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Coletazos del caso CELCO trascienden las fronteras
El impacto nacional e internacional en términos
de imagen es la nueva arista del conflicto Arauco, pues, a juicio de empresarios
y autoridades, hoy existe el riesgo de dumping ecológico y cuestionamiento
permanente de los productos chilenos, lo que para muchos no se mejorará
con un nuevo Estudio de Impacto Ambiental, sino que es un trabajo más
de largo plazo.
Más allá del impacto económico que puede generar la
paralización de una planta de celulosa como es Valdivia, el efecto
que esto conlleva a nivel internacional y la mala imagen que se proyecta
del sector forestal, para muchos es el mayor daño que ha dejado
el conflicto medioambiental de Celulosa Arauco y Constitución. Así,
a la ya cuestionada y sensible imagen que existía de la industria
maderera, la cual ha venido trabajando con una política comunicacional
que destacaba la preocupación por el recurso renovable como son
los árboles promoviendo la forestación, se agrega la reciente
percepción de una industria contaminante del Medio Ambiente.
Y es que las llamadas de compradores internacionales y las explicaciones
de los vendedores locales no han parado desde enero de este año.
Por ello desde un comienzo los principales competidores de Celco, es decir
CMPC y Masisa, fueron claros en señalar que se trataba de un hecho
específico de una empresa en particular. El propio presidente de
CMPC, Eliodoro Matte, en la junta ordinaria de accionistas afirmó
categóricamente que "esto es una cosa muy puntual que está
referida a una fábrica de celulosa, el resto ha tenido un comportamiento
muy adecuado, de acuerdo a la legislación, y así es reconocida
la industria celulosa a nivel mundial".
Esto también fue compartido por el presidente del GrupoNueva, Julio
Moura, quien sostuvo que no se puede vender maderas o productos derivados
en Europa o Japón si no se demuestra al cliente que el producto
cumple con las normas ambientales adecuadas y que sus impactos son correctos.
Para el senador Antonio Horvarth, (RN), "la percepción internacional
de la que estamos siendo objeto es bastante negativa. Esta situación
arriesga al resto de las empresas, ya que si esto pasa en Celco por qué
no puede pasar con otra compañía". Para el parlamentario,
"cuando una firma, por distintas razones, llega a la situación
de Arauco y genera tal grado de conmoción ciudadana por un lado
y, por otro, contraviene informes científicos de la Universidad
Austral de Chile, genera un espacio en el cual entra a objetarse el punto
de vista ambiental, ya no sólo desde Chile, sino por organismos
extranjeros".
Agregó que "la gran cantidad de irregularidades que ha habido,
donde se destaca una instalación inadecuada, el negarse a hacer
una planta de tratamiento terciario, el intentar llegar por ductos generando
problemas ambientales en otro lado, el que una consultora para la Conama
haya detectado una cantidad importante de irregularidades -como la ampliación
de la capacidad de producción y la alteración de parámetros
que están fuera de rango- y que tardíamente se haya obligado
al cierre de la planta por parte de la Corema, todo esto lleva a la percepción
nuestra y también internacional de que en Chile se pueden hacer
cosas al margen de la ley".
Por lo tanto, enfatizó que "la institucionalidad ambiental
no estaría funcionando y la legislación tampoco se estaría
aplicando". De este modo, para Horvarth, "ese escenario es el
peor para el mundo exportador local, ya que arriesgamos de que se nos acuse
de dumping ecológico y arriesgamos que se haga una campaña
internacional con las ONG para que no se compren nuestros productos".
En este sentido, valoró la decisión de la empresa de paralizar
las faenas hasta que esta situación se aclare, pero siempre que
se logre una solución técnica para corregir el daño
causado.
El gerente de Comercio Exterior de la Sofofa, Hugo Baierlein, agregó
que "hay una sensibilidad grande, como imagen obviamente, que es complicado
y nos preocupa porque es uno de los productos top ten de exportación
de Chile. Esperamos que tenga el mejor manejo interno posible, porque puede
haber graves perjuicios para el país. Además, existe inquietud
de que esto también pueda replicarse a otros sectores".
Para la Dirección de Relaciones Económicas Internacionales
(Direcon), es indispensable que se cumplan las normativas medioambientales,
pues ello se asocia a la imagen, en este caso, de la industria forestal.
Por de pronto, el director del organismo estatal, Carlos Furche, aclaró
que "en los distintos tratados que Chile ha firmado no hay nada que
desde el punto de vista formal vincule el cumplimiento de la normativa
ambiental con sanciones comerciales, y desde ese punto de vista estamos
tranquilos", aunque reconoció que la evolución de este
tema en cuanto a la imagen-país es un aspecto que preocupa a la
autoridad.
Todo lo anterior refleja el propio parecer del holding forestal, y tal
como lo reconoció el mismo presidente de Arauco, Alberto Etchegaray,
no era posible continuar trabajando con la planta en un ambiente tan adverso.
