Investigación sustentable es la meta en el Ecuador

Palabra de moda esta, sustentable, sin embargo, describe con síntesis y precisión la ambición expresada por el grupo más directamente involucrado con la actividad de mayor influencia en la sociedad, la ciencia y la tecnología: el sector de la academia.

La Universidad de Cuenca fue el escenario de una magna reunión político-científica de investigadores, en donde se perfiló como conseguir este ahnelo, la sustentabilidad de la actividad de investigación. En la cita, tampoco se dejó de lado que la innovación tecnológica es pobremente comprendida como una de las mayores demandas del sector productivo para hacer sus productos competitivos.

Cerca de 180 investigadores de todos los campos del conocimiento trabajaron durante dos jornadas reunidos en grupos temáticos: agronomía y veterinaria; acuacultura y pesca, salud, biomedicina y nutrición; recursos naturales; prevención y mitigación de desastres naturales; social; construcción y vivienda; conservación del ambiente; biotecnología; tecnología en informática y comunicación y ciencias básicas.

Convocados por el neurólogo Arturo Carpio, quien preside el Instituto de Investigaciones de ese centro docente y auspiciado por el Consejo Nacional de Educación Superior, Conesup, y la Fundación para la Ciencia y la Tecnología, Fundacyt.

Muchos destacados estuvieron, sin embargo, pese a la representatividad de la concurrencia, se sintieron ausencias importantes, por ejemplo, no llegó una delegación de la Escuela Politécnica del Litoral.

Fueron dos días, el 12 y 13 de diciembre, de espacio para intercambiar y proponer iniciativas producto de la reflexión en sus gabinetes y diversos terrenos de estudio, sobre cuál es la situación actual de la actividad que realizan y cómo darle un mejor futuro. Comenzó con una propuesta del Carlos Quevedo, consultor de Fundacyt, sobre el marco conceptual de las políticas.

La propuesta reveló un dato matemático: las dos variables principales que más influyen en el sistema nacional de ciencia y tecnología, son el número de investigadores y la calidad y compromiso de ellos.

De ahí la necesidad de construir una estrategia política que dé cómo resultado alcanzar a un mediano plazo al menos el nivel del Brasil, por ejemplo, en la densidad de investigadores. Esto demandaría la formación de 185 investigadores cada año hasta el 2006, y entre 2006 y 2010, alrededor de 300 en total; además de destinar el 40% del presupuesto de ciencia y tecnología al componente de capacitación.

María Eugenia Hidalgo - Servicio Informativo de FUNDACYT


Fuente: El Comercio
Diciembre 23, 2002