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En su balance ambiental anual, Naciones Unidas puso
especial atención
en la producción de la energía y su peligrosa contaminación
del aire
Presentan proyecto milagro para mejorar
la calidad del aire en la zona metropolitana del valle de méxico
PANORAMA DIFÍCIL
Dentro de las diversas actividades que realiza el Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) está la preparación
del Anuario de la Evaluación Ambiental Mundial. La publicación
de este año fue presentada a los ministros de medio ambiente
que participaron del Foro Mundial en Dubai, Emiratos Árabes
Unidos. El del 2006 contiene mucha información e incluye un
apartado que centra toda la atención en los costos y consecuencias
de la contaminación del aire. Según los estudios realizados,
encarar una lucha frontal contra la polución reduce las muertes
prematuras, baja la tasa de enfermedades relacionadas con la contaminación
del aire, hace descender significativamente los costos de salud, y
disminuye los efectos nocivos sobre los bosques, cultivos, ecosistemas,
edificios y monumentos. Es la generación de energía la
principal causa del problema. Más de la mitad de la gente en
los países en desarrollo usan como combustible la madera, estiércol
y desperdicios avícolas (biomasa) para calentarse y cocinar.
La mayor parte de estas actividades se llevan a cabo en espacios cubiertos.
Es que hoy se estima que al menos 1.6 mil millones de personas no tienen
acceso a la electricidad en sus hogares. Pero según el informe,
se espera que dos tercios del futuro incremento de la demanda de energía
provenga de los países en desarrollo. Como se sabe entre el
10 y 15% del combustible de origen vegetal o animal utilizado en las
estufas no se quema por completo, provocando una contaminación
muy dañina. Como si el panorama no fuera lo suficientemente
preocupante, está probado que en la actualidad la contaminación
del aire en interiores proveniente de la combustión del carbón
y otros combustibles, está considerada dentro de las diez causas
de mortandad más comunes, junto con el Sida, la hipertensión
y la malaria. Esta contaminación mata en forma prematura 2.4
millones de personas al año. Para tener una idea de la magnitud
del problema sanitario que enfrentamos, vale decir que la Unión
Europea maneja un nivel de contaminación en ambientes interiores
de 40 microgramos por metro cúbico de aire. Según su
concentración, estas partículas provocan enfermedades
respiratorias y patologías cardíacas. Los niveles de
partículas en los hogares que se quema biomasa pueden estar
entre 300 y 3.000 microgramos por metro cúbico de aire.
Las personas que respiran un aire tan cargado de partículas están
arriesgando su salud en forma muy peligrosa. El problema es que estamos
hablando de amplios sectores de la humanidad que viven en situación
de supervivencia y no tienen casi margen de acción para revertir
estas realidades. Afirma Klaus Töepfer, Director Ejecutivo del Pnuma,
que se debe intensificar la producción energética y eléctrica,
con el fin de sacar de la pobreza a millones de personas. Significa impulsar
la eficiencia energética -las estaciones convencionales de energía
gastan entre el 40 y el 60% de la energía generada en forma de
calor-, el uso de energía renovables y la adopción de tecnologías
que reduzcan considerablemente las emisiones dañinas. Por ejemplo,
en el sector industrial se utilizan filtros que reducen hasta un 99 por
ciento la contaminación por partículas. Todos estos diagnósticos
y sugerencias parecen no tomar en cuenta las dramáticas urgencias
que se viven en extensas regiones del planeta. Las asimetrías
son tan marcadas que siguen esperando soluciones de fondo, a través
de decisiones audaces y contundentes de parte de las naciones más
pudientes, sobre todo en lo que tiene que ver con los proteccionismos
y la asistencia tecnológica.
por Hernán Sorhuet Gelós
Fuente: EL PAIS (Uruguay - Montevideo)
Febrero 27, 2006
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