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Argentina: plaguicidas en leche materna
Un estudio realizado en 2000 detectó la presencia de plaguicidas
en leche de mamás del cinturón hortícola de Santa
Fe. Este llamado de atención no pasó de un artículo
de prensa.
Un estudio elaborado por los especialistas Argelia Lenardón, María
Inés Maitre, Eduardo Lorenzatti y Susana Enrique del Laboratorio
de Medio Ambiente del Instituto de Desarrollo Tecnológico para la
Industria Química -INTEC- (UNL-CONICET), reveló en el año
2000 la existencia de plaguicidas organoclorados en leche materna de un
grupo de mujeres de Santa Fe.
Se analizaron cincuenta y dos muestras de leche materna recolectadas
en hospitales públicos regionales, para determinar la concentración
de 12 compuestos usados para en el control de plagas.
Los resultados analíticos señalaron que el 86 por ciento
de las muestras tuvo residuos de al menos un plaguicida. El estudio
permite conocer el grado de exposición humana, analizar las posibles
relaciones con el uso de biocidas como control de plagas, con la ingesta
alimenticia por bioacumulación en la cadena alimentaria y a la vez
sienta las bases para futuras investigaciones resumía el Acta
Toxicológica Argentina (Vol. 8-Nº 1) de julio de aquel año.
En sus fundamentos, señalaba que una característica
importante de los plaguicidas es su habilidad para concentrarse a través
de la cadena alimentaria (...) De esta forma penetran en vegetales y animales
y son incorporados a las fases lipídicas de fluídos y tejidos,
incluyendo el hombre.
Los especialistas explicaron que dado que la leche materna es al
mismo tiempo una de las vías de excreción de los tóxicos
del organismo y por otro lado la forma ideal de alimentación infantil,
resulta interesante conocer los niveles de contaminación en una
muestra de la población local.
Se trabajó con una población de madres voluntarias, con
edad y número de partos diferentes, pertenecientes a una clase socioeconómica
y culturalmente bajas. Fueron recolectadas 52 muestras de leche materna
en el Hospital de Niños y en un hospital zonal en el norte de la
ciudad de Santa Fe.
Los niveles de contaminación de leche materna y la información
de otros autores sugieren una estrecha relación con el uso de agroquímicos
en un pasado reciente y aún en la actualidad, tanto en actividad
agrícola, granjas, en el hogar, como la ingesta a través
de la cadena alimentaria concluía la investigación.
Educar es la consigna
Cuatro años después de este trabajo, El Cronista Regional
consultó a la Dra. Argelia Lenardón, quien recordó
el motivo del mismo: Partió de una inquietud de un médico
del Hospital de Niños de Santa Fe que observaba en los bebés,
fundamentalmente de la zona de Monte Vera, problemas en las formas leucositarias
o en la formación de los glóbulos rojos. Surgió el
interrogante respecto de la influencia de los agroquímicos. Entonces
presentamos un proyecto a la Universidad Nacional del Litoral, realizamos
la investigación y concluimos que en el 86 por ciento de las muestras
de leche materna encontramos pesticidas. Eso quiere decir que de alguna
forma se ingiere el pesticida, sea por aspiración, por piel o por
ingestión explicó la especialista.
En un principio -describió- trabajamos con las mamás
que venían de toda la provincia al Hospital de Niños, y después
-como nos resultaba más fácil el muestreo, que es muy dificultoso-
trabajamos con mamás del Hospital Protomédico de Recreo.
El contexto era de mamás que no sólo utilizan el agroquímico
sino que lo almacenan y a veces están en el propio lugar donde ellas
descansan. Todo esto, que la dra. observó, sin ningún
tipo de resguardo ni medida de seguridad.
En relación a la aplicación de las normas que regulan el
uso de agroquímicos y los riesgos para la población, cuestión
que vuelve a surgir por estos días, la Dra. Lenardón remarcó
que las leyes están hechas: cómo usarlos, cómo
almacenarlos, cómo transportarlos. Hay una ley de plaguicidas que
es perfecta, pero ocurre que no se controla. No hay... no digamos inspectores,
no hay gente que eduque, que sería lo fundamental, ni controles
que realmente garanticen que las condiciones de utilización, almacenamiento
y demás sean las correctas para que nadie sufra problemas que son
demasiado delicados.
La investigadora hizo una aclaración pertinente: El estudio
no se continuó porque resulta demasiado dificultoso el muestreo
y el hecho de tomar la muestra para determinar un tóxico a lo cual
no le ofrecemos solución. Es decir, que este problema debe ser tratado
con mucho cuidado. Por qué puede llegar a ser grave: porque en otros
países donde se han realizado este tipo de estudios, se observan
problemas para los bebés en el crecimiento, en el desarrollo de
distintos órganos, y para la mamá, hígado, riñón,
vaso. Sucede que el plaguicida no mata de golpe, se concentra en el organismo
y puede llegar un momento en que esa concentración sea máxima
y pueda traer problemas. Pero a su vez, la sintomatología de una
contaminación con plaguicida parece un simple ataque de hígado:
vómitos, calambres, dolor de cabeza. Entonces los médicos
tampoco están preparados para determinar cuando una persona está
contaminada con un plaguicida.
-Al momento de divulgarse la investigación, ¿tuvo alguna
repercusión en el ámbito oficial?, se preguntó El
Cronista Regional.
No. Hubo repercusión en la prensa. Pero en ningún momento
recibimos una comunicación de las autoridades gubernamentales de
ese momento.
-Por lo tanto, este tipo de estudios merecerían mayor atención
y deberían retomarse.
Por supuesto. Ocurre que resulta difícil tomar una muestra a la
madre cuando no estamos ofreciendo soluciones.
Fuente: El Cronista Regional (Argentina)
Julio 08, 2004
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