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DIA DEL AMBIENTE-AMERICA LATINA:
Luces en la oscuridad
MONTEVIDEO, 5 jun (IPS) - El juicio contra la compañía
petrolera ChevronTexaco por daños ambientales en Ecuador y la
iniciativa para crear una red de áreas protegidas en la Amazonia
son luces en el oscuro panorama ambiental de América Latina, según
el Centro Latinoamericano de Ecología Social (CLAES).
Ambos fenómenos contrastan con una tendencia regional de escaso
respeto a las normas ambientales, agravada por “las presiones de
la crisis económica”, afirma el documento “Ambiente
en América Latina”, divulgado la víspera de este
Día Mundial del Medio Ambiente por el CLAES, centro colaborador
de los informes del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA).
“En todos los países de América Latina se ha expandido
el marco legal que otorga protección a los recursos naturales
y asegura la calidad de vida”, señala el documento.
Pero la aplicación de esas normas es débil y “la
situación ha empeorado recientemente” por la contracción
de la economía regional y el aumento de la pobreza, mientras “se
suman evidencias sobre crecientes grados de incumplimiento, dificultades
en identificar a los infractores” o “problemas para sancionarlos”,
afirma el CLAES.
En este marco se destaca el juicio contra ChevronTexaco, “por
ser el primero en su tipo” en la región y por “fortalecer
la cobertura legal en temas ambientales”, resalta la organizacióncon
sede en Montevideo.
En octubre de 2003, se inició en Ecuador un proceso originado
en una demanda colectiva contra ChevronTexaco acusada de verter decenas
de miles de litros de desechos por la extracción de crudo en la
selva ecuatoriana entre los años 70 y 90, cuando allí operaba
Texaco, fusionada en 2001 con Chevron.
Luego de casi 10 años de batallas legales en Estados Unidos,
un tribunal de apelaciones de Nueva York ordenó a la compañía
aceptar la jurisdicción de la justicia de Ecuador.
Los litigantes, a nombre de 30.000 damnificados indígenas, han
documentado el aumento de casos de cáncer en las comunidades afectadas
y pleitean a la petrolera en un tribunal de Nueva Loja, capital de la
septentrional provincia ecuatoriana de Sucumbíos.
Otro avance en materia ambiental es la iniciativa para establecer una
red interconectada de áreas protegidas en la Amazonia con planes
de gestión articulados. Esto “significa un cambio en la
perspectiva de conservación de bosques tropicales” en lugar
de “crear parques nacionales aislados”, observa el informe.
A las unidades de conservación establecidas en el septentrional
estado brasileño de Amazonas, se suman las del estado de Acre,
que permiten conectar con zonas protegidas en Perú y de Bolivia,
mediante programas auspiciados por asociaciones entre gobiernos centrales
y locales y organismos internacionales.
“En todos estos casos existe una amplia gama de ecosistemas y
alta biodiversidad, incluyendo varias especies amenazadas”, afirma
el estudio.
Paralelamente a estos avances, se registran otros hechos que el CLAES
también tomó como termómetros ambientales latinoamericanos:
la expansión agropecuaria a expensas de áreas silvestres,
la aprobación del proyecto para exportar gas natural desde Perú,
la escasa adhesión regional al tratado internacional sobre contaminantes
orgánicos y la pérdida de hielo en los glaciares.
La voracidad agropecuaria es factor preponderante de reducción
de áreas silvestres tropicales en América del Sur. Entre
agosto de 2002 y agosto de 2003, la deforestación se “tragó” 23.780
kilómetros de la Amazonia. “Los impactos en los bosques
son igualmente graves en Paraguay y Bolivia”, señala el
documento.
La tala para obtener praderas de pasturas o espacio para la soja transgénica
lleva la delantera. “El Mercosur (con Brasil a la cabeza) es el
principal productor y exportador de soja del mundo. El área sembrada
en Brasil pasó de 11,4 millones de hectáreas en 1990 a
20 millones en 2004”, dice el CLAES.
También miembro del Mercosur, Argentina experimenta un “boom” en
el cultivo de soja, que desplaza ganadería y plantaciones hortícolas.
La expansión de la soja, que involucra asimismo a los otros dos
miembros del Mercosur, Paraguay y Uruguay, “es de emergencia en
toda la región”, dijo a IPS Gerardo Evia, dirigente del
CLAES. “Nos parece alarmante cómo está impactando
en el este y noreste argentinos”.
“La soja –señaló Evia– desplazó a
la ganadería que hacía sustentable y daba equilibrio al
sistema pampeano (en el centro de Argentina) y está simultáneamente
volviendo insustentable la producción ganadera”, al empujarla
hacia otras zonas que no eran originalmente praderas y son sometidas
a desmonte.
Por otra parte, la autorización provisoria dada en septiembre
de 2003 por el gobierno brasileño para cosechar y vender la soja
modificada ilegalmente plantada “implica el reconocimiento del
Estado de que no ha logrado fiscalizar la introducción de esas
variedades”.
Para el CLAES, también es significativa la aprobación
de la explotación y venta de gas natural peruano desde Camisea,
en la cuenca amazónica del río Urubamba, hacia un puerto
y planta de licuefacción sobre la costa del océano Pacífico,
cerca de la reserva de Paracas, único santuario marino de Perú.
“El proyecto representa un nuevo tipo de aprovechamiento energético
en el continente, al derivarse la extracción de gas a su exportación
por vía marítima para atender la demanda de países
industrializados”, argumenta el informe.
En el debate intervinieron el gobierno peruano, organizaciones ambientalistas
locales e internacionales, indígenas, compañías
extranjeras, bancos multilaterales y agencias financiadoras.
Mientras, la entrada en vigor en mayo de este año del Convenio
de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP)
tendrá escaso impacto en la región. Todos los países
latinoamericanos lo firmaron, pero sólo cuatro (México,
Bolivia, Paraguay y Uruguay) lo ratificaron.
Los 12 COP, de enormes daños biológicos y con capacidad
de almacenarse en seres vivos y trasladarse largas distancias, incluyen
compuestos industriales como el PCB, plaguicidas como el DDT y residuos
de actividades humanas, como las dioxinas.
Asimismo, informes de al menos cinco países (Argentina, Bolivia,
Chile, Ecuador y Perú) “evidencian el retraimiento de los
glaciares, zonas nevadas en los Andes tropicales y extremo austral de
la Patagonia”, vinculado al recalentamiento del clima.
Estudios sobre el cambio de temperatura en los Andes meridionales “concluyen
que la elevación de las temperaturas en el siglo XX fue la principal
causa de retraimiento del hielo”, afirma el documento.
“Esto destaca las vulnerabilidades regionales ante los cambios
ambientales” globales, finaliza el CLAES.
Diana Cariboni
Fuente: IPS (Interantional Press Service)
Junio 05, 2004
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