En el Ministerio de Salud y Ambiente
Donan nuevas tecnologías para frenar el agujero de ozono

Lo hará mañana Ginés González García en el marco del plan de reconversión industrial que lleva adelante el Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación. Donará equipos no contaminantes de alta tecnología a empresas que empezarán a producir libres de sustancias que agotan la capa de ozono y protegiendo la salud de las personas.

Buenos Aires, 20 de diciembre de 2005- Llega el verano y la preocupación por la capa de ozono aumenta. El incremento de la radiación ultravioleta del sol que llega a la superficie del planeta, tiene el potencial de generar daños en la salud y el ambiente.

Con el sentido de prevenir esta situación, la Secretaría de Ambiente de la Nación, a través de la Oficina Programa Ozono, ha elaborado un plan de reconversión industrial tendiente a abordar el problema de la disminución de la capa de ozono. Los resultados alcanzados en la última década, dan cuenta que Argentina ya tiene más del 90 por ciento de sus empresas produciendo aerosoles, espumas, solventes y refrigerantes, con tecnologías libres de sustancias nocivas para la capa de ozono. Hoy, la iniciativa sigue sumando compañías de todo el país que además, reciben capacitación para sus técnicos en la utilización de estos nuevos equipamientos.

Con respecto a esto, los programas de reconversión generaron nuevas fuentes de trabajo en 32 localidades del país repartidas en 17 provincias. Hasta el momento se han capacitado más de 4000 técnicos en refrigeración y otros cientos terminan los cursos este año.

Salud ambiental

Cuidar la capa de ozono no solo requiere pensar en acciones dirigidas a promover mecanismos de producción limpia en las empresas. Reparar en la salud de la población, significa trabajar también en la promoción de información útil para prevenir enfermedades como el cáncer de piel y la ceguera, vinculadas- en este caso- a la exposición de los rayos dañinos del sol.

Según indican especialistas del Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), en esta época se abre un "agujero" sobre la Antártida, tan extenso como los Estados Unidos y profundo como el Monte Everest.

De esta forma, una dosis alta de la radiación UV-B (radiación ultravioleta del sol)
puede reducir el ritmo de crecimiento de las plantas, alterar el equilibrio de los ecosistemas, acelerar la degradación de los plásticos y aumentar los riesgos de enfermedad al suprimir la eficacia del sistema de inmunidad del cuerpo.

En efecto, se deben tomar recaudos al momento de exponerse a las radiaciones. Según consigan especialistas de la Oficina Programa Ozono de la Secretaría de Ambiente, los niveles más altos de radiación ultravioleta en el verano se producen cuando el sol está en su máxima elevación, es decir al mediodía. La nubosidad es otro de los factores que determinan los niveles de radiación ultravioleta, por lo cual, no se debe confiar en tomar sol sin cuidado los días nublados.

En contraste, la sombra es una de las mejores defensas contra la radiación ultravioleta, de lo contrario, conviene protegerse con filtros solares de calidad comprobada, con anteojos de sol, sombrero de ala ancha y ropa de trama compacta.

Aún cuando se hayan tomado estas precauciones, deben merecer especial atención las personas de piel y ojos claros y las que tienen piel sensible. Los niños también deben evitar estar expuestos en horas de sol intenso


Fuente: SAyDS
Diciembre 20, 2005