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Entra en vigor el Convenio sobre comercio
de plaguicidas y químicos
peligrosos para salud y el Medio Ambiente
El Convenio de Rotterdam sobre Procedimiento de Consentimiento Fundamentado
Previo (CFP), relativo al comercio de plaguicidas y productos químicos
peligrosos para la salud y el Medio Ambiente, entró ayer en vigor,
por lo que de ahora en adelante será legalmente vinculante para
los países firmantes.
Según el director del Programa de la ONU para el Medio Ambiente,
Klaus Toepfer, gracias a este tratado internacional, los países
en vías de desarrollo podrán 'evitar muchos de los errores
mortales' cometidos en décadas anteriores, cuando no existía
la conciencia actual sobre la peligrosidad de los productos químicos
tóxicos.
Aun hoy, en numerosos países pobres no existen las condiciones
mínimas para el uso seguro de plaguicidas altamente tóxicos,
y su utilización incorrecta ha causado 'continuos daños
a la salud de los agricultores y la contaminación de Medio Ambiente',
tal y como explica el director de la Organización de la ONU para
la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf.
El Convenio de Rotterdam promueve la agricultura sostenible en un Medio
Ambiente más seguro, contribuyendo de ese modo al aumento de la
producción agrícola y la lucha contra el hambre, las enfermedades
y la pobreza. Más concretamente, permite a los países importadores
decidir cuáles son los productos potencialmente peligrosos que
quieren recibir y excluir aquellos que no puedan gestionar en condiciones
de seguridad.
Asimismo, en el caso de que el país en cuestión permita
la entrada de tales productos, se establecen normas de etiquetado e información
sobre los efectos potenciales en la salud y el Medio Ambiente que permitirá identificarlos
con facilidad y fomentar un empleo más seguro de los mismos.
Este Convenio, que se puso en marcha de forma voluntaria en septiembre
de 1998, establece una lista de 27 sustancias químicas peligrosas
y plaguicidas que se venden ampliamente en el mercado internacional,
a la que con toda probabilidad se añadirán otros quince
durante la primera reunión que celebre la Conferencia de las Partes
del Convenio a finales de este año en Ginebra.
En la actualidad hay más de 70.000 productos químicos
disponibles en el mercado y cada año se introducen otros 1.500
nuevos, cifras que, según la ONU, "plantean un grave reto
para muchos gobiernos a la hora de controlar y manejar estas sustancias".
Muchas de ellas están sometidas a estrictos controles en los países
ricos, pero en el Sur se siguen comercializando sin apenas problemas.
El Convenio cubre los siguientes 22 plaguicidas peligrosos: 2,4,5-T,
aldrín, captafol, clordano, clordimerform, clorobencilato, DDT,
1,2-dibromoetano (EDB), dieldrín dinoseb, fluoroacetamida, HCH,
heptacloro, hexaclorobenceno, lindano, compuestos de mercurio, pentaclorofenolo,
además de algunas fórmulas de metamidofos, metilo-paratión,
monocrotophos, paratión y fosfamidón.
En septiembre de 1998 se incluyeron en el procedimiento transitorio
del ICP seis plaguicidas adicionales: binopacril, toxafeno, óxido
de etileno, cloruro de etileno, monocrotofos y DNDC, una fórmula
de plagacida altamente tóxico a base de benomyl, carbofuran y
thiram.
Se incluyeron además cinco sustancias químicas de origen
industrial: crocidolite, bifenilos polibromatados (PBB), bifenilos policlorinados,
(PCB), terfenilos policlorinados (PCT) y trisfosfato (2,3 dibromopropilo).
Desde septiembre de 1998 también forman parte del procedimiento
transitorio del ICP cuatro substancias químicas de origen industrial
adicionales: cuatro tipos de amianto como la amosita, antofilita, actinolita
y tremolita.
Fuente: Europa Press
Febrero 27, 2004
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