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Moscú da marcha atrás en su intención
de ratificar Kioto
Apenas pasados diez días desde la celebración en Moscú de
la cumbre Rusia-Unión Europea en la que el presidente ruso, Vladimir
Putin, se comprometió a 'avanzar a buen paso hacia la ratificación
del Protocolo de Kioto', el Kremlin ha dado marcha atrás y ha
renovado sus críticas a ese documento internacional.
'El Protocolo de Kioto es incompatible con los intereses de Rusia y
también con los intereses a largo plazo de los países que
lo han ratificado y se han comprometido a aplicarlo', ha afirmado este
miércoles el consejero de Putin sobre temas económicos,
Andréi Ilariónov.
Rusia es uno de los países más contaminantes de la Tierra,
pero no ha ratificado ese protocolo sobre gases tóxicos que crean
el 'efecto invernadero' porque dice que perjudicaría su crecimiento
económico.
Con ocasión de la cumbre de Moscú del 21 de mayo, Putin
quiso responder al apoyo de la UE a la entrada de Rusia en la Organización
Mundial del Comercio (OMC) con una promesa vaga de que Moscú ratificaría
el Protocolo.
Ese documento fue firmado en 1987 por más de 180 estados y, hasta
marzo de 2004, un total de 121 países lo habían ratificado
con el objetivo de atajar de forma paulatina las emisiones de esos gases
contaminantes, destructores de la capa de ozono.
Responsable del 17,4% de las emisiones
La industria rusa es responsable del 17,4% de las emisiones de gases
tóxicos del planeta, por lo que la ratificación por el
Parlamento ruso del protocolo de Kioto pondría en marcha de forma
automática este acuerdo.
El Protocolo entrará en efecto a nivel mundial cuando haya sido
ratificado por un total de países que emitan más del 55%
de los gases contaminantes a nivel mundial, según los índices
establecidos en 1990.
Los países que han ratificado el Protocolo hasta el momento producen
un 44,2% de esas dioxinas.
Al terminar la cumbre Rusia-UE, Putin sugirió un cambio de rumbo
en la actitud rusa: 'el hecho de que la Unión Europea nos haya
tendido la mano en las negociaciones sobre la OMC no puede sino influir
de forma positiva en la actitud de Moscú hacia la ratificación
del Protocolo de Kioto'.
Esta postura contrasta notablemente con la ofrecida por Ilariónov,
cerebro financiero del Kremlin.
Sin bases científicas
El asesor presidencial ha señalado que el protocolo 'carece de
bases científicas y amenaza con graves consecuencias al crecimiento
económico. Nadie hasta ahora ha refutado las conclusiones hechas
al respecto por los científicos rusos y extranjeros'. El pasado
18 de mayo, la Academia de Ciencias de Rusia concluyó en un informe
que el Protocolo de Kioto sobre cambio climático perjudica los
intereses rusos y resulta discriminatorio con este país. Ese informe,
elaborado por una comisión de 26 expertos que estudió el
Protocolo durante cuatro meses, se dio a conocer tres días antes
de la cumbre Rusia-UE.
La prensa liberal rusa señaló que el informe seguía
en realidad los dictámenes del Kremlin y su propósito era
respaldar las maniobras negociadoras de Moscú con Bruselas.
Entonces, Ilariónov llegó a calificar el protocolo de
'gulag y Auschwitz interestatal'.
Fuente: Fundación Entorno/El Mundo
Junio 03, 2004
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