Por eso el principal objetivo que se propusieron los altos ejecutivos del
grupo es volver a restaurar la imagen de la compañía, siendo
una de las primeras medidas retomar las confianzas en el propio sector,
es por ello que rompiendo todos los esquemas, el pasado jueves asistió
toda la plana ejecutiva de Arauco al comité ejecutivo extraordinario
de la Corporación Nacional de la Madera.
ORIGEN
Por casi seis meses se trató, por diferentes vías, de dar
respuesta a un conflicto que cada vez tomaba más vuelo. Aunque en
un comienzo se pensó que la resolución de enero, donde se
paralizó por casi un mes la planta de Valdivia, sólo respondía
a una medida extrema y sin precedentes, pues para muchos era cosa de días,
la situación no mejoró. Al contrario, las presiones de los
grupos ambientalistas y de los parlamentarios fueron creciendo.
El efecto que esto generaba también se sentía al interior
del grupo. Como consecuencia de ello, en marzo, el presidente de Empresas
Copec, Felipe Lamarca, presentó su renuncia. Según el mercado,
por las diferencias que existían al interior del directorio sobre
el manejo del conflicto Valdivia.
Los monitoreos y auditorías a la planta, junto con las presentaciones
judiciales, se hicieron cada vez más recurrentes. Las críticas
apuntaban a todos los frentes, pues por un lado se responsabilizaba a la
empresa y por otro a la autoridad mediambiental y el Gobierno, quienes
eran cuestionados por no tomar un rol más activo y ejemplificador.
Pero la gota que rebalsó el vaso fue la presentación de un
recurso de protección ante la Corte de Apelaciones de Valdivia por
parte del Movimiento Acción por los Cisnes, donde solicitaba el
cierre de la planta hasta que la empresa no presentara un nuevo Estudio
de Impacto Ambiental. Asimismo, el informe que mandó a hacer la
Corema X Región a la Universidad Austral, y donde se concluye que
efectivamente los efluentes de la planta Valdivia son responsables del
daño ecológico del Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter,
determinarían un nuevo cuestionamiento por parte de la Corema a
la compañía, y además sirvió como sustento
para que el Consejo de Defensa del Estado se hiciera parte y solicitara
una demanda reparatoria e indemnizatoria por los daños producidos
por la forestal.
Pero esta vez, las resoluciones de Corema fueron más drásticas
y a la reducción de 20% de la producción, se sumó
la necesidad de hacer un nuevo Estudio de Impacto Ambiental, donde se establezca
una alternativa para la salida definitiva de los efluentes.
La situación se agravó una vez que se conoció que
erróneamente se presentó como evidencia un informe, cuya
autoría fue atribuida al EULA de la Universidad de Concepción,
quien públicamente negó su participación. Esto significó
la renuncia de los abogados y una fuerte crítica por parte del Presidente
Ricardo Lagos, quien afirmó que la situación de la planta
pone en riesgo la credibilidad del país y de la industria.
Después de esto, renunció el gerente general Alejandro Pérez
y se cierra la planta. Pero los coletazos siguieron y el viernes último
renunció el gerente corporativo de Medio Ambiente de Arauco, Pablo
Daud, producto de las desconfianzas levantadas por algunos círculos
políticos respecto de su independencia profesional, ya que hasta
octubre trabajó en la Conama. En su reemplazo asumió Marcelo
Subiabre, que se desempeñaba como subgerente del mismo departamento.
Esta no es la única vinculación de la Conama con Arauco,
pues su actual directora, Paulina Saball, fue ex jefa de gabinete de Etchegaray
(DC), cuando este fue ministro de Vivienda en el gobierno de Patricio Aylwin.
INFORME RAMSAR
Aunque no es muy concluyente, los científicos Walter Di Marzio y
Rob Mclnnes, que integraron la comisión Ramsar que analizó
las aguas del Río Cruces en el periodo del 29 de marzo al 4 de abril,
sostienen que "dentro de un ambiente estresado, como la parte baja
de la cuenca del río Cruces, es posible que las descargas efluentes
de la planta Celco hayan sido el factor decisivo para llevar al sistema
más allá de un umbral de tolerancia. Sin embargo, existe
evidencia empírica limitada para fundamentar esto y para desarrollar
más allá de una hipótesis". Así se agrega
en el documento que "las causas pudieron haber estado presentes como
factores crónicos por un periodo mucho más largo".
Dentro de las recomendaciones que hacen los investigadores, es establecer
un comité técnico independiente. También se establece
que se debe desarrollar, producir, implementar y hacer evolucionar un plan
de manejo de sitio basado en los principios guía del enfoque de
manejo del ecosistema.
Estas se suman a la exigencia de la Corema de implementar un nuevo ducto
al mar, solución que demoraría más de dos años
y sobre los US$50 millones previstos inicialmente pues no podrán
hacerlo a través de Mehuín, la misma caleta de pescadores
que se opuso desde que comenzó a gestarse el proyecto Valdivia y
que obligó a la autoridad a permitir la salida de los efluentes
al Río Cruces.
Fuente: Diario Estrategia (Chile)
Junio 14 de 2005
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