Impacto ecológico de las guerras

Considerado por grupos de ambientalistas la víctima silenciosa de las guerras, el medio ambiente sufre los devastadores efectos de las poderosas armas utilizadas de manera irresponsable en los conflictos armados.

El Siglo XX fue escenario de diferentes contiendas que causaron una severa degradación ambiental en las zonas en conflicto y áreas cercanas, acentuando la pobreza y obstaculizando la reconstrucción de ciudades convertidas en ruinas.

Contaminación por fuga de combustibles, bosques arrasados, vegetación destruida y uso indiscriminado de los recursos naturales, son algunas de las consecuencias de las hostilidades.

Estudios del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y otras organizaciones y grupos ambientalistas consideran que un tercio de los bosques de Afganistán se destruyó en los últimos 20 años a causa de las guerras, mientras varias especies de animales como osos y ovejas están en peligro de extinción al convertirse en alimento de las tropas.

Tanto en ese país como en Palestina, las investigaciones se han centrado en las evaluaciones de la contaminación del agua, la pérdida de la biodiversidad y el manejo de residuos, tras ser identificados como los principales daños al medio ambiente debido a los conflictos bélicos.

Pese a existir acuerdos internacionales que regulan las armas nucleares, químicas y biológicas, estas se producen, almacenan y experimentan para determinar su efecto destructivo.

Está comprobado que los daños causados al entorno por las devastadoras armas se prolongan durante años. Un ejemplo de esto fue Vietnam, donde un tercio de los bosques desapareció después que aviones norteamericanos arrojaron más de 50 millones de litros de herbicidas en casi dos millones de hectáreas "por razones militares", según alegaron, en la década de los años setenta del pasado siglo.

Sitios en Internet hablan de más de 168 millones de galones de petróleo derramados en el Golfo Pérsico que provocaron la degradación de unas 200 millas de costa de Arabia Saudita, la formación de lagos de petróleo y una contaminación del mar y del aire que alcanzó niveles inimaginables.

El empleo por Estados Unidos de uranio empobrecido durante a guerra del Golfo y su posible responsabilidad en el deterioro de la salud humana y la degradación ambiental han concitado fuertes polémicas.
En diciembre del 2002 el diario estadounidense The Washington Post publicó que 160 000 de los más de 570 000 participantes en la Guerra del Golfo han presentado problemas de salud vinculados con la guerra, debido a la exposición a tóxicos químicos y desechos de uranio.

Sin embargo, el Gobierno de Estados Unidos niega que la tecnología militar usada afecte la salud, aunque si ha reconocido que por lo menos fueron disparados contra Iraq entre 800 000 y 900 000 proyectiles con uranio empobrecido.

Antes de la injusta agresión a Iraq, se estimaba que en la nación Árabe había esparcidas alrededor de 320 toneladas de residuos contaminados.

Fuente: http://www.radiorebelde.com.cu/ (Cuba)
Junio 02, 2004