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LOS VECINOS PRESENTARON UNA DENUNCIA EN LA JUSTICIA
Incendio
en Podestá: piden que controlen si hay contaminación
Un grupo de vecinos de la localidad de Pablo Podestá presentó ayer
una denuncia para que se investigue si existe contaminación ambiental
en el aire de su barrio tras el incendio de un depósito de la
fábrica de ceras Johnson, ocurrido el miércoles.
El expediente entró al juzgado federal de San Martín,
a cargo de Hugo Gurruchaga, quien ordenó que peritos de Gendarmería
Nacional analicen cuáles fueron las causas del incendio.
El miércoles a la madrugada, se incendió un depósito
de 300 por 200 metros de la fábrica de ceras Johnson (que produce
también los insecticidas Raid y los lustramuebles Blem, entre
otros artículos). En mayo de 1999, la misma planta había
sufrido una explosión similar.
La planta ocupa cuatro manzanas y queda en avenida Márquez entre
Sargento Díaz y Benito Pérez Galdós, en Pablo Podestá.
Sin embargo, las llamas eran tan grandes que se veían desde la
Capital. Para sofocarlas debieron trabajar 47 dotaciones de bomberos,
con más de 300 efectivos. De hecho, fuentes del cuartel de bomberos
de Tres de Febrero le informaron ayer a Clarín que todavía
seguían trabajando unas 20 dotaciones para enfriar y remover los
escombros.
Aunque los frascos de insecticidas y aerosoles volaron hasta más
de tres cuadras a la redonda de la fábrica y el aire de los alrededores
se hizo irrespirable, no hubo evacuaciones masivas, y tanto voceros de
la empresa como de los gobiernos provincial y municipal aseguraron que
no existía ningún riesgo de contaminación.
Ni los vecinos ni los 20 empleados que se encontraban trabajando en
la fábrica en el turno noche sufrieron heridas.
Por otro lado, Johnson publicó ayer un comunicado en los principales
diarios nacionales en el que aseguró "lamentar los inconvenientes
causados" a los vecinos e informó que, en cuanto se completen
los peritajes, dará a conocer la causa del incendio. En principio,
trascendió que se habría originado por un chispazo generado
por un autoelevador.
Fuente: Clarín (Argentina)
Febrero 27, 2004
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