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Día del ambiente, Uruguay:
No coma hígado de pescado
MONTEVIDEO, 5 jun (IPS) - Este Día Mundial del Medio Ambiente
es una ocasión para que países y regiones se miren en el
espejo de sus aguas marinas. La imagen reflejada no siempre es agradable.
En las aguas costeras de Uruguay, en las que confluyen el estuario del
Río de la Plata y el océano Atlántico, "el
plomo y el cromo son los metales pesados más concentrados en los
sedimentos", dijo a IPS el biólogo Federico Viana, de la
Facultad de Ciencias de la estatal Universidad de la República.
"El cromo es altamente tóxico. A muy bajas concentraciones
tiene efectos letales", añadió Viana, responsable
de una investigación sobre "Contaminación por metales
pesados en la ictiofauna de la costa de Montevideo".
Claro que algunos metales "si bien no matan a los organismos, afectan
por ejemplo sus tasas reproductivas, con consecuencias sobre la estructura
de las poblaciones y las comunidades acuáticas”, añadió.
Viana se propuso estudiar la concentración de metales (cobre,
cinc y mercurio) en varias especies de peces costeros, en muchos casos
empleados para consumo humano.
Se analizaron así mediciones en tejido muscular e hígado
de especies como corvina, pescadilla de calada, lisa, pejerrey, brótola,
burriqueta y cazón.
Viana halló concentraciones por debajo de los límites
máximos en el músculo de las siete especies. Pero en el
hígado de lisas y brótolas, "órgano depurador
por excelencia”, se encontró una acumulación superior
a los niveles permitidos de cobre y cinc, respectivamente.
Otro hallazgo del estudio se produjo al considerar el tamaño
de los animales. "Se encontraron indicios de bioacumulación,
es decir un aumento de las concentraciones de metales con la mayor edad
de los peces”, dijo Viana.
"Considerando estos resultados, es posible consumir nuestros peces
sin correr riesgos por concentración de metales”, aseguró.
"Sin embargo, es aconsejable evitar los de mayor porte”,
pues manifiestan más presencia de metales, y no consumir "el
hígado de estos animales”, recomendó.
Aunque el consumo de vísceras de pescado no es común, "hay
quienes lo hacen con la brótola y la corvina, exponiéndose
a niveles que podrían afectar su salud”, sostuvo el experto.
Para establecer los límites aceptables, que suelen ser adoptados
en las normativas bromatológicas nacionales, Viana debió recurrir
a las del Ministerio de Salud de Brasil para varios metales, porque Uruguay
sólo define concentraciones máximas del mercurio.
El frente marítimo uruguayo se ve irremediablemente afectado
por la presencia de Montevideo y Buenos Aires, ciudades capitales vecinas
que concentran casi 10 millones de habitantes, actividades industriales
y portuarias y refinación de combustibles.
Viana cree que existe una mayor conciencia ambiental que "ha llevado
a que se realicen actividades con más control y responsabilidad”.
Y añade que la situación de recesión económica
de los últimos años redujo la actividad industrial y, consecuentemente,
los volúmenes de vertidos tóxicos.
La zona más afectada es la bahía de Montevideo, pues "actúa
como depositaria de aguas muy afectadas de los arroyos Miguelete y Pantanoso”.
Por tener "un régimen de circulación semi-cerrado,
el recambio es más lento, favoreciendo la precipitación
de los metales, hidrocarburos y materia orgánica en los sedimentos”,
explicó.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente,
80 por ciento de la contaminación de los ambientes marinos se
origina en actividades realizadas en tierra (vertido de desechos, derrames
petroleros y alteración de hábitat costeros). Otro fenómeno
son las especies exóticas trasladadas en aguas de lastre de los
buques.
"Todos esos factores están presentes en nuestro sistema
costero. La contaminación industrial es una fuente muy importante.
No en vano nuestros arroyos presentan una calidad de agua muy deteriorada”,
dijo Viana.
Además de los metales muy tóxicos, como el cromo, otros "tienen
la facultad de acumularse e incrementar sus concentraciones con la edad
del animal”. Es el caso del mercurio, que puede también "biomagnificarse”,
es decir aumentar su acumulación a través de la trama alimentaria.
Así, "los eslabones más altos de la cadena están
expuestos a altísimas concentraciones, entre ellos el ser humano”,
explicó el especialista.
En trabajos realizados en la meridional zona de Pajas Blancas, se hallaron "corvinas
con desviaciones en columna vertebral. Desconocemos la causa, pero según
antecedentes de otras partes, este fenómeno se ha atribuido a
la presencia de contaminantes en el ambiente”, dijo Viana.
El PNUMA eligió como lema de este año "¡Buscados
mares y océanos! ¿Vivos o muertos?” para señalar
el grave riesgo que corre el mundo al deteriorar esta riqueza.
Más de 90 por ciento de la biomasa viviente del planeta se encuentra
en los océanos, y se estima que para 2010, 80 por ciento de las
personas vivirán a menos de 100 kilómetros de alguna costa.
Cada año, unos 21 millones de barriles de petróleo fluyen
a los océanos procedentes de la escorrentía de las calles,
efluentes de fábricas y buques que descargan tanques, dice el
PNUMA.
Como contrapartida, menos de uno por ciento de la superficie marina
está bajo algún grado de protección, mientras 11,5
por ciento de los territorios son áreas protegidas.
La Unión Mundial para la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés)
reclamó el viernes que los países cumplan los compromisos
asumidos en 2002, en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, de
establecer una red de zonas marinas protegidas para 2012.
Diana Cariboni
Fuente: IPS (International Press Service)
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