|
Chile: crece escándalo por mafia del alerce
El escándalo desatado en Chile por el tráfico ilegal de
maderas de alerce se agrava con la posibilidad de que la justicia involucre
en el caso al senador oficialista Sergio Páez, quien además
es presidente de la Unión Interparlamentaria Mundial (UIP).
Al mismo tiempo, un informe independiente que trascendió en un
diario de Santiago reveló negligencia de las autoridades en la
protección de esta valiosa especie forestal, declarada desde 1976
monumento natural y cuya tala está prohibida.
El Tribunal de Garantía de Puerto Montt, ciudad a 1.020 kilómetros
al sur de Santiago, falló el 17 de este mes que el abogado Carlos
Barahona es culpable de injuriar a Páez, pero lo absolvió del
cargo de calumnias (imputar falsamente un delito), en una querella que
el senador Páez, del cogobernante Partido Demócrata Cristiano
(PDC), presentó en su contra.
Esto significa que el juez del tribunal, Patricio Rondini, estaría
considerando como ciertas las declaraciones en que Barahona acusó a
Páez de ejercer influencias ante jefes de la Corporación
Nacional Forestal (Conaf) y otras autoridades para proteger a una mafia
que realiza talas ilegales de alerce.
Páez, de 71 años y presidente de la UIP para el período
2002-2005, fue en tanto injuriado por Barahona al calificarlo de ”mafioso
y delincuente”, según el fallo del tribunal, aunque el abogado
negó haber usado esas expresiones durante el juicio en que declararon
41 testigos, una cantidad inusual.
La supuesta existencia de una organización criminal o mafia del
alerce se comenzó a develar en mayo, cuando la jueza Rosa Muñoz,
de la localidad de Los Muermos, cercana a Puerto Montt, mantuvo bajo
arresto durante tres días al director ejecutivo de Conaf, Carlos
Weber, en el marco de una causa por corte y tráfico de maderas
de alerce.
El 17 de mayo, luego de la detención de Weber, la jueza pidió ser
relevada de la investigación de tráfico de influencias,
asociación ilícita y cohecho que llevaba a cabo en torno
al caso, aduciendo que había sido objeto de amenazas de muerte.
La Corte Suprema de Justicia evaluó entonces la gravedad de la
situación y designó a un juez especial de instrucción,
el magistrado de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt Hernán
Crisosto, quien deberá establecer la veracidad de las denuncias
sobre la mafia del alerce.
El alerce es una de las especies más valoradas de los bosques
autóctonos del sur de Chile. Tiene un desarrollo milenario por
su lento crecimiento, de un milímetro al año, y su madera
es altamente resistente a las lluvias y la humedad, por lo cual es codiciada
para la construcción de viviendas de lujo.
La Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo estableció en
una investigación que el alerce es traficado por tierra y por
mar desde el sur de Chile hacia Santiago y también a Estados Unidos
y Canadá.
Una pulgada de alerce, que se puede adquirir en sus bosques de origen
en el equivalente a tres dólares, se vende en Santiago a 35 dólares
y puede llegar a cotizarse a 500 dólares en América del
Norte, según la agrupación, cuyo presidente, el ingeniero
forestal René Reyes, fue uno de los testigos de cargo contra Páez.
La dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990) emitió en
1976 un decreto que declaró monumento natural al alerce, prohibiendo
desde entonces su tala y autorizando solo la explotación de árboles
muertos de esta especie.
El día 17, el diario La Tercera de Santiago hizo trascender un
estudio de expertos de la Universidad Austral de Valdivia (840 kilómetros
al sur de Santiago), encargado por Conaf, en el cual se consignan emplazamientos
de explotación de alerce donde 70 por ciento de los árboles
corresponden a tales realizadas después de 1976.
El informe agrega que 76 por ciento de las autorizaciones de extracción
de alerce emitidas por Conaf corresponden a las comunas rurales de Fresia
y Purranque, donde tuvo lugar la tala ilegal y tráfico que comenzó a
investigar la jueza Muñoz.
La Conaf, sin embargo, rechazó el informe y lo desautorizó,
aduciendo que abarcó un área pequeña y usó una
metodología inadecuada, que no permite establecer claramente la
data de muerte de los alerces.
Los expertos universitarios rechazaron la descalificación de
su informe, que advierte igualmente vacíos en el decreto de 1976
de la dictadura, que posibilitan recurrir a maniobras como quemar bosques
o envenenar los alerces para luego solicitar permisos de extracción.
Jenia Jofré, presidenta del Comité Nacional Pro Defensa
de la Fauna y Flora, dijo a IPS que en los años 40 hubo numerosas
quemas de bosques y que aún se encuentran alerces muertos de esa época
y que en predios privados ha habido incendios intencionales para extraer
esta especie con posterioridad a 1976.
”Si bien hay una explotación indebida del alerce, ésta
no es masiva. Sus autores son personas pobres que sacan el árbol
de la tierra y lo venden muy barato a empresarios que lo exportan carísimo”,
señaló.
Jofré negó negligencia o desidia en la Conaf y abogó por
dotar de más recursos a esta entidad. Pidió también
una veda de la extracción de alerce y la derogación de
otro decreto, de diciembre de 2003, que posibilitó la tala de
alerces en pie, ”que se promulgó a escondidas”.
El ingeniero forestal Rodrigo Herrera, coordinador de la Campaña
de Bosques de Greenpeace-Chile, comentó a IPS que el informe de
los expertos universitarios pone de manifiesto ”una pésima
gestión y política de protección (del alerce) del
gobierno”.
”Conaf debe hacer su trabajo: fiscalizar y proteger. Pero lo que
hace es desmentir estudios que muestran la magnitud del problema del
alerce. No creo que haya mala fe en Conaf, pero sí una negligencia
tremenda”, agregó.
La responsabilidad de la explotación ilegal recae en ”una
mezcla de políticos, empresarios y el gobierno”, señaló Herrera,
quien subrayó que solo dos por ciento de los bosques de alerce
están en terrenos del Estado.
Marcel Claude, director para América del Sur de la organización
Oceana, estimó que los gobiernos son culpables de la tala ilegal
y el contrabando de alerces por emitir decretos que abren las puertas
para estas prácticas.
Otro nivel de responsabilidad recae en la Conaf, que ”tiene una
práctica de secretismo, no está cumpliendo los planes de
manejo y protección de bosques y no entrega informes técnicos
de zonas en peligro. En su interior, además, hay adulteración
de permisos de extracción (de alerce)”, afirmó Claude
ante la consulta de IPS.
El ecologista se declaró escéptico. ”Al final todo
se va a tapar. Todos saben que hay un tráfico ilegal de alerce,
un árbol que crece un milímetro por año y que por
tanto es casi un recurso no renovable”, sentenció.
Fuente: IPS.org
Junio 23, 2004
|