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El gobierno uruguayo “invita” a abandonar el país
a compañía española vinculada a pesca ilegal
El gobierno de Uruguay invitó a la empresa Navalmar, vinculada
a episodios de pesca ilegal de merluza negra en aguas subantárticas,
a abandonar el país. Las autoridades rioplatenses además
le retiraron la licencia de pesca porque esta compañía
alteró el sistema de comunicación satelital y falsificó los
datos sobre la posición de su buque “Viarsa 1”, que
en agosto de 2003 fue detenido por la armada australiana luego de una
espectacular cacería de 21 días en los océanos Índico
y Atlántico.
La decisión uruguaya ocurrió luego del apresamiento del
pesquero “Maya V”, que pescaba ilegalmente merluza negra
en aguas jurisdiccionales de Australia. Según organizaciones ecologistas,
esta nave es parte de la flota pesquera vinculada con Navalmar.
La Dirección Nacional de Recursos Acuáticos de Uruguay
(Dinara), multó además a Navalmar con una suma cercana
a 45.000 dólares estadounidenses.
La "Internacional" de la Pesca Pirata
Según la Coalición de Operadores Legales de Bacalao (Colto,
en siglas inglesas), con base en Australia, la compañía
Navalmar, junto a las empresas Illiad SRL, Lingont S.A., Plestin S.A.,
Kessel S.A. y Fadilur S.A. están vinculadas a capitales españoles
y uruguayos y al grupo pesquero de Antonio Vidal, con sede en Galicia.
Junto a Vidal, Colto coloca a Florindo González Corral y a Florindo
González Otero, como principales cabezas de este “clan gallego” de
pesca ilegal. Estos empresarios son propietarios u operadores de las
empresas Pesca Cisne S.A. y Arcosmar S.A., registradas en España
y Chile, publicó el diario gallego galicia-hoxe.com
El “Viarsa ”que pescaba ilegalmente merluza negra en aguas
de Australia, fue arrestado a fines de agosto de 2003 por la armada de
ese país, con el apoyo de la armada sudafricana y de las autoridades
de las islas Malvinas/Falklands, luego de ofrecer resistencia y obligar
a una ardua persecución de 21 días por aguas subantárticas.
En tanto el “Maya V” fue detenido a comienzos de febrero
de este año cuando cometía las mismas faenas ilegales que
realizaba el “Viarsa 1”. Ambas embarcaciones tenían
bandera uruguaya y una tripulación mayoritariamente chilena, junto
a españoles y uruguayos.
La Dinara también retiró los permisos de pesca a las embarcaciones
palangreras “Dorita” –también de Navalmar-,
Eclipse II, Mar de Escocia, Lugalpesca, Atlantic 52 y Sherpa I. Las tres últimas
embarcaciones figuran en el listado de supuestos buques piratas elaborado
por agrupaciones ecologistas y de la industria , informó thefishmall.com.
Reacción de ambientalistas
Detener las operaciones de pesca ilegal, no regulada y no reportada ha
sido una de las demandas de las organizaciones de medio ambiente, de
consumidores, de pescadores y tripulantes por conservar las pesquerías,
los ecosistemas subantárticos y las fuentes de empleo legales.
Para Juan Carlos Cárdenas, médico veterinario del Centro
Ecoceanos, la medidas tomadas por el gobierno Uruguayo son “una
clara señal para los países pesqueros miembros de Convención
para la Conservación de los Recursos Marinos Vivos Antárticos
(CCRVMA) que evitan tomar medidas a nivel de puertos, de mercado y sociales
para combatir realmente las operaciones de pesca ilegal en el océano
austral”.
Cristián Pérez , Coordinador para América Latina
de la Coalición Antártica y del Océano Austral,
ASOC, indicó que “todas las medidas que de una forma u otra
estén orientadas a terminar con este flagelo pueden ser vistas
como un paso positivo”.
Sin embargo, Pérez agregó que “las operaciones de
pesca y comercio ilegal de merluza negra que forman parte de un sistema
bastante complejo, compuesto por capitales ubicados en diversos lugares
del mundo, empresas de fachada, barcos piratas, tripulaciones y países –incluidos
algunos miembros plenos de CCRVMA–, seguramente no terminarán
con una medida de este tipo, sino cuando la comunidad internacional enfrente
este problema con una perspectiva integral con medidas concretas y aplicables”.
Fuente: Cedepesca ( Argentina)
Febrero 12, 2004
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