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Al río Cali le llegó su hora
Pese a los problemas que tiene la cuenca del río Cali, caudal
que alimenta al 20% de la población urbana de la ciudad, hay esperanzas
de su recuperación. Se adelantan actividades para la reforestación.
Oxígeno puro, cascadas de agua y el colorido de aves que se cruzan
por los caminos, integran el paquete ambiental, que aún ofrece
la cuenca del río Cali y que en países del primer mundo
comprarían a precios del petróleo.
Sin embargo, esta riqueza natural de la cuenca del río Cali que
comprende el parque de los Farallones y la reserva forestal, cuyo caudal
principal calma la sed del 20% de la población urbana de Cali,
está en peligro de desaparecer, a pesar de los paliativos que
aplican las instituciones ambientales.
El incremento de las invasiones, la tala de los bosques y la contaminación
de los ríos Pichindé y Felidia que forman más abajo
el río Cali son sus grandes problemas.
No obstante el deterioro ecológico que se percibe al subir a
los corregimientos de Pichindé, Felidia, Los Andes y La Leonera,
las entidades ambientales, organismos e instituciones civiles conservan
el optimismo para recuperar la cuenca.
El director de la Oficina de la Gestión Ambiental Territorial
de CVC del suroccidente, Marino Tenorio, dice que se ceñirán
al Decreto 1729 de 2002 que exige el ajuste del Plan de Ordenamiento
de la cuenca del río Cali y la conformación de una comisión
conjunta, debido a que el manejo de la cuenca lo hacen el Ministerio
del Medio Ambiente, CVC y el Dagma, en la zona urbana.
“La comisión se reunirá en 20 días y le corresponde
aprobar el ajuste del Plan de Ordenamiento, ya que hace dos años
se diseñó uno en forma integral con otras cuencas del Municipio.
El trabajo del ajuste del Plan de Ordenamiento lo hará la Universidad
del Valle mediante convenio que firmó con CVC”, dijo Tenorio
y agregó que recientemente el Consejo Directivo de CVC priorizó recursos
para diez cuencas del Valle del Cauca, entre ellas la del río
Cali.
Gustavo Adolfo Mayor, del área de Parques del Ministerio del
Medio Ambiente, con sede en Cali, manifiesta que vienen analizando varias
alternativas para generar un mecanismo articulador de recursos y responsabilidades
en bien de este ecosistema.
Amanda Medina, funcionaria de apoyo técnico de la dirección
del Dagma, cree que la reubicación de viviendas cerca del río
Cali es la prioridad en la ciudad, como la reforestación y que
se seguirán los lineamientos de las leyes de trabajar unidas las
tres autoridades ambientales.
Emcali también interviene. El gerente de Acueducto y Alcantarillado,
Ignacio Restrepo, informa que se firmará un convenio con CVC para
la reforestación de la cuenca, especialmente en los predios de
Emcali. Esta entidad aportará $230 millones mientras que la Corporación
apoyará con una partida de $240 millones.
Otras entidades, como la Cámara de Comercio de Cali con la recuperación
de las riberas del río en la parte urbana, Corpocerros y las comunidades
de la cuenca, están interesadas en conservar este ecosistema.
En La Leonera 40 familias por su propia voluntad realizan mingas para
hacer trinchos y evitar la erosión. Alfredo López y sus
hermanos, cuyos abuelos colonizaron la zona en 1937, se unen a este deseo
de reforestar la zona de reserva forestal y por eso han sembrado cedro,
nogal, guayacán y caobos.
La CVC a través del Fondo Vallecaucano estudiará proyectos
presentados por las organizaciones de la sociedad civil, para los cuales
se tienen previstos entre $10.000 y 12.000 millones.
Los proyectos tienen que ver con el funcionamiento de un mariposario,
la transformación de los residuos orgánicos, el aumento
de la cobertura boscosa y alternativas sostenibles de producción
agropecuaria, los que se adecuan a los dos programas del Plan de Ordenamiento
de 2002: la educación cultural y ambiental para la sostenibilidad
y la rehabilitación de los ecosistemas en proceso de deterioro.
Estas alternativas deben conjugarse con la buena voluntad de los caleños
para no contaminar con basuras la cuenca cuando suben los fines de semana,
como lo afirman algunos de los habitantes de Pichindé, que hacen
parte de las 6.557 personas que habitan la cuenca.
Luis Eduardo Abella, técnico operario de CVC, dice que las acciones
deben ser rápidas porque el problema social de la ciudad se traslada
a la cuenca.
