Apecyl muestra su satisfacción por la aprobación europea del programa energía inteligente 2003-2006

El viento, energía inteligente

El Parlamento Europeo ha aprobado un nuevo programa de eficiencia energética, llamado Energía Inteligente 2003-2006, en el que las energías renovables y los incentivos a políticas energéticas que apuesten por la eficiencia y el ahorro ocupan el papel protagonista. La aprobación de este marco puede suponer para Castilla y León un nuevo incentivo para desarrollar los proyectos eólicos ´´estancados´´ en la región cuyas cifras reales siguen estando muy lejos de los objetivos fijados por el Plan Eólico.

El nuevo marco energético que ha fijado la Unión Europea con la aprobación del programa ´´Energía Inteligente para Europa 2003-2006´´, hace de nuevo hincapié en la necesidad de desarrollar marcos adecuados para la implantación de las energías renovables en todo el territorio de la UE. La eólica, parte con una ventaja evidente, que no es otra que su fuerte desarrollo en I+D de los últimos años que la han convertido en principal referente energético del Desarrollo Sostenible.

El nuevo contexto comunitario da continuidad al programa vigente que tenía corta vida, ya que expiraba el 31 de diciembre de este mismo año. La nueva propuesta, además de aumentar la inversión pasando de 175 millones de euros a 255 para los próximos cuatro años, ha puesto de relieve con más fuerza, si cabe, la necesidad de apostar por la implantación de energías limpias con ínfimo impacto ambiental capaces de reducir los riesgos de Cambio Climático que azotan nuestros cielos.

Para ello, ´´Energía Inteligente para Europa´´ ha reservado dos áreas específicas para el fomento de las renovables. Por una lado, el ALTENER, apoyo europeo al fomento de las energías renovables, y por otro lo aportado por el COOPENER, promoción de las fuentes energéticas renovables y de la eficiencia energética de los países desarrollados.

Sin embargo, para APECYL, la Asociación de Promotores de Energía Eólica de Castilla y León, no bastan planteamientos que aboguen por la implantación de plantas energéticas basadas en la explotación de recursos renovables, sino que éstos deben coexistir con políticas sociales de orientación pública que conciencien en materia de ahorro y eficiencia energética.

En este sentido, APECYL confirma la idea de que existe la necesidad de complementar las estrategias globales dirigidas a conseguir la aceptación social de la eólica, a través de programas capaces de fomentar una conducta basada en el uso inteligente de la energía, cambiando viejos hábitos donde el derroche juega el papel protagonista.

En esta línea de compromiso por fomentar la implantación de las nuevas fuentes energéticas debe situarse la Administración Regional, dinamizando el Plan Eólico para acercarnos lo máximo posible a los objetivos fijados para el 2010, de los que nos encontramos, desgraciadamente, bastante alejados.

Fuente: The Ecotimes
Diciembre 16, 2002