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La Secretaría general de Pesca ignora los consejos científicos y envía
arrasteros a aguas profundas de Marruecos
Los científicos de España y Marruecos proponen cautela
y la utilización
exclusiva de barcos de palangre
La Secretaría General de Pesca Marítima del Ministerio
de Agricultura y Pesca (SGPM) ha vuelto a hacer oídos sordos a
las advertencias científicas sobre los sistemas de gestión
y pesca en el caladero marroquí. Al no sentirse satisfecha con
las recomendaciones de los institutos oficiales de investigación
pesquera de ambos países (que recomendaban la exclusión
de la pesca de arrastre en ese caladero) la Secretaria ha puesto en marcha
una campaña alternativa de prospección por medio de buques
arrastreros comerciales.
En noviembre de 2004, bajo la campaña MAROC-0411, El Instituto
Español de Oceanografía (IEO)–máximo organismo
de investigación pesquera de España-, conjuntamente con
el Instituto Nacional de Investigaciones Haliéuticas de Marruecos
(INHR), realizó prospecciones pesqueras en el talud y zona abisal
comprendida entre los cabos de Agadir y Bojador, a bordo del buque de
investigación Vizconde de Eza.
Los resultados del IEO y el INHR son unánimes. Los recursos pesqueros
de la zona son muy limitados y solo una controlada pesquería experimental
podría iniciarse sobre algunas especies de profundidad, pero con
artes selectivas y con una extracción limitada de biomasa. Así,
se propone un número pequeño de embarcaciones de palangre
de fondo para la captura de merluza de Senegal, brótola y sable
negro.
Se descarta totalmente la introducción de buques de arrastre
de fondo y de redes fijas de fondo por el impacto que podrían
suponer sobre el ecosistema bentónico y por las limitaciones del
stock que podrían convertir a esta pesquería en insostenible
en pocos años.
Oceana considera que las limitaciones expuestas por el IEO y los científicos
marroquíes marcan un buen camino de entendimiento y de gestión
pesquera razonable, por lo que lamenta que la SGPM rompa este consenso.
“La Secretaría General de Pesca quiere ignorar estos consejos
científicos y pretende repetir el estudio tantas veces como sea
necesario para satisfacer los intereses de las compañías
dedicadas a la pesca de arrastre, cuyos armadores ejercen una gran influencia
en la política pesquera española””, ha declarado
el biólogo pesquero Xavier Pastor, Director de Oceana en Europa.
La zona estudiada tiene una topografía muy interesante con importantes
montañas marinas, volcanes, cañones y escarpes que crean
hábitats muy ricos pero también de gran vulnerabilidad.
Entre estas destacan las importantes montañas y volcanes submarinos
frente a Cabo Juby o el Cabo de Agadir.
Por otra parte, en algunos de estos montículos, volcanes y montañas
marinas se han encontrado arrecifes de corales de aguas profundas. Se
cree que muchos de estos arrecifes se encuentran en buen estado de conservación
y cubren amplias zonas de estos fondos marinos. Este tipo de arrecifes
tarda miles de años en formarse ya que su crecimiento es extremadamente
lento. En distintas zonas de Europa, la utilización de la pesca
de arrastre ha dañado ya entre los 30% y 50% de estos importantes
ecosistemas, provocando una gran pérdida de biodiversidad y productividad
marina.
Recientes estudios en las aguas atlánticas marroquíes
han encontrado importantes zonas submarinas con una amplia actividad
volcánica. Un poco más al norte de la zona estudiada por
el IEO y el INHM, se halla el escarpe de Pen Duick, donde pueden encontrarse
diversos montículos carbonatados, volcanes de barro gigantes y
filtraciones de gases. Esta zona ha sido recientemente descubierta y
goza de gran interés científico por la alta actividad microbiana
detectada, lo que podía dar lugar a la identificación de
nuevas especies de bacterias aún desconocidas.
Naciones Unidas menciona a la pesquería de sable negro con palangre
en el Atlántico como uno de los escasos ejemplos de capturas de
especies de profundidad que se han realizado de forma sostenible desde
hace más de 300 años.
Oceana pide que la gestión pesquera sea especialmente cuidadosa
y escrupulosa al tratarse de especies de profundidad muy sensibles a
la explotación, como el sable negro
(Lepidopus caudatus) o la brótola (Phycis spp.), o por ser especies
que han sido sobreexplotadas o incluso agotadas en otras áreas,
como es el caso
de la merluza negra (Merluccius senegalensis).
Además, la organización internacional para la conservación
de los océanos valora muy positivamente la colaboración
científica hispano-marroquí para buscar alternativas a
la mala situación pesquera y que los criterios ambientales y de
sostenibilidad sean un factor fundamental de sus planteamientos.
Fuente: Oceana
Diciembre 9, 2005
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