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Monte León, parque nacional
SANTA CRUZ es una de las provincias más bellas
de la Argentina. Bajo su diáfano cielo azul posee una extendida
costa sobre el Mar Argentino con grandes estuarios y rías, una meseta
inmensa interrumpida por valles fluviales, coloridos cañadones,
áreas con restos fósiles y yacimientos arqueológicos
que constituyen un enigma de la civilización. Cuenta con una región
occidental de Andes patagónicos con inmensos lagos, ríos,
montes y gigantescos glaciares que han merecido el reconocimiento como
sitio natural del patrimonio de la humanidad. Sería extenso mencionar
todas las riquezas naturales de la provincia, pero bien puede afirmarse
que su intensa belleza representa una invalorable contribución a
la identificación de la Argentina como tierra de paisajes inolvidables.
Hace apenas unos días se hizo efectiva una donación, en favor
de la Administración de Parques Nacionales (APN), de una importante
porción de estepa patagónica sobre el litoral marítimo
de la provincia de Santa Cruz, a unos 210 kilómetros al norte de
Río Gallegos, con la finalidad de convertirla en un parque nacional.
Se trata de un área de unas 70 mil hectáreas, con 40 kilómetros
de costa, que conjuga un verdadero santuario natural de la fauna patagónica
con un majestuoso paisaje de acantilados y grutas marinas que aparecen
y desaparecen cíclicamente, al compás de la extrema diferencia
de las mareas.
La donación fue realizada por una entidad sin fines de lucro con
sede en los Estados Unidos, The Patagonia Land Trust, con conocimiento
de la importancia de conservar un área como Monte León, con
la expresa finalidad de convertirla en el primer parque nacional costero
argentino. Para que ese objetivo se llevara a cabo sin ninguna irregularidad,
la operación se instrumentó por medio de un contrato de fideicomiso
por el cual Patagonia Land Trust transmitió los fondos a una reconocida
organización no gubernamental local, la Fundación Vida Silvestre
Argentina, para que ésta adquiriera el inmueble, lo conservara por
un breve período durante el cual un comité de administración,
integrado por las organizaciones intervinientes, la provincia de Santa
Cruz, la APN y otras dos personas -Silvia Braun, última propietaria
de la estancia Monte León, y el prestigioso biólogo Guillermo
Harris, presidente de la Fundación Patagonia Natural-, elaborara
un plan de manejo para el futuro parque y luego lo transfiriera definitivamente
a la APN. De acuerdo con ello, finalizado el plan, la propiedad se transmitió
formalmente a la Administración de Parques Nacionales el 14 de noviembre
último.
La donación tiene como condición -por cumplirse en un plazo
máximo de tres años de otorgada la escritura correspondiente-
que la provincia de Santa Cruz sancione una ley cediendo jurisdicción
sobre el inmueble, en favor del Estado nacional, aspecto que merece aclararse
atento a que algunas voces mal informadas interpretaron ese requisito como
una imposición desmesurada del generoso donante extranjero, cuando
no se trata sino de una condición de la ley nacional para la creación
de cualquier parque nacional en el territorio de una provincia. Esta exigencia
-necesaria para que la Administración de Parques Nacionales realice
un efectivo control-, que se ha cumplido para los demás parques
nacionales de nuestro país, ha generado discusiones infundadas que
pretenden hacer ver tal situación como una cierta pérdida
de soberanía provincial en favor del Estado nacional. Tal interpretación
no se compadece con el orgullo demostrado y la experiencia de aquellas
provincias argentinas que cuentan con un parque nacional en su territorio
y que reciben sus numerosos beneficios naturales, culturales, sociales
y evidentemente económicos.
Cabría preguntarse si el Parque Nacional los Glaciares, en la misma
provincia de Santa Cruz, o el Parque Nacional Iguazú, en Misiones,
no reportan beneficios concretos a sus habitantes. Desde otro punto de
vista, sin duda, ninguna de las personas que se acercan cada año
a disfrutar de la profunda naturaleza del glaciar Perito Moreno siente
que por ingresar en ese parque sale de la provincia en la que se encuentra.
Cabe agregar que, además de los diversos beneficios ambientales
que prestan los parques nacionales, las visitas que ellos reciben generan
importantes recursos para la población provincial y el país
entero a través de los servicios que directa o indirectamente moviliza
la actividad turística.
Afortunadamente, varios representantes de las autoridades provinciales
comprenden la importancia y la oportunidad de contar con un nuevo parque
nacional en la provincia. No ceder la jurisdicción implicaría
no sólo cometer el lamentable error de tener que devolver al donante
la propiedad de las tierras, sino dejar que aislados intereses mezquinos
impidan unir ese impactante paisaje al conjunto de bellezas naturales que
conforman nuestros parques nacionales. Una simple mirada nos muestra que
sería muy beneficioso que no se esperara hasta que el plazo de tres
años agonice para ceder la jurisdicción sobre el área
donada, sino que se realice cuanto antes. Sería fantástico
que aquellos que contribuyan a tomar la decisión dejen de lado esa
vieja lógica de quienes dividen y achican nuestro país, y
nos den un ejemplo que promueva una actitud nueva, integradora, que piense
en el bienestar general y que ayude a construir la Argentina grande con
la que todos soñamos.
Fuente: La Nación
Diciembre 26, 2002
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