Naciones Unidas dedica el 2003 al agua dulce

El año que ahora comienza se inaugura como el Año Internacional del Agua Dulce, un recurso mal empleado y marcado por la inaccesibilidad, las enfermedades diarreicas, las inundaciones y las sequías.

Naciones Unidas, después de dedicar el 2002 a las montañas, se decide por el agua dulce en el 2003. Durante este año las distintas organizaciones dependientes de la ONU nos recordarán la importancia de mantener la calidad y mejorar la accesibilidad de un recurso del que dependen seis mil millones de seres humanos.

Hoy, el ser humano utiliza el 54% del agua dulce accesible de ríos, lagos y acuíferos; si continúa aumentando el uso a este ritmo, dentro de 25 años usaremos el 90% del agua dulce del planeta, dejando tan sólo el 10% a otras especies.

6.000 muertos al año

Son múltiples las enfermedades humanas asociadas al consumo de agua en mal estado. Se calcula que cada año pierden la vida por esta causa unos 5 millones de personas, el número de muertos por conflictos armados multiplicado por diez. Y el 60% de la mortalidad infantil está ligada a patologías causadas por el consumo de agua sucia.

El cólera, la poliomielitis, la meningitis, la hepatitis A y E o las diarreas son algunas de las enfermedades causadas por el consumo de agua contaminada. En los países en desarrollo, el 70% de las basuras industriales se descarga en aguas dirigidas al uso humano. La mayoría de estas enfermedades son evitables si el agua es tratada antes del consumo.

Las enfermedades diarreicas son prevenibles con medidas tan simples como lavarse las manos después de ir al baño o antes de preparar la comida. Aún así, cada día fallecen 6.000 personas por dolencias de este tipo, la mayoría niños de menos de cinco años. Tal es así que en los últimos 10 años han muerto más niños por diarreas que toda la gente fallecida en conflictos desde la Segunda Guerra Mundial. En países como China, la India o Indonesia mueren el doble de personas por estas infecciones que por el SIDA.

A parte, también se dan dolencias relacionadas con organismos acuáticos que pasan parte de su vida en el agua y otra parte como parásitos de un animal. La schistosomiasis es una de las enfermedades parasitarias más importantes. En este momento 200 millones de personas están infectadas con el gusano que causa estas enfermedades en 74 países del mundo, la mayoría en el África subsahariana.

También se relacionan con el agua dolencias transmitidas por moscas y mosquitos dependientes del medio acuático. El dengue, la enfermedad del sueño, y sobre todo la malaria son las principales enfermedades transmitidas de esta manera. Cada año, 300 millones de personas se contagian de malaria, especialmente en el África negra. A parte del coste en vidas humanas, el continente pierde cada año 12 millones de dólares y retrasa su crecimiento en un 1'3% por esta enfermedad. La incidencia de la malaria está aumentando. Hay personas que están desarrollado resistencia ante las drogas antimalariales; algunos mosquitos resisten el DDT, principal insecticida utilizado contra ellos. Además, el cambio climático está creando nuevos lugares de cría de mosquitos.

Para servir agua a los 5.000 millones de habitantes más que se espera que haya en el planeta dentro de 25 años, cada día hay que proporcionar alcantarillado a 383.000 personas más que el día anterior. Esto no es posible y, como consecuencia, al mal abastecimiento y saneamiento, enfermedades como la tuberculosis van en aumento.

Ecosistemas rotos

Más de la mitad de los ríos del mundo están contaminados o sus cauces bajos se secan gran parte del año debido a la sobreutilización. De los 500 ríos principales del mundo, 250 se contaminan seriamente. El primer resultado de esto es que, durante los años 1998 y 1999, 25 millones de personas se convirtieron en refugiados medioambientales.

Otro dato ilustrativo es que cada día dos millones de toneladas de basura van a parar a cauces de agua. Sólo cinco de los 55 grandes ríos europeos se consideran limpios, en Asia todos los ríos que pasan por las grandes ciudades acaban seriamente contaminados. Sólo dos ríos importantes, el Amazonas y el Congo, se pueden considerar sanos. La razón es que ambos tienen pocos centros industriales o de población en sus orillas.

Sólo el 10% de las aguas del Nilo alcanzan el Mar Mediterráneo, como consecuencia se ha acabado con la industria pesquera del delta del río. De las 47 variantes de pescado que se comercializaban hace 30 años, sólo quedan 17. En China, el Río Amarillo sólo llega al mar 3 ó 4 meses al año.

No sólo los ríos se ven afectados por el uso humano del agua, también los humedales son ecosistemas profundamente afectados. En algunas partes de Europa, como Alemania o Francia, el 80% de los humedales ha desaparecido drenados para la agricultura, la extensión urbana o el desarrollo industrial. La Convención de Ramsar (Irán) de 1971 es el único tratado ambiental para un ecosistema en particular y, hasta el momento, lo han firmado 133 países. El problema es que, bajo las presiones del desarrollo, este tratado no es ninguna garantía para los humedales.

Cerca de la mitad de los lagos del mundo se degradan por actividades humanas como la pesca excesiva, la contaminación, la introducción de especies no autóctonas o el crecimiento urbano.

Fuente: Canal Solidario
Diciembre 27, 2002