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Racionalizar el uso de la energía
Quien
recorra Buenos Aires durante la noche no tendrá la sensación
que se encuentra en una ciudad en crisis energética.
Efectivamente, numerosos edificios privados y algunos públicos
mantienen encendidas sus luces de decoración y miles de carteles
luminosos permanecen también encendidos. Paralelamente, numerosas
empresas sufren restricciones de energía y el Gobierno insta a
los consumidores a un uso más racional del gas y la electricidad.
Se trata de situaciones incompatibles que muestran falta de coordinación
en la campaña de ahorro de energía y falta de criterio
en el establecimiento de las prioridades.
Si bien la crisis parece no tener la profundidad que se temió en
un primer momento, es indudable que afectará actividades de producción
y de servicio y, por lo tanto, empleos, así como la vida cotidiana
de muchos ciudadanos.
Sería, por lo tanto, más racional, desde el punto de vista
económico y social, disponer programas de ahorro para los gastos
más superfluos, lo cual incluye iluminaciones que no cumplen funciones
indispensables, especialmente en horas en que la ciudad está prácticamente
desierta.
En la Ciudad de Buenos Aires se observan formas de uso poco racional
de la energía en momentos en que esta escasea para fuentes de
producción y de trabajo.
Fuente: La Nación (Argentina)
Junio 16, 2004
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