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Protección de loros en México
o caimanes en Cuba, entre las propuestas del Cites
Propuestas para la protección de loros mexicanos, el llamado cocodrilo
americano o caimán de aguja de Cuba y orquídeas colombianas
figuran entre el medio centenar de proyectos que serán examinados
por los 166 estados parte de la Convención sobre el Comercio Internacional
de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites).
Así lo indicó este lunes el director ejecutivo del Programa
de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), Klaus Toepfer, en
Ginebra al subrayar que esas propuestas serán analizadas en la
XIII reunión de la CITES del 2 al 14 de octubre en Bangkok.
Toepfer destacó que entre el medio centenar de propuestas que
deben ser discutidas, se registra un incremento de las vinculadas a "especies
marinas" y de las relacionadas con "bosques tropicales".
El CITES dispone actualmente en el Apéndice I de una lista con
900 especies -600 animales y 300 plantas- en peligro crítico de
extinción, cuyo comercio se prohíbe, y en el Apéndice
II de unas 32.100 -4.100 animales y 28.000 plantas y vegetales- cuya
situación permite un cierto comercio bajo licencias especiales.
Una de las propuestas, presentada por México, pretende que un
loro conocido como corona lila -y cuyo nombre científico es Amazona
Finschi- y que se encuentra principalmente en zonas de la costa del Pacífico
reciba mayor protección y por ello sea transferido del Apéndice
II al I.
Las autoridades mexicanas desean impedir así el comercio de ese
ave que ya está protegida por la legislación nacional y
de la que se calcula que todavía hay entre 7.000 y 10.000 ejemplares,
aunque ha perdido en las últimas décadas cerca de un tercio
de su hábitat natural.
México también se ha sumado a otra propuesta conjunta
con Estados Unidos para colocar en el Apéndice II a un pequeño
pájaro conocido como "siete colores" o "mosaico",
debido a su atractivo y vistoso plumaje.
Esa especie cuyo nombre científico es Passerina ciris y del que
se calcula que hay unos 3,6 millones de ejemplares, es un ave migratoria
que se aloja principalmente en EE.UU. y en menor medida en México
para luego establecerse con la llegada del invierno en regiones más
meridionales de Centroamérica y el Caribe.
Por su parte, Cuba ha sometido un informe en el que pide que el denominado
cocodrilo americano o cocodrilo prieto, que toma este nombre de su puntiagudo
hocico, sea transferido del Apéndice I al II, al indicar que los
programas de protección que ha llevado a cabo en los últimos
años han permitido que esa especie, cuyo nombre científico
es Crocodylus acutus, se haya recuperado.
Entre las demás propuestas, destaca también una de Kenia
para proteger más a los leones africanos y pasarlos del Apéndice
II al I, al considerar que las cuotas de caza autorizada establecidas
en algunos países están alcanzado un nivel insostenible.
Según el informe de la secretaría de la Cites, el número
de leones en el continente africano es de 16.500 a 30.000 ejemplares,
que viven en un área de unos siete millones de kilómetros
cuadrados, principalmente en zonas protegidas.
Otras de las propuestas aluden a peticiones para vender marfil o piel
de elefantes hallados muertos en Namibia y Sudáfrica, para rebajar
la protección de rinocerontes en Swazilandia y una de Japón
para permitir la captura de la ballena rorcual menor, cuyo nombre científico
es Balaenoptera acutorotrata.
Asimismo, figura una iniciativa de EE.UU. para transferir del Apéndice
II al I a la denominada águila calva, uno de los emblemas del
país que figuran en el escudo y en los billetes de dólar.
Se calcula que hay unos 100.000 ejemplares de ese águila, de
nombre científico Haliaeetus leucocephalus, de la que EE.UU. desea
que tras la recuperación de los últimos años, pueda
pasar ahora del Apéndice I al II.
Entre las propuestas sobre plantas y especies vegetales destaca también
una de Colombia para rebajar el grado de protección de una especie
de orquídea, de nombre científico Cattleya trianaei, la
flor nacional del país.
La iniciativa colombiana se basa en la consideración de que la
protección de esa flor en el Apéndice I desde 1975 ha favorecido
que haya proliferado de nuevo en medio silvestre y no se encuentre en
peligro de extinción, por lo que podría figurar en el Apéndice
II de la CITES.
Fuente: El Universo (Ecuador)
Junio 16, 2004
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