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ES UN PROGRAMA QUE COMENZO EN ALMAGRO Y PLANEAN EXTENDER
A TODA LA CAPITAL
Un grupo de desocupados vigila la limpieza de
las calles
Los "observadores urbanos" recorren el barrio
hablando con los vecinos. Relevan infracciones que afectan al espacio público
y también realizan una tarea preventiva. Pero no pueden hacer multas.
Bartolomé Mitre al 4000, Almagro. En esa cuadra, están
remodelando una vivienda. En la vereda, el trabajo de los albañiles
se nota a simple vista: hay escombros y arena desparramada. Luis Menseguez
(31) anota en una planilla la infracción. Toca el timbre y les explica
a los propietarios qué deberían hacer con los materiales.
Luis es uno de los 28 "observadores urbanos" que recorren las
calles del barrio. Ellos tienen la tarea de concientizar a los vecinos
para que aprendan a usar el espacio público y no cometan infracciones
que afecten la higiene urbana y la convivencia.
Se trata de un plan que la Subsecretaría de Medio Ambiente de
la Ciudad, a través de la Dirección de Higiene Urbana, puso
en marcha en diciembre. El proyecto continúa hasta marzo. La idea
es extenderlo a todos los barrios en forma paulatina.
Para esta primera etapa, se eligió Almagro porque es una zona
que mezcla sectores residenciales con áreas comerciales. Los límites
están marcados por las calles Córdoba, Estado de Israel,
Río de Janeiro, Rivadavia y Gallo.
Cada observador tiene a su cargo dos manzanas que recorre durante la
mañana y la tarde, en turnos de cuatro horas. Lleva una credencial
que lo identifica y planillas donde anotan las infracciones que encuentran:
sacar la basura y lavar la vereda fuera de horario, dejar escombros o arena
sobre la acera, podar y ocupar en forma indebida la vía pública,
entre otros.
"La función es prevenir y cambiar los malos hábitos
de los vecinos", explicó Gabriela Faustinelli, directora de
Higiene Urbana y agregó: "Qué mejor que tu propio vecino
para que te señale las faltas". Los observadores son beneficiarios
del Plan Jefas y Jefes de Hogar y fueron seleccionados por los Centros
de Gestión y Participación (CGP) Nº 6 y Nº 2 sur.
"No es una tarea fácil. A nadie le gusta que le marquen sus
errores, pero se trata de tener buena onda, ser educado y constante con
las observaciones", contó Luis en uno de sus recorridos por
el pasaje Angel Peluffo, donde consiguió algunos de sus logros.
Por ejemplo, recuperar la plazoleta Mario Jorge de Lellis, que se había
convertido en un basural. Luis fue paciente y esperó a cada uno
de los vecinos que dejaba la bolsa de residuos para explicarle que allí
no debían tirarla. "El nos ayudó a recuperar este pequeño
espacio verde", se alegran ahora en la cuadra.
Los observadores no puedan labrar actas ni multar. Sólo hablan
con los vecinos y los comerciantes e intentan disuadirlos de sus malos
hábitos. Tampoco pueden entrar en conflicto y si hay problemas,
se retiran. Pero dejan asentadas sus observaciones en una planilla, datos
que llegan a Higiene Urbana. Ahí procesan la información
y, si se trata de una infracción, pueden dar intervención
a los inspectores que salen a la calle para comprobarla. En diciembre,
se labraron 56 actas con esta modalidad.
Los observadores también ano tan quejas: ellos mismos reclaman
a las autoridades una solución. "Los vecinos necesitan respuestas
concretas, si no dejan de confiar en nosotros", sostuvo Marisol Monje
(26).
Según las observaciones que se han completado hasta ahora, las
cuatro faltas más comunes son: sacar la basura fuera del horario
permitido, veredas rotas, ocupación indebida de la vía pública
y falta de recolección de caca de perro. Pero en estos dos meses
de prueba, los observadores ya notan cambios en la conducta de los vecinos.
Uno de esos ejemplos, es la verdulería "La Central II",
en Bartolomé Mitre 3999. Daniel, el verdulero, tenía los
cajones en la vereda, pero prometió corregirlo: "Me explicaron
que lo correcto es que tenga la mercadería adentro porque si no,
estoy obstruyendo el paso". Otro: en la escuela municipal de Mario
Bravo 234 sacaban la basura del comedor a las 14. La cuadra se llenaba
de olor y de moscas. Jorge González (49), otro de los observadores,
habló con la encargada de la cocina y las bolsas desaparecieron.
Los observadores ya son conocidos en la zona y los vecinos no dudan:
"Hay faltas que uno comete por ignorancia y otras porque nos acostumbramos
mal. Si todos modificamos nuestras conductas la Ciudad estará más
limpia", comentó Elsa Martínez, de Almagro.
Constanza Durán
Fuente: Clarín (Argentina)
Enero 23, 2004
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