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MEDIO AMBIENTE: EL ACUIFERO GUARANI PUEDE ABASTECER
DURANTE 200 AÑOS
A LA ACTUAL POBLACION MUNDIAL
Una de las mayores reservas de agua dulce del
mundo, en peligro
Es una cuenca subterránea que abarca Santa Fe, Entre Ríos,
Corrientes, Chaco, Misiones y Formosa y zonas de Brasil, Uruguay y Paraguay.
Su sobreexplotación puede hacerle perder potabilidad y salinizarlo.
Una de las reservas de agua dulce más importantes del mundo, el
Acuífero Guaraní, una reserva subterránea que cubre
1.190.000 kilómetros cuadrados —de los cuales 225 mil corresponden
a territorio argentino—, está en peligro.
El Acuífero, con cerca de 50 mil kilómetros cúbicos
de agua, es capaz de abastecer a la actual población mundial,
de 6.000 millones de personas, durante 200 años. Pero corre el
riesgo de que aumente su salinidad, de que se degrade su composición
química hasta perder su potabilidad y perder la presión
natural que la hace surgir desde el subsuelo.
Los hidrogeólogos remarcan que antes de mitad de este siglo será un
lujo gastar 150 litros de agua en un baño de inmersión.
Y advierten que, sin urgentes medidas ambientales, el Acuífero,
la gigantesca reserva subterránea que comparten Argentina, Brasil,
Paraguay y Uruguay, puede estar condenado.
Su extensión cuadruplica el territorio de la provincia de Buenos
Aires y, para preservarlo, los especialistas recomiendan no abrir nuevos
pozos de aguas termales o de uso industrial.
Ese peligro de contaminación fue advertido por el titular de
la cátedra de Hidrogeología de la UBA, Miguel Auge. El
científico dijo a Clarín que "es urgente frenar la
explotación masiva e intensiva del acuífero", inclusive
para baños curativos.
Como en el Acuífero, a diferentes niveles, coexisten grandes
masas de agua salada y dulce, hay peligro de una catástrofe mayor.
La directora del Programa de Geociencias de la UNESCO, Ofelia Tujchneider,
asegura que "hay riesgo de que el agua muy salada del subsuelo comprometa
a fuentes dulces que abastecen a Entre Ríos y otras provincias".
Un acuífero es como un vaso subterráneo con base y paredes
de piedra arenisca y basalto, donde el líquido puede desplazarse.
Su explotación en Argentina se limita a diez pozos termales en
Entre Ríos, mientras que en Brasil alimenta a unas 300 ciudades.
Sus aguas son como las de un río subterráneo, a profundidades
de 50 a 1.200 metros, con temperaturas de 30 a 70 grados. En el subsuelo
argentino, el Acuífero corre debajo de Entre Ríos, Santa
Fe, Corrientes, Chaco, Misiones y Formosa. Como el líquido tiene
suficiente presión, no hace falta bombearlo hasta la superficie.
Hasta ahora, la medida más drástica se adoptó en
Entre Ríos, cuyo gobierno suspendió por un año los
permisos de perforación de aguas termales (ver Preocupación...").
En tanto, la Argentina participa del Proyecto Guaraní, que costará 26.760.000
dólares financiados por el Banco Mundial y los países dueños
de la reserva (ver "Un plan...")..
La geógrafa María Fioriti, coordinadora argentina del
proyecto, confirma que en las piletas termales, por ejemplo, "se
generan hongos que van a parar al subsuelo con las aguas servidas y del
vaciado de las piletas y pozos ciegos, en zonas sin cloacas".
Para el hidrogeólogo del Instituto Nacional del Agua (INA) Adrián
Silva, la clave de la protección está en el oeste entrerriano
y en Uruguay, donde se alimenta la reserva. "Hay que vigilar cada
pozo y su entorno, para que no se derramen combustible, agroquímicos
u otros contaminantes", señaló.
Sin embargo, Tujchneider sostiene que el riesgo mayor es la ignorancia.
La científica, también investigadora del Conicet y de la
Universidad del Litoral, asegura que anticipó este riesgo en los
80. "Pero siguen las decisiones a la ligera de quienes no conocen
los riesgos", señala.
Patricio Downes. -
pdownes@clarin.com
Fuente: Clarin (Buenos Aires, Argentina)
Julio 21, 2004
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