Afirma que entre el 2003 y lo que va del año se ha acelerado
la construcción de casas en la zona de reserva, propiciada por
invasores. Además los dueños de predios subdividen el terreno
y los venden como sucede en Pipital, en Los Andes.
Al problema de las viviendas se une el de la siembra de hierbas aromáticas,
el plátano y el café que le están ganando terreno
a los yarumos y nacederos, fuentes de agua de los ecosistemas que, como
la cuenca del río Cali, requieren su recuperación. Son
fallas cuya responsabilidad deben asumir los caleños y de hecho
ya lo están pensando. A ella deben unirse los migrantes.
“Municipio no cuida predios”
Tanto funcionarios operativos de la CVC como de Emcali dicen que Planeación
Municipal y la Secretaría de Gobierno no están cumpliendo
con las normas que les competen en cuanto a invasiones y que la responsabilidad
de que la cuenca del río Cali se llene de asentamientos humanos
es de estas dos entidades municipales.
A la Dirección de Planeación Municipal le corresponde
vigilar que los predios no se loteen. William Arroyave, funcionario de
Emcali, dijo que se viene denunciando ante el Municipio las anomalías
que se presentan en la cuenca para que la Secretaría de Gobierno
realice el desalojo, pero ésta explica que no puede intervenir
porque no tienen logística.
Agrega que la mayoría de los terrenos invadidos son del Municipio,
como la finca La Margarita en Los Andes y otros sectores de la Loma La
Cajita.
“Nos preocupa que afecten el río, ya que en sus cultivos
utilizan abonos químicos. No veo viable seguir reforestando si
siguen quemando bosques para plantar pasto y para la ganadería”,
dijo Arroyave.
El funcionario recordó que uno de los cuatro predios que compró el
Dagma, durante el gobierno de Ricardo Cobo, La Yolanda, no ha sido entregado
físicamente al Municipio, porque se lo vendieron con los terrenos
ocupados por familias que llevan 30 y 40 años en la zona, que
a la vez pedirán indemnización por lo invertido en las
mejoras.
Luis Eduardo Abella, de CVC, afirma que las familias ocupan terrenos
de la reserva forestal y que cuando la Corporación les dice que
están en predios de la cuenca, los dueños sacan los títulos
legalizados.
A Abella le correspondió diligenciar el acto administrativo de
una casa que se levanta a orillas del río Pichindé y que
al aparecer corresponde a la esposa del corregidor del sector Jorge Ramírez.
Marino Tenorio, de la CVC, a quien le compete los problemas ambientales
del suroccidente, dijo que se deben buscar los mecanismos de desalojo.
El secretario de Gobierno, Miguel Yusti, afirmó frente a la falta
de operación de su despacho, que hacer desalojos implica contar
con personal y que la reforma administrativa dejó solo 190 de
los 500 funcionarios que tenía la Secretaría. Además,
para los procesos de restitución de bienes fiscales sólo
se tienen dos empleados.
“De todas maneras la Alcaldía está empeñada
en sacar adelante la cuenca del río Cali y se están adelantando
mesas de trabajo al respecto”, afirmó Yusti.
Concertación sobre usos del suelo
La CVC ha programado trabajos para recuperar las zonas degradadas del
corregimiento de El Saladito. El plan de manejo del Parque Los Farallones
también está en el cronograma.
La Corporación programó para la vigencia 2003-2004 contratos
con la comunidad y convenios interinstitucionales.
El primero de ellos es el programa ‘Modelos sustentables de producción
agropecuaria’, en La Leonera.
Consiste en concertar con los dueños la reconversión ambiental
predial. Definir qué cambio hay que hacer del uso del suelo.
La comunidad pone la mano de obra y la CVC, $120 millones.
‘El Fortalecimiento de la gestión para la conservación
del parque Los Farallones’es otro de los proyectos. Es la formulación
del plan de manejo del parque, donde la CVC pone $150 millones y el Ministerio
del Medio Ambiente, otro tanto.
También está la recuperación de las áreas
degradadas en El Saladito. Se invertirán cien millones de pesos
en el segundo semestre para trabajar los deslizamientos.
Asimismo, ‘El manejo ambiental de los corregimientos Pichindé,
Los Andes y La Leonera, se destinarán $260 millones.
‘El control de incendios también está previsto,
en el cual se invertirán cien millones de pesos.
Por Gloria Chaparro Soto.
Fuente: Terra
Julio 13, 2004
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