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La rotura de papeleros y la
higiene urbana
Según un reciente relevamiento de la comuna
porteña, en el último año fueron rotos o sacados de
su lugar más del 80 por ciento de los papeleros dispuestos en calles
y avenidas. De este modo, la ciudad dispone en la actualidad de poco más
de 15.000 papeleros, contra los 74.000 que deberían mantener las
empresas recolectoras de basura, tres de las cuales son privadas y una
perteneciente al propio Gobierno de la Ciudad.
Las pérdidas sufridas se deben a que los papeleros
son dañados a propósito o arrancados de su lugar para servir
de bombos o proyectiles a los manifestantes. Esta es una manifestación
más de un problema muy difundido, como es la falta de respeto por
el espacio común, evidente no sólo en la conducta de manifestantes
o marginados sino también en la de vecinos y comerciantes que arrojan
desperdicios en la via pública o no mantienen aseadas sus veredas;
en la de quienes fijan publicidades en lugares prohibidos o utilizan veredas
y plazas como letrinas para sus perros.
Este tipo de conductas reflejan cambios culturales profundos
cuyos orígenes son varios y complejos. Sin embargo, también
es cierto que las violaciones de la propiedad pública y de las normas
vigentes se perpetúan porque las autoridades no toman las medidas
necesarias para desalentarlas. Es evidente, por ejemplo, que transgresiones
como el depósito de basura fuera de hora y el descuido o la invasión
de las veredas, son hechos generalizados que existen desde hace mucho tiempo
y que tienden a extenderse.
Por otra parte, hay que recordar que la ciudad carece
también de contenedores para basura domiciliaria. Recipientes de
este tipo, comunes en la mayoría de las ciudades, se instalaron
hace algunos años y luego comenzaron a desaparecer progresivamente
para perjuicio de la higiene urbana.
Fuente: Clarín
Diciembre 24, 2002
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