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El estudio del suelo amazónico brinda soluciones para la restauración
de tierras degradadas y la lucha contra el cambio climático
Uno de los asuntos tratados en la asamblea anual
de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia es
el del papel de las junglas de la Amazonia, que contienen algunos de
los suelos más ricos del planeta y que podrían ayudar a
transformar áreas áridas en tierras fértiles.
Según Johannes Lehmann, del Departamento de Ciencias de Cultivos
y Suelos en la Universidad de Cornell (Nueva York), el estudio de las
conocidas como "terras pretas" (tierras negras) de la Amazonia
enseña cómo restaurar suelos degradados, cómo triplicar
los rendimientos de las cosechas y, además, cómo desarrollar
tecnologías que prevengan cambios críticos en el clima
mundial".
Los científicos tienen un método para reproducir este
suelo, que con su alto contenido de carbón vegetal, ayuda a extraer
enormes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera
terrestre, explicó Lehmann. Ese suelo es resultado de la labor
hace miles de años de poblaciones indígenas que usaban
el método de tala y carboneras, en lugar de tala y quema, añadió.
Mientras que las talas y carboneras capturan enormes cantidades de carbono
durante miles de años y reducen las emisiones de metano y óxido
nitroso de los suelos, las talas y quemas, que se usan comúnmente
en muchas partes del mundo para el desbrozado y preparación de
tierras para el cultivo, liberan en la atmósfera grandes cantidades
de humo y gases que contribuyen al efecto invernadero y resultan en un
calentamiento global, según destalló el científico.
Además, esta aplicación también podría reducir
la contaminación ambiental porque disminuye las cantidades de
fertilizantes, ya que el carbón vegetal ayuda a retener el nitrógeno
en el suelo, al igual que altos niveles de fósforo, azufre y materia
orgánica.
Lehmann aseguró que este método permite retener casi el
50% del carbono de la biomasa. "Con la retención de enormes
cantidades de carbono, esta técnica constituye una captura mucho
más prolongada y significativa de dióxido de carbono atmosférico
que cualquier otra opción, lo cual la hace una herramienta poderosa
para mitigar el cambio climático", afirmó Lehmann,
que junto a sus colaboradores ha calculado que las emisiones de carbono
producidas por la tala y quema podrían reducirse cada año
hasta en un 12%.
Fuente: consumer.es
Febrero 22, 2006
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