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SAN ANTONIO DE ARECO
Falta decisión municipal y del Juzgado
de Faltas frente a la desprotección del patrimonio forestal
SAN ANTONIO DE ARECO, Junio 29, A pesar de las frecuentes proclamaciones
oficiales, y como ha quedado probado a través de una serie de episodios
de distinto tenor - desapariciones de la noche a la mañana, podas
indiscriminadas y abandono de ejemplares históricos, entre otras
anormalidades -, poco o nada es lo que se hace para resguardar el patrimonio
forestal de la ciudad, uno más de sus preciados tesoros. Si algo
ha caracterizado y distinguido a San Antonio de Areco es poder ver en sus
calles una masa verde de distintas variedades que cada año, a pesar
del paso del tiempo y la depredación humana, se manifiesta en toda
su potencia estética y práctica dándole un marco majestuoso
a las amplias calles cubiertas en su totalidad. Pero las agresiones al
patrimonio forestal se multiplican y frecuentes talas ilegales, podas que
de tan drásticas terminan por ser mutilaciones, y desaparición
de espacios en las veredas para plantar ejemplares, configuran un panorama
preocupante para el equilibrio ambiental de nuestra ciudad que día
tras día ve como desaparecen árboles de las veredas céntricas
y también han talado árboles junto al Río Areco.
Cada año y sobre todo con la llegada del otoño se vuelve
aun más grave cuando las propias autoridades encargadas de controlar
que se cumplan las normas ambientales admiten que esa tarea, por diferentes
motivos, "no está a su alcance". Consecuentemente, las
regulaciones vigentes son infringidas reiteradamente, en todos los barrios
y los funcionarios se reconocen incapaces de hacerlas cumplir. El problema
es realmente profundo y lo que ocurre en realidad es que, de acuerdo con
todos los indicios, y más allá de pronunciamientos en otro
sentido, los funcionarios de hacer cumplir con las leyes vigentes tratan
a los árboles como una carga molesta y no como un bien inapreciable
que debe ser atesorado. Esto ha determinado que, además de la ausencia
de un control adecuado sobre las podas, se advierta una escasa preocupación
por la salud de los ejemplares. Es que no constituye esta cuestión
un problema de difícil solución, tampoco exige erogaciones
que no puedan solventarse, tal vez sí se carece de recursos técnicos
y humanos suficientes para abordar la tarea. El diagnóstico está
hecho, y desde hace tiempo, lo que torna más llamativa la pasividad
que se observa de parte de los responsables de cada área.
En definitiva, y esto por cierto no es la primera vez que se advierte,
el problema forestal es uno de los más graves déficit sin
solución que mantiene nuestra ciudad y resulta fundamental que se
aplique lo más pronto posible un enfoque distinto que permita recuperar
lo mucho que en esta materia se ha perdido como consecuencia de la desidia
y la inoperancia. Valga esta nueva exhortación para que el tema
merezca la preocupación necesaria y se arbitre, por donde corresponda,
la tan esperada decisión que devuelva al patrimonio arbóreo
local plenitud y seguridad.
Fuente: Punto Cero (Buenos Aires - Argentina)
Junio 29, 2004
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