Los vehículos todo terreno reducen en un 50 por ciento la fauna que habita las playas

“El efecto del tráfico en las playas es significativo”, afirmó Jacqueline Steinback de East Falmouth, Massachussets, quien estudió las criaturas que habitan en y alrededor de algas (la vegetación que se acumula en la línea de marea alta) que se hallan en las playas de la Reserva Marítima de Cape Cod.

“En un principio, los científicos creían que conducir en las playas no ejercería demasiado impacto, dado que las mismas se encuentran en permanente cambio y las especies que habitan en ellas ya sobreviven a las olas, vientos y temperaturas extremas. Sin embargo, el tráfico continúa afectando a ciertas especies”, agregó.

La investigación llevada a cabo por Steinback, financiada por el Servicio Nacional de Parques, comparó la composición y abundancia de los invertebrados de playa que habitan en y alrededor de algas en playas con y sin tráfico vehicular. Tomó muestras relevantes, puso trampas ocultas y recolectó muestras de algas en tres playas de la Reserva Marítima de Cape Cod: Race Point North, Race Point South y Coast Guard Beach en North Truro.

En aquellas playas donde el tráfico se hallaba permitido, el número calculado de animales fue desde un 30 a un 50 por ciento menor que en las playas donde el tráfico se hallaba prohibido.

“La línea de algas es el lugar donde una gran cantidad de insectos y crustáceos se reúnen y viven”, señaló Steinback. “Las aves y otros animales que se alimentan de carroña recogen allí sus alimentos. Constituye una parte importante de los ecosistemas costeros”.

Distintos animales emplean las algas de diversos modos. Por ejemplo, muchas criaturas las utilizan tanto para alimentarse como para protegerse de los predadores y temperaturas extremas; varias especies de moscas utilizan las algas como lugar para poner sus huevos y las arañas lobo migran de un lado a otro desde la hierba en las playas hasta las algas para alimentarse de pequeños crustáceos llamados anfípodos.

“Algunas especies, como los saltamontes de playa, son muy propensas a secarse durante sus fases tempranas, motivo por el cual permanecen y se alimentan bajo las algas”, indicó Steinback. Sin embargo, cuando los vehículos se desplazan sobre las algas, sus ruedas destrozan la vegetación que, como consecuencia, se seca. “Este hecho modifica la abundancia y diversidad de especies en la playa”.

Steinback señaló que el ecosistema costero es muy variable porque las condiciones ambientales cambian día a día. Como resultado, la composición de las especies también se modifica diariamente.

“El hecho significativo es que el Servicio de Parques realiza la importante tarea de proteger la mayor parte de la diversidad de especies al restringir las áreas en que las personas pueden conducir y al alentarlas a permanecer alejadas de las algas. Al proteger las algas, se protegen muchas de las especies, particularmente aquellas que pasan parte de su vida amadrigadas en la arena rasa detrás de las algas donde los vehículos tienen permitido transitar”, explicó.

Steinback sugiere que una medida que debería tomar el Servicio de Parques para proteger aún más la fauna de las playas consiste en cerrar las mismas al tráfico en base a un programa alternante, en lugar de cerrar algunas playas durante la temporada completa y abrir otras.

“Es posible que al alternar los cierres de diversas playas, no exista un impacto negativo tan constante sobre las playas donde el tráfico se halla permitido”, explicó. “Las especies son adaptables y cambian muchísimo de lugar, con lo cual al abrir y cerrar las playas al tráfico regularmente, el impacto tal vez no sea tan grande”.

“Son pocas las personas que analizan este ambiente; por este motivo, aún existen muchísimos interrogantes”, concluyó Steinback. “Los vehículos todo terreno poseen un enorme impacto sobre diversas comunidades naturales pero, en estas playas, aún no han provocado daños a largo plazo
imposibles de remediar”.

Fuente: Cedepesca (Argentina)
Junio 04, 2004