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Juan Carlos del Olmo Castillejo. secretario general
de wwf/adena " La carretera Huelva-Cádiz
es un disparate de otro siglo"
Ecologista convencido y controvertido, lidera uno de los colectivos
con mayor capacidad de influencia en España y en Andalucía,
en especial por su papel en Doñana. Participa en las jornadas
de infraestructuras viarias y espacios naturales, donde ha anunciado
la oposición de Adena a tres proyectos estratégicos:
la autopista Madrid-Toledo-Córdoba, la Huelva-Cádiz y
el dragado del Guadalquivir
Está en Sevilla con motivo de las jornadas sobre infraestructuras
viarias y espacios naturales protegidos.
¿ Son incompatibles?
-Hay que entender el proceso que nos ha llevado hasta aquí. España
y Andalucía estaban hace 20 años en vías de desarrollo
y ahora ya están plenamente desarrolladas en parte por la construcción
de infraestructuras como las carreteras. Algunas hacían falta
y otras se construyeron de manera desordenada. Ahora se plantea otro
escenario: los fondos europeos se van a recortar y la sociedad ha cambiado
y demanda que se conserve su patrimonio natural. Pese a todo, estas jornadas
son insólitas. No es frecuente que personas tan distintas se sienten
para alcanzar puntos de encuentro.
-Aun así, hay varios proyectos en Andalucía que ustedes
sostienen que son contrarios a este cambio del que habla.
-Las inercias son muy fuertes y los políticos intentan vender
la falacia de que es posible tenerlo todo: la naturaleza bien conservada
y la carretera en la puerta de la casa. No puede ser, así de claro,
y hay que decírselo a la sociedad. En Andalucía hay dos
ejemplos concretos, dos riesgos gravísimos. El primero es la autopista
Madrid-Toledo-Córdoba, que pretende atravesar un espacio que no
tiene igual en España. En el único lugar en el que quedan
linces ibéricos y aún pervive el lobo y hay águilas
imperiales, se plantea una carretera para solucionar los atascos que
se producen nueve días al año. Vamos a intentar parar este
proyecto por todos los medios posibles. Luego está la carretera
Huelva-Cádiz, que parecía que estaba enterrada y ahora
alguien quiere quitarle la naftalina. Es algo disparatado, de otro siglo,
inadmisible. No sabemos si se resucita como una reacción al Potad
o como una campaña orquestada, pero desde luego vamos a oponernos.
-Otra de las cuestiones que se han planteado en las jornadas es
que los proyectos de muchas infraestructuras, no sólo carreteras,
están mal elaborados.
-Ocurre a diario y en Europa están bastante enfadados con este
tema. Desde la base, se intenta que todo el proceso esté viciado
y estos días los economistas están poniendo de manifiesto
cómo en los estudios previos no se tienen en cuenta datos fundamentales
como el coste de los daños ambientales o la pérdida patrimonial
para que la sociedad no empiece a preguntarse cosas. Y cuando esto sucede
y los ecologistas o las plataformas de afectados comienzan a salir en
los periódicos, pervierten el sistema y convocan la exposición
pública en verano o cosas parecidas. Nosotros actuamos para intentar
que esto no suceda, presionando tanto aquí como en Bruselas. La
mayor parte de las veces perdemos, pero también hemos ganado.
-¿Qué sucederá con el dragado del Guadalquivir,
donde, de momento y según su terminología, van perdiendo?
-Estoy casi seguro de que este proyecto no se financiará con
fondos europeos. Las noticias que nos llegan son que están alucinados.
Es paradójico que Europa está conservando sus estuarios
y España pretenda cargarse los dos más importantes: las
marismas del Guadalquivir y el Delta del Ebro. Lo que hay que transmitirle
a Sevilla es que no estamos en contra de su Puerto, sino de los planes
que pretenden terminar con el río y con Doñana. Y no sólo
eso. Los impactos acumulados no se conocen, pero pueden afectar a las
pesquerías, a las playas, a los pueblos ribereños, al arroz.
El dragado no es una cuestión que afecte sólo a Sevilla.
Chipiona o Sanlúcar tienen el mismo derecho a opinar.
-Están promoviendo una plataforma en esta línea.
-Sí, porque son muchos los afectados y hasta el momento no se
les ha oído. El argumento del Gobierno es que todo el mundo está de
acuerdo con el dragado y que beneficia a todos y no es verdad.
-Se han cumplido cinco años de Aznalcóllar, donde WWF/Adena
tuvo un papel destacado. ¿Qué ha cambiado?
-Poco. Las minas como la de Aznalcóllar que perviven en España
están igual o peor que cuando el desastre. Además, se siguen
aprobando proyectos como el de Aguablanca, a unos kilómetros de
Sevilla y Huelva, que utiliza el mismo sistema y es igual de peligroso.
Los errores se siguen repitiendo.
por ROSA LLACER
Fuente: Europa Sur (España)
Enero 29, 2004
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