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Venezuela: Batalla política nacional en guerra
petrolera mundial
El conflicto político de Venezuela aparece como
un capítulo más de la lucha mundial por el control del petróleo,
aunque desde el exterior surjan intentos por apaciguar el enfrentamiento
entre el gobierno y la oposición.
"No puedo decir que hay un brazo internacional en
este sabotaje criminal contra nuestra industria, pero como telón
de fondo está el debate entre las naciones propietarias de los recursos
naturales y los grandes países consumidores", comentó
a IPS el presidente de la firma estatal Petróleos de Venezuela,
Alí Rodríguez.
La referencia de Rodríguez es a la huelga
general, acatada parcialmente, iniciada el 2 de este mes por asociaciones
empresariales, de gerentes, de empleados petroleros y por la Confederación
de Trabajadores de Venezuela en reclamo de la renuncia del gobierno de
Hugo Chávez.
CARACAS - Este mes la producción de crudo, de
2,8 millones de barriles diarios hasta noviembre, osciló entre 200.000
y 700.000 barriles diarios, mientras que la exportación pasó
de unos 2,4 millones de barriles por jornada, 62 por ciento de los cuales
tenían como destino Estados Unidos, a menos de 300.000 barriles.
Así, en medio de manifestaciones callejeras diarias
de la oposición y contramarchas del oficialismo, la caída
de la producción petrolera también impactó de lleno
en el mercado interno de derivados.
Largas colas se suceden ante los expendios de gasolina
y falta el esencial gas doméstico mientras el gobierno y la dirección
de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) luchan palmo a palmo con los gerentes
huelguistas para mantener en actividad la principal industrial del país.
"Vamos a ganar esta batalla contra los traidores
a la Patria", afirmó Chávez en su programa semanal de
radio, desde una estación de despacho de camiones-cisterna cargados
con combustible importado.
Por su parte, el presidente de Pdvsa, un hombre de hablar
reposado y que camina con la ayuda de un bastón, aseguró
con énfasis que a partir de enero se producirán "de
nuevo sobre los dos millones de barriles diarios y atenderemos nuestras
exportaciones".
Rodríguez, que en los años 60 y 70 fue
comandante guerrillero y en la década del 90 parlamentario de izquierda,
ocupó desde la llegada de Chávez al gobierno en 1999 primero
el Ministerio de Energía y luego la secretaría general de
la Organización de Países Exportadores de Petróleo
(OPEP).
Días después del frustrado golpe de Estado
contra Chávez de abril, el gobierno lo llamó para que se
hiciera cargo de la fundamental empresa estatal petrolera, dejando en manos
de Alvaro Silva la secretaría de la OPEP, organización que
Venezuela comparte con otros 10 países.
"En abril, los conspiradores contaron con parte
de las Fuerzas Armadas, pero como ésta ahora sostiene el orden y
la institucionalidad, están librando su última gran batalla
con esta huelga petrolera", apuntó Rodríguez.
"No nos engañemos, en el país hay
actividad comercial y ciudadana. Esta es fundamentalmente una huelga petrolera
que está fracasando y demuestra, de paso, que fracasan quienes quieran
usar el petróleo como arma política", sentenció.
También en la arena internacional "se ha
avanzado en esta comprensión, y una muestra de eso son las aproximaciones
entre la OPEP, que agrupa a los principales productores, y la Agencia Internacional
de Energía, de los grandes consumidores", explicó.
La OPEP ha expresado su solidaridad al presidente Chávez,
Brasil y Trinidad-Tobago le han vendido gasolina a Venezuela y la comunidad
internacional anima la mediación entre el gobierno y la oposición
llevada adelante por el secretario general de la Organización de
Estados Americanos (OEA), César Gaviria.
En Venezuela se da "parte del enfrentamiento entre
los pueblos dueños de las riquezas naturales y las potencias consumidoras
sobre las tres grandes cuencas con reservas de hidrocarburos en el mundo,
el Golfo, Asia Central y el cinturón bolivariano, en todas las cuales
hay fuertes conflictos políticos", dijo a IPS el analista Víctor
Poleo.
