Nadie quiere recibir la basura desde que cerró Villa Dominico
Ahora se espera la oferta de una licitación para abrir un nuevo centro de disposición final

La decisión del cierre progresivo de los rellenos sanitarios que estén cerca de lugares densamente poblados del conurbano bonaerense trajo un nuevo dolor de cabeza para las autoridades de los municipios del área metropolitana.

Desde enero de este año y ante el cierre definitivo del basural más grande de la Argentina, en Villa Dominico, los vecinos de cada municipio que ofrecía sus terrenos en forma oficial se oponían sistemáticamente. En los últimos meses, Campana, Lobos, Coronel Brandsen, Olavarría, 25 de Mayo y Punta Indio se negaron a convertirse en el próximo destino de la basura del área metropolitana.

Desde la Coordinación Ecológica Area Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse) sostienen que la decisión política es bajar la generación de residuos para que cada vez se entierre menos. "La política de esta gestión es la minimización. Sabemos que existe un rechazo social hacia los rellenos sanitarios.

Por eso hemos ofrecido a los gobiernos municipales plantear que se trata de una mejora. Sorpresivamente, en algunos de esos lugares hay basureros a cielo abierto, y eso es mucho más peligroso", dijo a LA NACION Carlos Hurst, titular del ente.

Sin embargo, algunas organizaciones no gubernamentales rechazan este argumento. "La movilización de los vecinos de Avellaneda y Quilmes obligó a la Ceamse a abandonar el uso de esos partidos como depósito de la basura porteña. Sin embargo, el problema está lejos de solucionarse ya que simplemente se han buscado municipios alternativos que acepten convivir con esta basura", explicó Verónica Odriozola, de Greenpeace.

Javier García Elorrio, de Fundación Ciudad, opinó: "La ciudad tiene que generar residuos responsablemente. El tema es qué hacemos antes de llegar al relleno. Tiene que haber selección en origen y se debe sancionar una ley de envases para poder reciclar el plástico y el vidrio."

"Un proceso"

Hurst asegura que ése es el objetivo de la gestión. "La idea es reducir en un período de cinco a diez años la cantidad de basura que se entierra. Pero es todo un proceso. Ahora vamos a empezar por construir seis plantas de separación para la reutilización y el reciclado, a lo que se suma la planta que está construyendo el gobierno porteño", indicó el funcionario.

Dos de esas plantas estarán en los rellenos de Ensenada y de González Catán. Y, por medio de un convenio con una empresa privada, se creará otra en el conocido como Norte III. "Estamos hablando con los municipios para que se incentiven las prácticas de reutilización. Y coincido con las ONG que sostienen en que era una asignatura pendiente. Por eso empezamos a hacerlo fuertemente", aseguró Hurst.

Desde el organismo creen que el nuevo sistema de recolección en la ciudad, que produce 5000 de las 12.000 toneladas de basura que se entierran por día, ayudará para instrumentar esta nueva política.
"Cuando comience el nuevo sistema, a fines de este año, la campaña de difusión se centrará especialmente en el tema de la generación de basura. Y además de la planta de separación que construye la ciudad, las empresas estarán obligadas a construir un centro verde", explicó Eduardo Epszteyn, secretario de Producción, Turismo y Desarrollo Sustentable porteño.

El ente busca reemplazar Villa Dominico, ya clausurado, Buen Ayre (Norte III), La Matanza y Ensenada, que deberán ser cerrados en 10 años. El proyecto del nuevo relleno, que contempla la parquización de las áreas, tiene un costo de 45 millones de pesos. De ese monto, 26 millones vendrán de un crédito del Fondo para el Desarrollo Financiero de la Cuenca del Plata, Fonplata. Para obtenerlo, la ciudad deberá dar los avales por 13 millones de pesos para que se pueda concretar.

El tema, que se estudia en la Legislatura porteña, podría ser tratado en el recinto en los próximos días.

Fuente: La Nación (Capital Federal, Argentina)
Julio 28, 2004