Tres nuevas especies de aves encontradas en el país dan esperanza a ornitólogos
Los hallazgos se producen en momentos en que casi el siete por ciento de la avifauna nacional está en riesgo de extinción.

La cifra es considerable si se tiene en cuenta que 1.800 especies de aves, aproximadamente el 20 por ciento de las existentes en el mundo, vuelan en los cielos colombianos.

Según Gary Stiles, ornitólogo, docente e investigador del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional y presidente de la Asociación Bogotana de Ornitología, ABO, una de las aves encontradas recientemente fue el Cucarachero de Munchique, Henicorhina negreti, descrito en noviembre del 2003.

Fue hallado en el Cerro Munchique, departamento del Cauca. La otra fue el Guardabosque Antioqueño, Lipaugus weberi, encontrado en una expedición a bosques remanentes del norte de la Cordillera Central en Antioquia.

"Este descubrimiento fue importante, ya que la Corporación Autónoma Regional del Centro de Antioquia, Corantioquia, estableció una reserva en este bosque, orientada a la conservación de varias especies en peligro de extinción que lo habitan. Las anteriores investigaciones están enmarcadas dentro del programa Endemic Bird Areas, EBAS, de la Organización BirdLife International", dice el investigador.

Según Stiles, los estudios genéticos realizados en las aves denominadas Tapaculos, del género Scytalopus, evidencian que lo que se creía era una sola especie, realmente son muchas más.
En Colombia hay dos que están en proceso de descripción formal, y por lo menos una de ellas, podría estar amenazada. "Este es un grupo en que las diferencias en tamaño y color son mínimas, todos parecen pajaritos grises sin mayores rasgos distintivos, son difíciles de observar y coleccionar, pero las especies tienen cantos particulares y los estudios genéticos indican que la diversidad de especies es mucho mayor que lo mostrado por los análisis tradicionales", agregó el ornitólogo.

Problemática de la avifauna colombiana

Según datos de BirdLife International, en el mundo hay 9.700 especies de aves, 4.339 se encuentran en el continente americano, y de éstas, 649 están consideradas globalmente amenazadas y bajo riesgo de extinción para el 2020.

Actualmente en América, el país con mayor número de especies amenazadas es Brasil con 114, seguido por Colombia con 112, según el Libro Rojo de Aves Colombianas.

Pese a los nuevos descubrimientos y a la amplia biodiversidad de la avifauna colombiana, factores como el deterioro en la extensión y calidad de hábitat natural, la cacería, la contaminación, el comercio ilegal de mascotas y la muerte por colisión contra redes eléctricas, entre otros, hacen que casi el siete por ciento de la avifauna del país se encuentre en algún tipo de amenaza de extinción, según datos del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos, Alexander Von Humboldt.

De acuerdo con Stiles, la falta de protección en los Parques Nacionales y sus alrededores, los cultivos ilícitos y la expansión fuera de control de la frontera agrícola y maderera, agravan la situación. "Hay áreas del país en que los grupos al margen de la ley imponen sus reglas y fomentan actividades como los cultivos ilícitos, que son incompatibles con la conservación y no permiten las exploraciones biológicas esenciales", dijo mencionando el caso del secuestro de dos biólogos en la Serranía de Perijá, el pasado 17 de abril.

Redes eléctricas en humedales: otra amenaza

Aunque esta problemática no es la más común, según la ornitóloga Loreta Rosselli, vicepresidenta de la ABO, "la colisión contra líneas de transmisión puede contribuir a la desaparición de poblaciones locales de aves acuáticas, pesadas, de vuelo rápido, que tienen poca capacidad de maniobrar como tinguas, barraquetes, iguasas, garzas y palomas, sobre todo, cuando estas redes pasan por zonas como humedales y ciénagas".

Empresas como Interconexión Eléctrica S.A., están implementando Espirales Desviadores de Vuelo, EDV, como política en las zonas de riesgo donde cruzan líneas nuevas. Este mecanismo puede reducir la mortandad de aves hasta en un 60 por ciento.

Los EDV son espirales plásticos amarillos que funcionan como dispositivos de mitigación, son instalados a lo largo de los cables ubicados en las partes más altas de las torres y que sirven como pararrayos. El cable de guarda, como se le conoce por su ubicación y su mínimo grosor, es casi invisible para las aves que vuelan al amanecer, al atardecer y en la noche.

Ante la amenaza de extinción de las aves, las once asociaciones de ornitología del país se unieron al Instituto Von Humboldt, en el año 2000, para elaborar conjuntamente la Estrategia Nacional para la Conservación de Aves. Como resultados del desarrollo de dicha estrategia, se publicó el Libro Rojo de las Aves de Colombia, se consolidó la Red Nacional de Observadores de Aves, y se inició el proyecto Áreas Importantes para la Conservación de las Aves, AICAS, que ha contribuido al avance en la conservación de las aves colombianas.

Dentro de los intentos de preservación de aves en el país, Rosselli destacó la labor que realiza la Unidad Administrativa Especial de Parques Nacionales Naturales que incluye, entre otros, al Parque Nacional Natural Cueva la Reserva de los Guácharos, ubicado en el Huila sobre la cordillera occidental, en la cabecera del río Magdalena. En este lugar se protegen 280 especies de aves de las cuales 25 son endémicas.

Pero el problema es nacional, Stiles insiste en que, "al Gobierno le faltan políticas claras con respecto a las corporaciones regionales. Algunas como la Corporación Autónoma Regional de Risaralda, Carder, la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ, y Corantioquia, están adelantando programas ejemplares para la conservación, mientras otras, como la Corporación Autónoma Regional, CAR, carecen de programas coherentes y efectivos en Cundinamarca".

Fuente: PNUMA
Junio 10, 2004