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Cambio climático: desilusión con mecanismos de mitigación
Cuando el Sur aceptó en 1997 dar un incentivo de mercado a los países
industrializados para que reduzcan la emisión de gases de efecto invernadero
mediante proyectos de desarrollo en naciones pobres tenía la ambiciosa
expectativa de atraer inversiones en tecnologías limpias. Pero esa esperanza
se frustró hasta ahora.
El embajador argentino Raúl Estrada Oyuela admitió este miércoles
en la Décima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de
las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP-10), en curso en Buenos
Aires, que los proyectos que se están presentando en el Mecanismo de Desarrollo
Limpio (MDL) no apuntan a energías renovables y su contribución
tecnológica es menor.
"Esta no era la idea”, advirtió el diplomático
que presidió en 1997 el comité para la elaboración
del Protocolo de Kyoto. El pronunciamiento fue hecho en el plenario de
delegados en el que se discutía el informe 2003-2004 de la Junta
Ejecutiva del MDL, integrada por 10 miembros de diversos países,
que arrojó resultados decepcionantes.
El Protocolo, firmado en esa ciudad japonesa y que entrará en
vigor el 16 de febrero con 129 países miembros, se había
diseñado para establecer compromisos cuantitativos y evaluables
de naciones industrializadas en la reducción de emisiones de dióxido
de carbono, metano y otros gases que provocan el recalentamiento de la
atmósfera de la Tierra.
Para contribuir a alcanzar esas metas se creó el MDL, que involucra
a países de distintos grado de desarrollo, y otros dos mecanismos
de facilitación sólo para países industrializados,
como el comercio de emisiones que permite la compra y venta de excedentes
y la implementación conjunta de proyectos.
Con estos mecanismos de ayuda, unos 30 países industrializados
que ratificaron estos compromisos en los últimos años deberán
reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero a volúmenes
5,2 por ciento inferiores a los que emitían en 1990 y en un plazo
que va de 2008 a 2012. Para ello, muchas empresas presentan proyectos
a la Junta de MDL, que no satisfacen a los receptores.
Australia no ha ratificado aún el tratado y Estados Unidos, que
responde por 25 por ciento de las emisiones globales de gases, no solamente
no lo hizo sino que el presidente George W. Bush retiró en 2001
la firma que el gobierno precedente de Bill Clinton (1993-2001) había
estampado en su momento.
"Creíamos que las metodologías presentadas iban a
estar a la altura de los compromisos, pero el trabajo de la Junta se
ve complicado por las deficiencias de los proyectos, y esto es algo inaceptable”,
protestó Estrada Oyuela ante el plenario. Luego recibió el
apoyo de numerosas delegaciones de países del sur.
El funcionario indicó además que la Junta Ejecutiva del
MDL se enfrenta a equipos de empresas que trabajan en estos proyectos
a tiempo completo y se plantean entonces negociaciones desiguales.
"Debemos proteger más a los delegados de la Junta e, incluso,
crear un régimen de inmunidad para que no sean pasibles de acciones
legales”, alertó.
La delegación de India hizo hincapié en la letra del MDL
que prevé la "adicionalidad”, es decir que los proyectos
sumen al desarrollo. Y Chile sugirió dar más recursos a
la Junta, para que trabaje sin demoras y que no se vea compelida en el
apuro a aprobar proyectos de dudosa calidad en materia de integridad
ambiental.
Por el momento, el único proyecto que aprobó la Junta
de MDL es uno de Brasil sobre la captura de gas metano de un relleno
sanitario y su utilización como energía eléctrica
en un suburbio de Río de Janeiro. Se espera que ese programa reduzca
emisiones en 12 millones de toneladas en los próximos 21 años.
Pero algunos ambientalistas consideran que este proyecto no es el modelo
a seguir.
Juan Carlos Villalonga, un experto en energía del capítulo
argentino de la organización ambientalista Greenpeace, dijo a
IPS que el proyecto brasileño y otros que se están presentando
en países en desarrollo, "tienen baja incorporación
de tecnología”, y explicó ese fenómeno con
la misma lógica de los principios de mercado que fueron el sustento
para la creación MDL.
"Hay una gran oferta de países receptores en el Sur que
esperan tener proyectos, y una demanda no muy alta para reducir emisiones”,
detalló Villalonga. Como Estados Unidos --que debería ser
el primer demandante-- está afuera del Protocolo de Kyoto por
voluntad propia, eso le resta fuerza al mercado de la demanda, dijo.
Rusia, que ratificó el Protocolo de Kyoto en noviembre y que
a fines de los años 90 vivió el colapso de su industria,
tiene un excedente de emisiones que podrá colocar en el mercado
a través del comercio de emisiones, otro mecanismo del tratado.
Esa abundancia de emisiones, que convive con una demanda reducida, provoca
la caída del "precio” del carbono. Y si el precio de
la tonelada de carbono es baja, entonces los proyectos son menos ambiciosos,
explicó el activista de Greenpeace.
"El valor del carbono determina la calidad del proyecto”,
aseguró Villalonga. "A los países en desarrollo les
conviene un precio alto, porque eso atrae la inversión en tecnologías
más sofisticadas como la eólica”, abundó.
Pero por el momento, aún con los certificados de carbono, no alcanza
para que la inversión sea redituable, reconoció.
Villalonga recordó que el espíritu inicial del Protocolo
de Kyoto apuntaba a crear un fondo para transferencia de tecnología
hacia países del Sur, de manera de compensar el crecimiento de
las emisiones en el Norte. Pero por presión de Estados Unidos
se introdujeron los incentivos de mercado.
"Los mecanismos son como vías de escape que hay que tratar
de cerrar, porque si se empiezan a aprobar proyectos cuya meta de reducción
de emisiones es dudosa o difícil de verificar como ocurre con
los sumideros de carbono, entonces el sistema se degrada y los certificados
comenzarán a circular como dinero falso”, advirtió.
Esos bonos sirven para que las empresas que los obtienen los vendan
a los estados que deben reducir emisiones, a fin de que cuando presenten
sus inventarios puedan contrarrestar los magros resultados locales con
los certificados que les sirven para descontar sus excedentes.
El MDL se creó para empujar aquellos proyectos que no tienen
condiciones de mercado favorables a fin de darles un incentivo de rentabilidad,
pero hasta el momento, lo que se ve como tendencia es que ese empuje
es muy débil como para esperar inversiones en energías
renovables, concluyó Villalonga.
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
(http://www.medioambiente.gov.ar/acuerdos/convenciones/unfccc/ccindex.htm)
+ COP-10 (http://cop10.medioambiente.gov.ar/es/default.asp)
Fuente: IPS
Diciembre 09, 2004
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