WWF/Adena advierte de los peligros de la industria química para el hombre y la naturaleza en su nueva campaña DetoX

WWF/Adena recuerda que, mientras que la contaminación de humanos y animales por químicos dañinos como el DDT o los PCBs ya está documentada, "los peligros de muchos productos químicos que todavía están el mercado, y que han sido recientemente estudiados, apenas comienzan a conocerse ahora".

En su informe 'Motivos de preocupación: Químicos y Vida Salvaje', la organización conservacionista menciona concretamente los compuestos perfluorados (utilizados en la confección textil, envasado de alimentos y antiadherentes como el teflón), los ftalatos (plásticos, como el PVC), los fenoles (latas, botellas de plástico y carcasas de ordenadores) y los retardantes de fuego bromados (BFRs, tejidos y televisiones).

"Estos compuestos tóxicos, que contaminan una amplia variedad de seres vivos, pueden provocar enfermedades como el cáncer, dañar el sistema inmune, ocasionar problemas de conducta, alteraciones hormonales o incluso feminización", denuncia WWF/Adena, apuntando que los científicos han encontrado rastros de estos productos en delfines, ballenas y cormoranes del Mediterráneo, focas y águilas marinas del Báltico y osos polares.

Las investigaciones de los últimos años han confirmado, por ejemplo, que cientos de pájaros domésticos mueren cada año a causa de las emanaciones de baterías de cocina con teflón, o que la exposición al compuesto Bifenol A ha producido el cambio de sexo en yacarés overos, un pariente del caimán sudamericano. Según el director del Programa de Tóxicos de WWF-Internacional, Clifton Curtis, resulta sospechoso que empresas como 3M o DuPont hayan investigado estas sustancias durante los últimos treinta años sin llegar a compartir nunca los resultados.

" Los futuros riesgos sólo podrán evitarse si se informa sobre los efectos de estas sustancias y se eliminan las más peligrosas", añadió. Adena recuerda que, de hecho, aún sigue registrándose contaminación de sustancias ya prohibidas o de uso restringido, como los PCBs, el DDT o la atrazina, lo que demuestra la necesidad de impedir, desde este momento, "la acumulación de los productos químicos de nueva generación en el Medio Ambiente". En opinión de esta ONG, se impone la necesidad de una nueva legislación que proteja "a las personas y a la naturaleza" de los efectos negativos de estas sustancias, dado que el actual marco legal "no es efectivo".

La clave, señala, se halla en la adopción y fortalecimiento del Registro, Evaluación y Autorización de Productos Químicos de la UE (REACH), que podría obligar a los productores e importadores a informar sobre la seguridad de los 30.000 productos químicos comercializados anualmente en Europa.

Fuente: Europa Press
Febrero 16, 2004