de Justicia
y al gobierno de Ricardo Lagos.
La decisión de la empresa Celulosa Arauco y Constitución
(Celco) fue recibida con satisfacción por las autoridades y se
produjo luego de que un grupo de diputados anunciara en la sede del Legislativo
en Valparaíso (120 kilómetros al oeste de Santiago) que
acusaría constitucionalmente a los jueces que a fines de mayo
permitieron la reapertura de la planta.
El dirigente ecologista Marcel Claude denunció a su vez una "maniobra
comunicacional" en el "autocierre" de la fábrica,
que busca "lavar la imagen" de la empresa y "chantajear" a
la opinión pública, al obligar a sus 300 trabajadores a
salir a las calles a protestar por la pérdida de su fuente de
empleo.
"Es el gobierno el que debe ponerse los pantalones y decretar el
cierre de la planta", sostuvo Claude, vicepresidente para América
Latina de la organización ecologista internacional Oceana.
Los conflictos por la contaminación del Santuario de la Naturaleza "Carlos
Anwandter" del río Cruces, constituyen una evidencia de ingobernabilidad
e impunidad ambiental, acompañada de "niveles severos de
corrupción", dijo el 7 de junio en una declaración
la ecologista Sara Larraín, directora del no gubernamental Programa
Chile Sustentable.
Larraín juzgó así tanto la autorización
de mediados de mayo para la reapertura de la planta de Celco en el río
Cruces, como el dictamen de la Corte Suprema del 30 del mismo mes, que
exculpó a esa empresa de la contaminación que mató desde
octubre de 2004 a unos 500 cisnes.
En el santuario natural, situado unos 840 kilómetros al sur de
Santiago en la provincia de Valdivia, existía la mayor concentración
de cisnes de cuello negro (Cygnus malencoriphus) de América Latina,
con unos 6.000 ejemplares, de los cuales quedan hoy alrededor de 300,
luego de que la mayoría migrara a otros ríos y lagos.
El 18 de abril la Universidad Austral, con sede en Valdivia, publicó un
completo estudio científico donde se determinó que tanto
la muerte de medio millar de cisnes, como la masiva migración
de ejemplares se debieron a la destrucción del luchecillo, el
alga de la que se alimentan, por los compuestos tóxicos arrojados
al río por la planta de Celco.
La empresa, que comenzó a operar en febrero de 2004, pertenece
al grupo Angelini, el segundo conglomerado empresarial de este país,
cuyos abogados consiguieron que una sala de la Corte Suprema revocara
el 30 de mayo un dictamen de la Corte de Apelaciones de Valdivia, que
el 19 de abril había ordenado la paralización de la planta.
Dos semanas antes, en otra decisión polémica, la instancia
regional de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama),
autorizó también la reapertura de la fábrica de
celulosa, condicionada a que disminuyera su volumen de producción
y perfeccionara el sistema de procesamiento de los riles (desechos sólidos)
de hierro y otros contaminantes.
La satisfacción del grupo Angelini por el fallo de la Corte Suprema
duró poco, pues el viernes 3 de este mes, el Centro EULA (Europa-América
Latina) de la Universidad de Concepción (515 kilómetros
al sur de Santiago) desmintió su autoría de un informe
que exculpaba a Celco de la contaminación del río Cruces,
en que se basó el dictamen judicial.
En rigor, el informe era de la propia empresa, con citas de estudios
de EULA. El grupo Angelini atribuyó el "error" a su
equipo de abogados, que renunció el 7 de junio, mientras la Corte
Suprema se limitó a reformar la redacción del fallo y mantuvo
firme el rechazo a la demanda de cierre de la planta, presentada por
el grupo Acción por los Cisnes de Valdivia.
José Araya, dirigente de esa organización de la sociedad
civil, dijo a IPS que la Corte Suprema actuó "en forma deliberada" para
favorecer a Celco, ya que recogió "antecedentes irrelevantes" para
justificar su fallo y no consideró el principal estudio científico,
realizado por la Universidad Austral.
El diputado Guido Girardi, del Partido Por la Democracia (PPD), de la
gobernante coalición de centroizquierda, recordó a IPS
que este último de la Universidad Austral fue encargado por la
Comisión Regional del Medio Ambiente, dependiente de Conama, y
por tanto fue pagado por el Estado chileno y no por la empresa Celco,
como el otro informe.
Girardi y los diputados Leopoldo Sánchez y Enrique Accorsi, de
su mismo partido, se unieron al senador Antonio Horvath, del opositor
y derechista Partido Renovación Nacional, y a líderes ambientalistas
para presentar una demanda judicial de que se investigue y se establezcan
responsabilidades por el informe falso que Celco entregó a la
Corte Suprema.
Manuel Baquedano, presidente del Instituto de Ecología Política,
quien firmó también esa demanda, comentó a IPS que
el fallo del máximo tribunal "fue apresurado, seguramente
presionado por la empresa, y reveló la falta de capacidad técnica
que tienen los jueces para tomar por sí mismos decisiones ambientales".
Otros parlamentarios y ecologistas entregaron el 7 de junio una carta
al presidente Ricardo Lagos pidiéndole que anule el permiso de
funcionamiento de la planta de celulosa. También reclamaron al
presidente de la Corte Suprema, Marcos Libedinsky, que revocara el fallo
del 30 de mayo favorable al grupo Angelini.
El diputado Sánchez, presidente de la Comisión de Recursos
Naturales de su cámara, dijo que los cinco magistrados (tres jueces
y dos abogados) que aprobaron el fallo por unanimidad podrían
ser acusados constitucionalmente por prevaricación (dictar una
resolución injusta con pleno conocimiento) o por abandono de deberes.
Lagos había reconocido el 6 de junio que en el conflicto del
río Cruces "está en juego la credibilidad del país",
no solo en torno a Celco, sino a toda la industria forestal, desde el
punto de vista de las exigencias ambientales que se van incorporando
crecientemente en el comercio internacional. (FIN)
Por Gustavo González
Fuente: Terraviva
Junio 10, 2005
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