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Los gigantes de la carretera entonan el mea
culpa ecológico
Cuatro años de análisis sobre el transporte por carretera
de bienes y personas, y sus derivadas de mortalidad, polución y
congestión, lleva a estos gigantes a constatar que 'el sistema actual
de movilidad no es sostenible, ni es probable que lo sea si continúan
las tendencias actuales'.
Y aunque mitigan el mea culpa subrayando la responsabilidad de otros
agentes en la situación actual (como los Gobiernos o los propios
usuarios del transporte), Charles Nicholson, asesor de British Petroleum
y presidente del grupo de expertos que ha elaborado el informe, reconoce
que 'nuestras compañías tienen mucho que ofrecer en la búsqueda
de las soluciones'.
Las proyecciones del informe, en el que han colaborado más de
200 ejecutivos de las empresas firmantes, apuntan a que en el año
2050 el número de vehículos ligeros (automóviles,
furgonetas) superará los 2.000 millones (700 millones en el año
2000), el consumo de gasolina se habrá doblado en relación
con el año 2000 (hasta alcanzar los cuatro billones de litros) y
los accidentes de carretera seguirán provocando más de un
millón de muertos anuales (en gran parte, en los países en
vías de desarrollo). Además, antes de 2030 no será
posible eliminar todas las emisiones de gases con efecto invernadero provocadas
por el transporte, logro que puede exigir un cambio completo en la propulsión
de los vehículos y en sus combustibles.
'Estos desafíos piden respuestas muy agresivas', advierte Carl-Peter
Forster, presidente para Europa de General Motors. Nicholson, mientras
batalla con la presentación en pantalla de las conclusiones del
informe, mantiene la esperanza. 'Todavía estamos a tiempo de modelar
el futuro'. Y Shoichiro Toyoda, presidente honorario de Toyota, asegura
que 'el informe de hoy marca un hito' hacia un futuro más limpio
y seguro.
Las soluciones pueden llegar por diversos frentes, apunta el informe.
Desde la mejor calidad de los combustibles (en 2010 se prevé que
la gasolina sin plomo esté disponible en todo el planeta) hasta
la fabricación de vehículos más ligeros para reducir
su consumo (un Opel Kadett de 1979 pesaba menos de 850 kilogramos, mientras
que un Honda Civic de 2002 superaba la tonelada).
Nicholson destaca que, si bien las empresas difieren en cuanto al calendario
de las soluciones y a las tecnologías que deben impulsarse, 'ninguna
discrepa de las conclusiones generales del estudio'. 'Todos reconocemos
y aceptamos la necesidad de un cambio'. Y ante medio centenar de representantes
de la industria subrayar, sin ambages, que 'el transporte debe estar al
servicio de los ciudadanos, no al revés'. Todo un acto de fe ecológica,
al final del cual, unos impresionantes Lexus esperaban a varios de los
participantes.
Fuente: Fundación Entorno/Cinco Días (España)
Julio 06, 2004
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