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Biodiversidad: Compartamos
los beneficios
BUENOS AIRES, 23 ene (IPS) - El Sur necesita más transferencias
de recursos y de tecnología del Norte y un reparto equitativo
de los beneficios derivados de la riqueza biológica, que se concentra
sobre todo en los países en desarrollo, según delegados
gubernamentales de América Latina y el Caribe, reunidos en Buenos
Aires.
Estos fueron los ejes acordados este viernes por delegados de 23 países
de América Latina y el Caribe al ajustar la agenda que llevarán
a la Séptima Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad
Biológica, a celebrarse en Kuala Lumpur del 9 al 20 de febrero.
Además, los participantes debatieron propuestas que llevarán
a la Primera Reunión de la Conferencia de las Partes del Protocolo
de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología (en vigor desde
el 11 de septiembre) y que también será en la capital malasia,
del 23 al 27 del mes próximo.
Desde la primera conferencia de diversidad biológica, que se
celebró 10 años atrás en Bahamas, hubo avances en
materia de conservación de la biodiversidad, dijo a IPS el embajador
argentino Raúl Estrada Oyuela, encargado de asuntos ambientales
de la cancillería y quien presidió la reunión regional.
Sin embargo, en los otros dos objetivos del Convenio, que cuenta con
adhesión de 188 estados, las negociaciones están más
estancadas. Se trata del "uso sustentable" de la diversidad
biológica y de la "participación equitativa" en
los beneficios que resulten de esa riqueza natural.
La conservación de la biodiversidad es un objetivo respaldado
por la mayoría de los países en desarrollo e industriales,
principalmente la Unión Europea, remarcó Estrada Oyuela.
Pero para un uso sustentable de los recursos –genes, especies
y ecosistemas- "haría falta dinero que no llega", señaló.
El diplomático se refería a los recursos financieros que
la convención prevé para proyectos que contemplen la utilización
de la biodiversidad en el marco del desarrollo sustentable.
El Convenio prevé la financiación de proyectos por parte
del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés),
administrado principalmente por el Banco Mundial y en menor medida por
el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y por el Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Organizaciones no gubernamentales y gobiernos de países en desarrollo
cuestionan al GEF porque no tiene en cuenta las prioridades de las naciones
pobres, y se restringe a aprobar proyectos volcados más a la conservación
que al uso sustentable de los recursos biológicos.
Por otro lado, Estrada señaló la preocupación latinoamericana
por el escaso progreso en materia de participación equitativa
de los beneficios, que deben ser compartidos entre los países
poseedores de recursos y los que los explotan con fines industriales.
"Nuestra región quiere poner el énfasis en aumentar
el financiamiento para proyectos de uso sustentable, y en trabajar más
en la participación en los beneficios, porque si una planta con
propiedades curativas de la Amazonia termina en un laboratorio en Suiza,
debe haber un reconocimiento parejo para todos", ejemplificó Estrada
Oyuela.
En este sentido, los participantes analizaron las propuestas para crear
un régimen de control de acceso a los recursos genéticos
y distintas formas de reconocimiento a quienes conocen sus propiedades,
como comunidades indígenas y campesinas, útiles a menudo
para las poderosas industrias de alimentos, medicamentos o cosmética.
Así como en los últimos 10 años se resolvió elaborar
el Protocolo de Cartagena para regular el transporte y la manipulación
de organismos vivos genéticamente modificados, como semillas y
granos, del mismo modo se debe proceder en materia de participación
en los beneficios, afirmaron delegados.
"En Kuala Lumpur hay que lanzar un proceso de negociación
similar al que derivó en el protocolo de bioseguridad de Cartagena,
luego se verá si es un régimen internacional o un protocolo
específico, pero hay que ir por etapas comenzando en la próxima
conferencia", insistió Estrada Oyuela.
Al respecto, la región reconoce que las comunidades indígenas
deben tener mucho peso en las decisiones. El conocimiento tradicional
sobre los usos curativos de plantas y animales está en la base
de numerosos "hallazgos" de la industria, que luego se beneficia
de las patentes por recursos y conocimientos que no le son propios.
"Las comunidades originarias deben participar pero también
tienen que entender que lo importante aquí no es esconder los
recursos sino organizarse para venderlos bien, porque las posiciones
defensivas no conducen a nada", advirtió el diplomático.
De la cita participaron funcionarios ambientales de Antigua y Barbuda,
Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa
Rica, Cuba, Chile, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica,
México, Paraguay, Perú, República Dominicana, San
Cristóbal y Nevis, Uruguay y Venezuela. ***** + Conferencia de
las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (http://www.biodiv.org/default.aspx?lg=1)
+ Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología,
en inglés (http://www.biodiv.org/biosafety/default.aspx)
+ Fondo para el Medio Ambiente Mundial (http://www.gefweb.org/Spanish/spanish.html)
por Marcela Valente
Fuente: IPS (International Press Service)
Enero 23, 2004
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