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Puerto Madryn:
¿Dónde ponemos la basura?
A finales de la década del 80, los especialistas
en temas urbanos identificaban la cuestión de los residuos como
una de las cuestiones centrales que cualquier ciudad grande o mediana debe
resolver.
Las razones por las cuales el tema resultó una preocupación
central abarcan un amplio abanico de argumentos válidos, desde los
ecológicos y ambientales hasta los estrictamente funcionales y económicos.
La cuestión presenta dos aspectos claramente diferenciados: uno
tiene que ver con el lugar de disposición final, es decir, dónde
poner la basura; y otra es qué tratamiento darle a esos residuos.
Recordemos que los madrynenses generamos cada día no menos de unos
65.000 kilos de residuos domiciliarios y unos 80.000 de residuos industriales.
El Problema: ¿dónde van tus residuos?
En nuestra ciudad, luego de diferentes ubicaciones, hacia el año
1988 el basural se localizó sobre la salida norte de la ciudad,
a ambos lados de la ruta que conduce a la Península Valdés
(hoy reserva de la humanidad), colocándose los residuos industriales
al oeste (en el gráfico indicado con el N° 2) y los domiciliarios
al este (indicado con el N° 1), sobre un cañadón que
termina su recorrido en el Golfo Nuevo.
Inmediatamente surgieron en nuestra comunidad comentarios sobre la inconveniencia
de tal ubicación.
El tema comienza a ser preocupación de las autoridades municipales
a partir de los primeros años de la década del 90.
En busca de soluciones, a comienzos del año 1995, el propio Intendente
Municipal, con responsables y técnicos del área, visitó
las ciudades de Laprida y Trenque Lauquen, pioneras en el país en
este tema.
Para el año 1996 se conocía la composición tipo y
cantidad de los residuos que se generaban en cada barrio de Madryn, gracias
al trabajo del Investigador del CONICET, Licenciado Enrique Gorostiaga.
En 1997, técnicos del Banco Mundial entregan un proyecto alternativo
para la disposición final de los residuos y propuesta de gestión.
También para finales de ese año y principios 1998 se tuvieron
las conclusiones sobre este tema de las comisiones de vecinos reunidos
en los foros comunitarios, en el marco del Plan Estratégico de la
ciudad.
Las alternativas
Todos los informes y estudios realizados coincidieron en aconsejar la
clausura programada del basural y su traslado a otra localización
más conveniente para el desarrollo de la ciudad.
Al mismo tiempo, desde las áreas técnicas del Municipio se
analizaron específicamente dos alternativas de nueva localización
para el basural: al norte de la actual laguna cloacal de la cota 130 y
al oeste de la ruta nacional N° 3 (indicado con el N° 3), resultando
esta última la más conveniente, principalmente por las siguientes
razones:
* Mejores vías de acceso.
* Mejor situación para acceder a servicios de gas y electricidad.
* Menor impacto visual y paisajístico.
* Sin riesgos de escurrimientos superficiales al mar.
* Sin riesgos de aluviones en casos de intensas lluvias.
* Acuíferos a gran profundidad (más de 50 metros)
* Área libre de ocupantes y suficientemente amplia para programar
el uso del suelo y el modo más conveniente de tratamiento de los
residuos para su mejor aprovechamiento.
La Solución
La oportunidad para el traslado del basural se presenta hacia finales
del año 1988, mediante un convenio de permuta de tierras con un
particular, por medio del cual el Municipio cede una franja de 800 hectáreas
ubicada al norte del lote 18 a cambio de 2.500 hectáreas localizadas
al oeste de la ruta nacional N° 3.
El proyecto de convenio es enviado al Concejo Deliberante, el cual decide
someter el proyecto de permuta de tierras a una audiencia pública,
a llevarse a cabo en octubre de 1988.
Desafortunadamente, intereses políticos, partidarios y una enemistad
ampliamente conocida entre el particular y un medio de prensa local que
manipuló la información, llevaron a los concejales a rechazar
el convenio.
Desde entonces, cada día que pasa, los madrynenses continuamos llevando
nuestros 65.000 kilos de residuos domiciliarios y los 80.000 kilos de residuos
industriales a un lugar que todos sabemos inconveniente.
El relleno del cañadón del basural continúa su viaje
al Golfo Nuevo alimentando nuestro paisaje con una lomada cada día
más visible, lugar donde actualmente viven unas 180 personas en
las condiciones de mayor marginalidad.
No obstante, no podemos decir que los concejales no se hubieran ocupado
del basural.
En noviembre de 2001, y mediante la Ordenanza N° 4.263, fue incluido
en el área protegida El Doradillo por su gran calidad escénica,
con diversos hábitat y especies de flora y fauna asociados,
según rezan los considerandos de la ordenanza.
A pesar de estos desaciertos, en estos años se ha ampliado el ejido
municipal hacia el oeste (uno de cuyos fundamentos fue justamente el traslado
del basural) y el Municipio ha mejorado sensiblemente su situación
económica.
Entonces, tal vez la actual gestión municipal podrá poner
las cosas en su lugar.
Por Arq. Carlos Sanabra
Fuente: Diario de Madryn (Pto. Madryn, Argentina)
Julio 22, 2004
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