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MERCOSUR: Tras el control de su agua dulce
BUENOS AIRES (IPS) En sintonía con alertas de agrupaciones de
la sociedad civil respecto del riesgo de perder el control sobre el acuífero
Guaraní, el Mercosur resolvió tomar las riendas de esa
enorme reserva de aguas subterráneas de la región. Pero
activistas creen que el impulso llega tarde.
Por ello el Mercosur (Mercado Común del Sur) decidió en
su última cumbre, del 8 de julio en la nororiental ciudad argentina
de Puerto Iguazú, crear un grupo de alto nivel para discutir cómo
garantizar sus derechos sobre esa enorme reserva de agua dulce que abarca
parte de los territorios de los cuatro países miembros, Argentina,
Brasil, Paraguay y Uruguay.
En esa instancia semestral, el canciller argentino Rafael Bielsa aseguró que
los cuatro países ”tienen perfectamente en claro” la
importancia del acuífero y advirtió que, ”si el Mercosur
no se apura, se pueden apurar otras regiones en ponernos condiciones
que serían gravosas para nuestros intereses”.
La idea que está detrás de la creación del grupo
es la de ”reafirmar nuestra soberanía” sobre el acuífero,
frente a las teorías internacionales que conciben al agua como ”un
recurso de la humanidad”, explicó a IPS el subsecretario
de la cancillería uruguaya, William Ehlers.
”Nadie aceptaría que el petróleo o el gas son Patrimonio
de la Humanidad , y nosotros tampoco aceptamos que el agua sea considerada
un recurso de todos, por eso queremos reafirmar que (el acuífero)
es nuestro, y vamos a avanzar en su administración conjunta y
sustentable”, afirmó el diplomático.
El Mercosur ya había puesto en marcha un año atrás
un plan para conocer la potencialidad del acuífero, cuya superficie
se calcula en más de 1,2 millones de kilómetros cuadrados
en el subsuelo del nordeste de Argentina, una muy extensa área
sudoccidental de Brasil, el sudeste de Paraguay y buena parte de Uruguay,
con 37.000 kilómetros cúbicos estimados de agua dulce.
El denominado Proyecto para la Protección Ambiental y Desarrollo
Sostenible del Sistema Acuífero Guaraní fue elaborado en
cuatro años por científicos, activistas ambientales y expertos
de los gobiernos del bloque, con financiamiento del Fondo para el Medio
Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés), administrado
por el Banco Mundial.
Si bien el proyecto fue una iniciativa de los gobiernos que reclamaron
asistencia financiera y eligieron a la Organización de Estados
Americanos para que lo ejecute, organizaciones no gubernamentales alertaron
sobre presuntos intentos del mismo Banco Mundial y de Estados Unidos
para hacer pie en estas reservas.
Más aun, algunas entidades señalaron que detrás
de las denuncias internacionales de Estados Unidos sobre la existencia
de ”células terroristas dormidas” en la llamada Triple
Frontera, la zona limítrofe entre Argentina, Brasil y Paraguay,
se ocultaba el interés de asentar una base de control militar
que custodiara el acuífero.
Los países del Mercosur y la secretaría general del proyecto
conjunto negaron categóricamente una y otra vez esta supuesta
conspiración entre Washington y los organismos multilaterales
de crédito para controlar el acuífero.
No obstante, los presidentes del Mercosur decidieron en Puerto Iguazú,
precisamente próxima a la Triple Frontera , curarse en salud y
para ello dieron vida al grupo de alto nivel, con el fin de tomar las
riendas del acuífero y resolver sobre su utilización.
Lejos de rechazar la iniciativa, el secretario general del Proyecto,
el brasileño Luiz Amore, celebró el interés manifestado
por los presidentes en la última cumbre y anticipó a IPS
que habrá una resolución de apoyo al grupo de alto nivel
para acercar información técnica y financiamiento.
”Esto muestra el interés de los países dueños
del recurso en conocer mejor el acuífero para incorporarlo a su
agenda de gestión”, añadió Amore, para luego
asegurar que ”no hay conflicto” entre el proyecto de preservación
y el nuevo grupo, porque se trata de tareas complementarias.
El programa que coordina Amore lleva adelante los asuntos técnicos
en tanto los juristas designados por el Mercosur deberán discutir
los principios y lineamientos que garanticen sus derechos sobre el acuífero. ”Son
iniciativas que se apoyan una a otra para llegar al mismo lugar”,
afirmó.
Amore admitió que, a nivel internacional, existe un debate acerca
del agua entre quienes la consideran patrimonio de la humanidad y quienes
la conciben como un recurso de cada país. También hay discusiones
entre quienes consideran al agua como una mercancía y quienes
la ubican como un bien social.
En este sentido, la historiadora Elsa Bruzzone, experta en defensa del
Centro de Militares para la Democracia Argentina (Cemida), explicó a
IPS que el agua debe ser considerada ”un bien social, y al mismo
tiempo un recurso estratégico que forma parte del patrimonio de
cada país”.
”Cuando se empieza a decir que el agua es patrimonio de la humanidad
es porque el Grupo de los 7 (países más ricos), y sobre
todo Estados Unidos, puso los ojos sobre ese recurso”, sostuvo
Bruzzone. (FIN)
por Marcela Valente
Fuente: IPS
Julio 24, 2004
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