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Ponen redes para que la basura no vaya al
río: ya sacaron 15
mil kilos
Esa es la cantidad de desperdicios que juntó el Gobierno porteño
en apenas diez días. Son botellas, latas y plásticos que
la gente tira a la calle y llegan al Río de la Plata a través
de las bocas de tormenta.
Botellas, latas de gaseosas, ramas y hasta alguna bolsa de basura que
en lugar de ir al camión recolector fue a parar a la rejilla de
la esquina. Los porteños le damos al Río de la Plata de
todo menos flores. Por eso, desde hace diez días el Gobierno porteño
instaló redes gigantes para que la basura que arrastran tres de
los nueve arroyos entubados de la Ciudad no llegue al río.
Se trata de un plan piloto que por primera vez se implementa en los cauces
subterráneos de la Ciudad: instalar barreras mecánicas
para colar parte del agua que desemboca en el Río de la Plata
y así reducir la contaminación.
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La única manera de que podamos disfrutar del río es no
seguir llenándolo de basura. Pero no se trata sólo de frenarla,
también queremos generar la conciencia en la gente de que todo
lo que tira en la calle va a parar a las alcantarillas y de allí al
río", asegura el director del Area de Gestión de la
Ribera, David Mutchinick. El programa depende de la Secretaría
de Producción, Turismo y Desarrollo Sustentable porteña
y tiene como misión recuperar el río y los terrenos que
dan a la costa de Buenos Aires.
Las redes están instaladas en las desembocaduras de los arroyos
Medrano, Ugarteche y Raggio, que recorren la zona norte de la Capital.
Los dos primeros, además, nacen en la Provincia atravesando a
su paso varios partidos del conurbano. Todo lo que la gente tira en las
calles que forman parte de sus cuencas va a parar, a través de
las bocas de tormenta, a su cauce. En principio el plan está pensado
para los próximos siete meses. Pero si funciona bien quieren dejar
instaladas las redes para siempre y agregarlas al Cildáñez,
el Elía, el Maldonado, el Ochoa, el Vega y el White, los otros
seis arroyos subterráneos.
El plan demandó una inversión de $ 700.000, lo que costó fabricar
las redes y desmalezar las desembocaduras para instalarlas. La Ciudad
también firmó un convenio con la CEAMSE para el tratamiento
de los residuos que sacan del río. El mecanismo es simple. A unos
10 metros de la desembocadura se instala una red perpendicular al río.
La malla cubre todo el ancho de la salida del agua (alrededor de 40 metros)
y se extiende un metro debajo de la superficie. Actúa como una
barrera mecánica que impide el paso de la basura flotante que
arrastra el arroyo. Los residuos quedan atrapados en una especie de piletón
que se forma entre la desembocadura y la red.
De allí son recogidos con una pala mecánica manejada desde
la costa y depositados en un contenedor. Operarios de la Ciudad y de
la CEAMSE separan los residuos en el lugar. Los domiciliarios se llevan
al predio de la CEAMSE de José León Suárez. Si detectan
residuos peligrosos, como desechos industriales o hidrocarburos, reciben
un tratamiento especial que consiste en la incineración o el traslado
a plantas específicos. La operación se realiza de lunes
a viernes de 8 a 17, pero las redes frenan los residuos durante las 24
horas.
En los diez días que llevan trabajando ya juntaron unas 15 toneladas
de basura. Pero calculan que por mes van a levantar entre 40 y 60. La
cantidad es pequeña si se compara con las 120.000 toneladas que
producen los porteños en el mismo período. Pero mucha si
se tiene en cuenta que es lo que queda después de que pasa el
camión recolector y que se trata de desechos más voluminosos
que pesados.
Es que, hasta ahora, lo que encontraron son mayoría de residuos
domiciliarios y los que se arrojan en la calle, como botellas descartables,
envases de nailon y latas de gaseosa. Además de en Capital se
producen en Morón, La Matanza, Tres de Febrero, San Martín
y Vicente López, por donde también pasan el el Ugarteche
y el Raggio. Los técnicos están tomando muestras de cada
desembocadura para determinar cuáles son los residuos más
comunes y si el panorama varía según la cuenca. Hasta ahora,
el más sucio parece ser el Medrano. Los resultados los van a usar
en una campaña educativa para que la gente tire menos basura en
los barrios que atraviesan las cuencas. Una medida que, aseguran, resulta
más eficaz, que cualquier barrera de plástico.
Retoman las obras de un canal aliviador
Las obras del canal Holmberg, un aliviador que correrá por debajo
de la calle Laprida desde Panamericana hasta el Río de la Plata,
se reactivarán a partir del 2 de agosto. Después de casi
cinco años de demoras —los trabajos se suspendieron en octubre
de 1999— llegó la solución para los vecinos de Villa
Adelina, Munro, Villa Martelli y Florida, expuestos a inundaciones ante
cada tormenta.
El contrato fue firmado el martes por el martes el presidente Néstor
Kirchner en un acto en el club Banco Nación. Las tareas —con
un plazo de 480 días— serán realizadas por la empresa
José Cartellone Construcciones, la misma que mejora el arroyo
Cildáñez. El monto del convenio asciende a $ 24.055.700.
Sumado a la inversión de la primera etapa, que fue de más
de $ 20 millones, la obra le terminará costando a la Nación
un total de $ 44.766.631. Del proyecto original falta completar el 35%.
La estructura de hormigón, por donde pasará el agua, está armada
y aprobada. En algunos tramos, los caños tienen un diámetro
de 4,40 metros. Ahora comenzará la limpieza y reparaciones de
los conductos. Entre otras tareas, los obreros harán un conducto
para la desembocadura al río y habilitarán "derivadores" para
escurrir el agua que llegue desde la Avenida General Paz.
Para el ingeniero Jorge Smolarsky, de Saneamiento Hídrico de la
Nación, el aliviador mejorará mucho el sistema de drenaje
de la zona. "Así se evitará el anegamiento de los
carriles centrales del Acceso Norte, sus colectoras y algunos barrios
limítrofes de Capital. Además, permitirá que en
el futuro puedan hacerse otros ramales de desagües".
Fuente: Clarín, (Buenos Aires - Argentina)
Julio 23, 2004
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