El cinturón bolivariano "está constituido
por los depósitos de crudos livianos y pesados, y de gas, que van
desde la costa nororiental de Venezuela hasta Bolivia, pasando por Colombia,
Ecuador y Perú". Se trata de países independizados a
comienzos del siglo XIX por los ejércitos que comandó Simón
Bolívar.
En ese cinturón "hay reservas de gas en todos
ellos, de crudos convencionales (livianos) en Venezuela, Colombia, Ecuador
y Perú, y de crudos no convencionales (pesados, extrapesados y bitumen)
en Venezuela y Ecuador. Estos últimos equivalen a las reservas mundiales
de crudos convencionales", apuntó Poleo.
Las reservas declaradas en el mundo alcanzan a 1,05 billones
de barriles de petróleo convencional, 65 por ciento de las cuales
están en Medio Oriente, pero la llamada faja del Orinoco en Venezuela
contiene 1,2 billones de barriles de crudos no convencionales.
De ese total venezolano son posibles de extraer con métodos
ya conocidos (reservas probables) 270.000 millones de barriles, un volumen
semejante a las reservas sauditas de crudos livianos.
Debido a las grandes inversiones necesarias para movilizar
esos gigantescos volúmenes, "desde hace unos 20 años
la industria petrolera mundial adoptó como patrón de trabajo
que las finanzas generadas por el negocio debían reinyectarse a
la actividad petrolera, retroalimentando la industria", explicó
Pablo Hernández.
Según ese patrón de trabajo, "de los
dos billones de dólares que genera al año el negocio petrolero,
más de la mitad va a los Estados industriales consumidores, una
cuarta parte se reinvierte en la industria y el resto, pero cada vez menos,
a los Estados y pueblos productores", aseguró este experto.
Hernández sostuvo que "por eso los gerentes
de Pdvsa, en sintonía con la tendencia mundial, quieren el autogobierno
de la industria con su consigna de respeto a la meritocracia, privatizar
la empresa venezolana, alejarla de la OPEP y reinvertir en el negocio lo
que el petróleo genere".
La propaganda del gobierno de Chávez acusa a los
gerentes en huelga de destinar a costos de operación 67 por ciento
de los 53.000 millones de dólares que Pdvsa obtuvo por sus negocios
el último año, frente a 17 por ciento que se empleaban en
las operaciones en 1976, cuando se estatizó la industria.
En cambio, Humberto Calderón, ex ministro de Energía
y opositor de Chávez, cree que "el gobierno pretende desmantelar
la industria y acabar con su independencia, privándola de los recursos
financieros y gerenciales para satisfacer un 'proyecto revolucionario'
que es el verdadero Caballo de Troya de las transnacionales".
Juan Fernández y Horacio Medina, líderes
de los sindicatos de gerentes y empleados de Pdvsa, sostuvieron "defender
y trabajar orgullosos para una empresa estatal, porque no es del gobierno
sino de todos los venezolanos".
"Cuando hemos planteado la venta de una porción
de acciones de Pdvsa no lo hacemos para que se privatice, sino para que
se valorice una empresa que vale más de 100.000 millones de dólares
(es la mayor de América Latina) y pueda así respaldar el
crédito de Venezuela", señaló a IPS el ex ejecutivo
de la firma Alberto Quirós.
Rodríguez insistió en no tener elementos
para señalar el brazo internacional de lo que llama sabotaje, "pero
hay coincidencia entre portavoces venezolanos e intereses foráneos
con sus demandas para que nos salgamos de la OPEP, privaticemos Pdvsa y
produzcamos petróleo a máxima capacidad para aniquilar el
esquema de defensa de los precios".
Los precios del petróleo están en su nivel
más alto en dos años por el conflicto político de
Venezuela y la posibilidad de un ataque militar de Estados Unidos contra
Iraq.
El crudo Brent de mar del Norte se cotizó este
lunes a 30,85 dólares por barril de 159 litros, 69 centavos más
que el viernes, y en Nueva York el crudo ligero estadounidense se vendió
a 33,45 dólares por barril, 73 centavos por encima de su valor al
cierre de la semana pasada.
por Humberto Márquez
Fuente: IPS
Diciembre 31, 2002
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