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Todas las tragedias de Bhopal
NUEVA DELHI, (IPS) - La exigua compensación que ordenó la
Corte Suprema de Justicia de India para las víctimas del desastre
de Bhopal confirmó que, 20 años después del peor
accidente industrial de la historia mundial, el justo reclamo de los
afectados es aún menospreciado.
La lucha por una compensación ha sido para los damnificados de
Bhopal un camino doloroso, una tragedia tras otra.
Unos 8.000 habitantes de la central ciudad india de Bhopal murieron
y otro medio millón resultaron intoxicados en diciembre de 1984,
cuando una fábrica de pesticidas propiedad de la compañía
estadounidense Union Carbide sufrió un escape de gas.
La cantidad de víctimas mortales a causa de la intoxicación
ascendió desde entonces a 15.310, según los últimos
datos, y al menos otras 100.000 personas sufren daños permanentes,
como discapacidades y afecciones en los pulmones.
El máximo tribunal ordenó el 19 de este mes una compensación
adicional de 330 millones de dólares para 550.000 demandantes,
que recibirán cada uno apenas 600 dólares.
Esto es una ampliación de la también abismalmente pequeña
compensación acordada en 1989 entre el gobierno indio y Union
Carbide, de apenas 1.000 dólares por persona.
Se trata de una suma ínfima para personas que sufren desórdenes
y daños crónicos, y que han padecido largos años
de angustia a la espera de que se haga justicia por lo ocurrido.
La incapacidad del gobierno indio en garantizar una compensación
justa para las víctimas confirmó el gran desequilibrio
de poder entre el Sur en desarrollo y el Norte industrializado, y la
inoperancia de las autoridades para defender los derechos de miles de
sus habitantes.
Bhopal es la historia de una lucha persistente y heroica en tribunales
de parte de los propios damnificados, que en su mayoría viven
en la miseria.
Los demandantes tuvieron muchos reveses. El pleito comenzó en
los tribunales estadounidenses, pero luego se trasladó a los indios.
El gobierno indio traicionó en más de una oportunidad a
las víctimas, prometiéndoles una ayuda que nunca llegó.
El aparato oficial para brindar atención médica y asistencia
financiera demostró ser por completo ineficaz.
Lo peor de todo es que el gobierno aceptó un acuerdo con Union
Carbide en 1989 para una compensación que representa menos de
una sexta parte de lo que se exigía en un comienzo.
Si la tragedia de Bhopal se debió a una falla en el diseño
de la fábrica y a la negligencia de los operarios, la actual tragedia
que viven las víctimas se debe a un acuerdo injusto aceptado por
Nueva Delhi.
Este convenio demostró que el gobierno de India no vacila en
rendirse ante los intereses corporativos y al gobierno de Estados Unidos,
sacrificando los derechos de sus ciudadanos con menos privilegios.
La prioridad en las relaciones con Washington es ”la confianza
para los inversores” y el ”ambiente de mercado”.
En un tribunal estadounidense, las demandas habrían logrado compensaciones
por miles de millones de dólares, causando la inmediata bancarrota
de Union Carbide.
Precisamente, para esquivar un juicio en Estados Unidos, la firma alegó el
principio jurídico de ”foro inconveniente”, según
el cual los tribunales de ese país no tienen jurisdicción
para empresas demandadas en el exterior.
Pero el gobierno indio no manejó bien el caso y, en los últimos
cuatro años de litigio, los intereses de las víctimas fueron
echados al río.
Las autoridades permitieron que muchas personas se sumaran al grupo
de demandantes, cuando en realidad no habían sufrido directamente
por el accidente. Las verdaderas víctimas, con problemas de salud
permanentes, se vieron entonces marginadas.
Además, las demandas fueron presentadas en forma equivocada por
el gobierno. En vez de categorizar a las víctimas de acuerdo con
la gravedad del daño, sólo se establecieron dos clases:
muertos y heridos.
Las autoridades hicieron todo lo posible para que no se presentaran
cargos penales contra los directivos de Union Carbide y para que no se
emitiera una orden de detención contra su ex presidente Warren
Anderson.
A pesar de todo, las víctimas lucharon con un profundo compromiso
y una fe inquebrantable. Se han realizado miles de manifestaciones, marchas,
vigilias y huelgas de hambre que han mantenido vivo el reclamo por Bhopal.
Los damnificados incluso se presentaron ante un tribunal federal de
Nueva York con una nueva demanda bajo una ley estadounidense que ampara
a civiles víctimas de acciones delictivas cometidas en el exterior.
El tribunal señaló como responsable del accidente a la
empresa Dow Chemicals, ahora dueña de los activos de Unión
Carbide.
Dow Chemicals tendrá que pagar la limpieza de los residuos tóxicos
que aún permanecen en Bhopal y compensar a las personas que se
vieron obligadas a consumir agua contaminada por esos residuos.
Las víctimas, con la ayuda de varias organizaciones internacionales,
estudian otras formas legales para llevar a la justicia a Union Carbide
y Dow Chemicals.
Triunfen o no, el espíritu de estas personas demostró ser
indomable. Cobraron fuerza a través de una lucha unida, reafirmaron
sus convicciones y recuperaron su dignidad humana, algo que no tiene
ni la elite india ni las compañías de Estados Unidos.
Comentario de Praful Bidwai
Fuente: IPS (International Press Service)
Julio 27, 2004
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