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Fantasmas del cambio climático
Debe haber pocos problemas tan cargados de incertidumbre como el del
cambio climático, ese proceso cuyos fantasmas -el derretimiento
de los glaciares, el adelgazamiento de los hielos del Artico, el incremento
de las lluvias y huracanes, las olas de calor y las sequías persistentes-
desvelan a los científicos e inquietan a funcionarios de todo el
mundo.
Tal vez por eso, mientras hay quienes -como Bjorn Lomborg, organizador
del Consenso de Copenhague- descreen de las predicciones catastróficas
y opinan que los pronósticos negativos que se atribuyen al calentamiento
global son exagerados, otros -como el glaciólogo de la Universidad
de Pensilvania Richard Alley- advierten que éste podría estar
conduciendo el clima hacia cambios abruptos.
Según Alley, la historia climática de la Tierra es profusa
en ejemplos de modificaciones súbitas que pueden persistir durante
siglos o incluso milenios.
"Nuevas evidencias indican que el calentamiento podría ser
más preocupante que nunca: podría estar llevando a la Tierra
hacia fluctuaciones repentinas", escribe Alley en el número
de noviembre de Scientific American.
Según el científico, los signos de que el planeta ya sufrió
procesos drásticos se descubrieron hace más de una década
en gigantescos testigos extraídos de los campos de hielo de Groenlandia.
Dado que los científicos pueden estudiar las capas anuales de
hielo y averiguar a partir de su composición la temperatura a la
que se formaron, estos colosales cilindros de hasta tres kilómetros
de largo nos ofrecen precisos registros climáticos de los últimos
110.000 años. Y lo que nos muestran es sugestivo.
"Ese trabajo reveló una larga historia de fluctuaciones salvajes
-dice Alley-. El centro de Groenlandia experimentó descensos de
temperatura de hasta seis grados en unos años, y la mitad del ascenso
que se registró desde la última Edad de Hielo en apenas una
década. Es como si Moscú adquiriera súbitamente las
temperaturas de Madrid."
Es más, los científicos detectaron por lo menos 20 cambios
abruptos del clima. Estas violentas fluctuaciones, según diversas
teorías, podrían haber expulsado a los Vikingos, o contribuido
al colapso de la cultura maya que, se cree, podría haber sido exterminada
hace un milenio por una sequía que duró dos siglos.
"Los incrementos de las concentraciones atmosféricas de gases
de efecto invernadero pueden empujar el clima hacia un punto de no retorno",
advierte Alley.
Es una hipótesis. Por ahora...
Por Nora Bär
Fuente: La Nación
Diciembre 10 de 2004
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