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Estados
Unidos intenta boicotear la cumbre contra el cambio climático
La labor de Harlan L. Watson, jefe de la representación estadounidense
en la Cumbre del Clima de Montreal, no resulta fácil. La práctica
totalidad de los periodistas y miembros de oenegés se cuestionan
el papel de los Estados Unidos en la reunión, dada su negativa
a sumarse a los acuerdos de Kioto o admitir su prolongación más
allá del 2012. Y Watson no se cansa de repetir, contra viento
y marea, la posición de su gobierno: «los Estados Unidos
no forman parte del Tratado de Kioto ni tampoco sostendrán cualquier
plan similar que pueda ser aprobado en el futuro». Si es así, ¿por
qué están presentes en la Cumbre de Montreal?.
Vayamos por partes. No es que los Estados Unidos se opongan a un plan
de acción contra el cambio climático. Simplemente, dudan
de que se deba a causas humanas y, lo más importante, se niegan
a que la lucha contra el efecto invernadero se haga a expensas de recortes
en su crecimiento económico.
Según sus propias estimaciones, la política de lucha contra
el cambio climático de los Estados Unidos resulta mucho más
eficiente que la llevada a cabo por cualquiera de los países regidos
por las directrices de Kioto. Los datos de su Depar-tamento de Industria
señalan que la intensidad de las emisiones de dióxido de
carbono se reducirá en un 18% de aquí a 2012, más
alla, según los interesados, de lo que Kioto les exigiría.
El problema de estas cifras, que serían la envidia de Europa,
radica en que los cálculos americanos vinculan emisiones de gases
contaminantes con el PIB. La reducción en la intensidad de las
emisiones sólo quiere decir que, de aquí al 2012, Estados
Unidos será capaz de incrementar su producción industrial
sin que la generación de gases contaminantes aumente en la misma
medida.
Fuente: Diario de León (España)
Diciembre 02, 2005
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