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Informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
Los 6 lugares donde se vive mejor en la Argentina
Son la Capital Federal y las provincias de Córdoba,
Tierra del Fuego, Mendoza, La Pampa y Buenos Aires, en ese orden. El documento
se elaboró en base a indicadores sociales, culturales y económicos.
Los habitantes de la Capital Federal y de las provincias
de Córdoba, Tierra del Fuego, Mendoza, La Pampa y Buenos Aires son,
en ese orden, los que gozan del mayor bienestar y se encuentran en mejores
condiciones para salir de la crisis. Así lo reveló un trabajo
elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
filial Argentina, que fue presentado ayer en Mendoza.
El informe "Aportes para el Desarrollo Humano
de la Argentina/2002" hace hincapié, no obstante, en las gigantescas
desigualdades que se registran entre diferentes regiones, las que se han
profundizado aun más entre 1995 y 2002.
El documento fue elaborado con la intención de "explicar
la trayectoria reciente que desembocó en una crisis política,
social y económica de tanta amplitud y profundidad". Al hacer
la presentación en el teatro de la Universidad Nacional de Cuyo,
el coordinador de las Naciones Unidas en la Argentina, el español
Carmelo Angulo Barturen, lo definió como "una mirada propositiva
a la realidad cambiante y sorprendente del país".
Con la intención de afinar el diagnóstico, a los indicadores
del año 2000 para determinar los índices de desarrollo humano
(IDH), se agregaron otros más recientes (ver Cómo se obtiene...).
Liliana De Riz, quien coordinó la mayor parte de la investigación,
señaló a Clarín que el estudio se inició a
principios de 2001, y "fuimos actualizándolo al compás
de la crisis hasta octubre de 2002, en el caso de la pobreza".
En una escala de 0 a 1, donde 1 es el desarrollo humano óptimo,
la ciudad de Buenos Aires obtiene 0,867. Las cinco provincias que la siguen,
oscilan entre 0,685 y 0,629. En el otro extremo, en situación crítica
se ubican Formosa (0,156), Jujuy (0,187), Corrientes (0,227) y Chaco (0,309).
La media del país es de 0,613.
El PNUD considera como situaciones graves las de Misiones, Salta, Catamarca
y Tucumán; en éstas y en las críticas se encuentran
los más bajos niveles de ingreso familiar. Y en situación
desfavorable se hallan La Rioja, Santiago del Estero, San Juan y Río
Negro.
El informe resalta las desventajas de las provincias del norte en mortalidad
infantil, calidad de la educación, tasas de sobreedad escolar y
niveles de empleo y desempleo. "Contrastan con los principios de integración
territorial e igualdad de oportunidades para todos los habitantes del suelo
argentino", interpreta el PNUD.
"Ineficacia de las políticas de reforma del gasto social",
un proceso de descentralización contraproducente, y una política
fiscal que atentó contra el desarrollo de capital humano son, según
este trabajo, algunas de las causas principales de la decadencia de la
Argentina. Como consecuencia, "la pobreza se extiende en forma explosiva":
las familias indigentes que no pueden acceder a una nutrición
adecuada se triplicaron entre 1995 y 2002. Y en el Gran Buenos Aires,
las personas con necesidades básicas insatisfechas (NBI) rozan el
30%, casi el doble que en 1990.
La brecha entre el 20% de la población que gana más y el
20% que gana menos aumentó el 361% en Formosa entre 1995 y 2002.
En el Gran Buenos Aires creció más del 150%. El documento
advierte que la pobreza y la indigencia comprometen el futuro: en los hogares
de menores ingresos, el 18,3% de los jóvenes de 15 a 24 años
no trabaja, ni estudia, ni se desempeña como ama de casa.
Las cifras muestran las enormes dispa ridades en materia de competitividad,
es decir, en "la habilidad o capacidad de la economía de un
país, región o territorio, para alcanzar la prosperidad económica
sostenida". Las provincias que lograron desarrollar estructuras económicas
grandes y diversificadas tienen un índice de desarrollo humano medio.
Otras, en cambio, padecen un marcado retraso productivo y empresarial.
El estudio concluye que "Argentina continúa siendo un país
'mal unido', en el que la fórmula federalista instaurada en la Constitución
de 1853 se ha desvirtuado y tiende a consolidar una suerte de confederación
de 'feudos', más abocados a la tarea de conservar su poder que a
la de consensuar fórmulas de cooperación que garanticen la
integración y la equidad territorial para los habitantes".
También se incluyen críticas a las formas de hacer política:
"El Estado Nacional y los estados provinciales, antes que marcos de
garantías institucionales productoras de bienes públicos,
han venido siendo espacios para la apropiación de dádivas
o retribuciones, que contribuyeron a hacer de ésta una sociedad
cada vez más escindida entre débiles y poderosos, entre quienes
acceden a la justicia y quienes quedan excluidos de las garantías
de los derechos civiles y sociales".
A pesar de este panorama, Carmelo Angulo es optimista: "Hay en la
Argentina un capital social que la diferencia de Nicaragua, El Salvador
o países africanos. Este es un país que, bien manejado, con
buenas políticas, con líderes, ejemplos y dinamismo, se puede
recuperar casi inmediatamente, en dos o tres años".
Fuente:Clarín
Diciembre 17, 2002
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