Lograron controlar el fuego en Gran Bretaña
Creen que el incendio será totalmente extinguido hoy; anoche, los bomberos debieron interrumpir las operaciones por temor a nuevas explosiones

LONDRES (EFE).- Los bomberos esperan apagar hoy el gran incendio declarado el pasado domingo por una serie de explosiones en una planta de almacenamiento de combustible al norte de Londres, donde tres de los veinte depósitos afectados aún siguen en llamas.

"Estamos relativamente seguros de que seremos capaces de apagar el fuego hoy", dijo Roy Wilsher, jefe del Cuerpo de Bomberos de Hertfordshire, al norte de la capital británica.

En la misma línea se expresó Robert Beckley, subcomisario jefe de la Policía de Hertfordshire: "hay -afirmó- verdadero optimismo para creer que el fuego se extinguirá hoy".

Unos 180 bomberos prosiguen las labores para sofocar el fuego que ha arrasado el centro de carburante de Buncefield, el quinto más grande del Reino Unido.

El combustible continúa ardiendo dos días después de que se desatara el incendio, que causó heridas a 43 personas, dos de ellas en estado grave, y que se considera el peor ocurrido en el Reino Unido y Europa desde la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Una portavoz de la Policía de Hertforshire señaló hoy que la pasada noche fue "agotadora" para los bomberos, aunque "ahora parece que se han producido verdaderos avances".

Anoche, los bomberos se vieron obligados a interrumpir temporalmente las operaciones por temor a nuevas explosiones en los tanques incendiados, cada uno con capacidad para almacenar 13,5 millones de litros de combustible.

Hasta la fecha, se han usado 15 millones de litros de agua y 250.000 litros de espuma para apagar las llamas, al tiempo que han participado 26 camiones de bomberos y otros 20 vehículos de apoyo.

La Policía ha insistido en la hipótesis del accidente como posible causa del fuego tras recalcar que "no hay nada que sugiera" otro motivo, como la posibilidad de un atentado terrorista, como se temió en un principio.

Pese a que la situación parece bajo control, la Policía sigue recomendando a los residentes en las inmediaciones de la planta de Buncefield que permanezcan en sus casas con las puertas y ventanas cerradas.

Sobre los riesgos para la salud del denso humo que ha generado el incendio, el profesor Warren Lenney, de la Fundación Británica del Pulmón, señaló que las "sustancias tóxicas" de la humareda no causarán más que una ligera irritación y alguna tos.

"La buena noticia es que muy poca gente ha estado cerca de la explosión y el fuego", apuntó Lenney, al subrayar que la mayoría de los habitantes en la zona no sufrirán "problemas a largo plazo".

Por su parte, la directora de sanidad pública de Hertfordshire, Jane Halpin, declaró que se han registrado "niveles muy bajos" de ciudadanos que hayan pedido consejos en relación con el siniestro.

Según Halpin, los niños, los ancianos y las personas con problemas respiratorios son el grupo que corre un mayor riesgo de sufrir los efectos del humo.

Sin embargo, los hospitales de la zona no han informado de un incremento significativo de pacientes con dificultades respiratorias, añadió la directora de sanidad pública.

El fuego empezó a primera hora de la mañana del domingo y obligó a evacuar a unas 2.000 personas que residen cerca del centro de Buncefield, al tiempo que provocó una gigantesca nube de humo negro que cubrió gran parte del sur de Inglaterra.

La Policía espera que algunos evacuados puedan empezar a regresar a su hogares esta tarde, aunque dependerá de las condiciones de seguridad sobre el terreno.

"No pediremos a la gente que vuelva hasta que tengamos la certeza de que sea seguro hacerlo", indicó Simon, subcomisario jefe de la Policía de Hertfordshire.

Las instalaciones de Buncefield, copropiedad de los gigantes petroleros Texaco y Total, suministran combustible a los principales aeropuertos que sirven a la capital británica, entre ellos el de Luton, a sólo 16 kilómetros, y el más lejano de Heathrow.


Fuente: La Nación (Argentina)
Diciembre 13, 2005