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CAMBIO CLIMATICO:
Pobres y vulnerables reclaman
BUENOS AIRES, 6 dic (IPS) - ”Para nuestros países, el cambio
climático es más catastrófico que el terrorismo”,
dijo este lunes el delegado de Tanzania, en nombre de las 48 naciones
menos desarrolladas del mundo, en la décima conferencia de la
ONU sobre cambio climático (COP-10), inaugurada en Buenos Aires.
El discurso de la delegación de Tanzania sintetizó el
espíritu de la apertura de esta conferencia, reiterado en manifestaciones
de júbilo de casi todos los países por la inminente entrada
en vigor del Protocolo de Kyoto, el primer instrumento internacional
que obliga a reducir los gases que recalientan el clima terrestre.
En la apertura de la reunión a la que asisten más de 5.400
delegados de 189 países, el ministro de Salud de Argentina, Ginés
González García, fue designado presidente de la Décima
Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático.
Desde esa posición, el funcionario lanzó el lema del encuentro: ”Cambiar
nosotros para que no cambie el clima”.
La secretaria ejecutiva de la Convención, la holandesa Joke Waller-Hunter,
celebró que la cita marque el décimo aniversario de la
puesta en vigor del convenio y presentó el informe ”Los
primeros 10 años”, una síntesis de logros y retos
por venir.
Waller-Hunter subrayó que entre 1990 y 2000 se redujeron 6,6
por ciento las emisiones humanas de dióxido de carbono, metano
y óxido nitroso, tres de los gases de efecto invernadero, así llamados
por capturar el calor de los rayos solares en la atmósfera, recalentando
la temperatura global.
Ese recalentamiento global es considerado por la mayoría de científicos
el causante de alteraciones climáticas de largo plazo, que ya
están en marcha y tienen potenciales consecuencias desastrosas.
La reducción global de gases oculta retrocesos, advirtió Waller-Hunter.
Según la funcionaria, ese resultado se logró porque los
llamados países de economías en transición sufrieron
el impacto de su transformación a sistemas de mercado y bajaron
su producción.
En cambio, si se toma solo al grupo de países industrializados
(los responsables de la masiva contaminación atmosférica
por dióxido de carbono desde inicios de la revolución industrial,
200 años atrás) se observa un aumento promedio de siete
por ciento entre 1990 y 2000.
La entrada en vigor del Protocolo de Kyoto, prevista para el 16 de febrero,
con sus mecanismos para ayudar a que los países ricos reduzcan
sus volúmenes de gases invernadero, será ”un primer
paso” concreto ante el desafío de mitigación de largo
plazo, dijo Waller-Hunter.
El Protocolo de Kyoto obliga a reducir los gases invernadero que producen
unas 30 naciones industriales, a volúmenes 5,2 por ciento inferiores
a los que emitían en 1990. El plazo para dicha reducción
se cumplirá en 2012.
Australia y Estados Unidos no han ratificado ese tratado.
Pero los delegados a esta conferencia deben avanzar en términos
más concretos en materia de ”adaptación” a
los cambios del clima.
La mitigación y la adaptación son dos ejes claves de las
negociaciones. Los esfuerzos de estos 10 años estuvieron más
volcados al primer punto, sobre todo por la resistencia de los países
industriales a financiar la prevención de las modificaciones climáticas
no deseadas en las naciones más pobres.
Pero esa ecuación comenzó a cambiar en los últimos
tres años, y en esta conferencia muchos delegados confían
en que la adaptación ocupará el centro de la discusión,
sobre todo luego de la reciente ratificación de Rusia del Protocolo
de Kyoto.
Dado que la actual acumulación atmosférica de gases invernadero
se debe básicamente a la industrialización de un puñado
de naciones, en particular Estados Unidos y Europa, la Convención
establece claramente las responsabilidades entre unos y otros actores
de la comunidad internacional.
Waller-Hunter explicó que los países en desarrollo deberán
señalar sus principales vulnerabilidades y los países industriales
deberán prestar ”un apoyo concreto”.
En este sentido, hay disponibles 100 millones de dólares para
programas de adaptación que se están transfiriendo a varios
países.
El delegado de Suiza, que habló en nombre de la Unión
Europea, reafirmó el apoyo del bloque a un fondo financiero para
la adaptación instaurado en la COP-7 que se celebró en
Marrakech en 2001.
”Vamos a cumplir nuestros compromisos asumidos en Marruecos”,
dijo.
Pero existe una verdadera avalancha de reclamos de los diversos grupos
de países del Sur que actúan en la Organización
de las Naciones Unidas (ONU).
El Grupo de los 77 (G-77) países en desarrollo y China, el bloque
de los menos desarrollados y los pequeños estados insulares -que
podrían desaparecer por la elevación del nivel del mar
que conllevará el aumento de temperatura-- instaron a materializar
la prometida transferencia de recursos financieros y tecnológicos
para mitigar y resistir el impacto de los cambios.
En nombre del G-77, Qatar destacó que con la entrada en vigor
de Kyoto se abre ”una nueva era en materia de cooperación
internacional”, pero pidió ser ”más eficaces” para
atender las necesidades de muchos países que tienen ”la
infraestructura socio-económica altamente dañada”.
”Los países parte del Anexo I de la Convención --las
potencias industriales obligadas por el Protocolo-- deben cumplir con
sus responsabilidades y asumir sus compromisos” en materia de recursos
financieros para la adaptación, dijo el delegado qatarí.
El delegado de Tanzania, en nombre de los países menos desarrollados,
consideró que ”para los más pobres, el cambio climático
es catastrófico” y aseguró que faltan fondos incluso
para elaborar diagnósticos sobre áreas críticas
en las que construir defensas ante daños que ya se están
registrando.
La delegación de Tuvalu, un conjunto de atolones e islas coralinas
en el océano Pacífico cuya altura máxima no supera
los cinco metros sobre el nivel del mar, habló en nombre de los
pequeños estados insulares.
Ese grupo siente ”decepción” ante países como
Australia o Estados Unidos que si bien son parte de la Convención
se niegan a ratificar el Protocolo de Kyoto que los comprometería
a reducir emisiones.
Tuvalu expresó su deseo de que ésta sea ”la conferencia
de la adaptación”, que brinde especial atención a
proyectos concretos y a la financiación necesaria.
Inundaciones, tormentas tropicales más frecuentes e intensas,
sequías en zonas de clima templado, expansión de enfermedades
tropicales y aumento del nivel del mar, son solo algunos de los impactos
del cambio climático que habrá que afrontar mediante sistemas
de alerta, barreras de contención, cultivos alternativos y otros
proyectos.
Kenia lamentó que hayan sido necesarias muchas reuniones para
conseguir esta ”atención privilegiada” hacia un asunto
crucial para los países pobres.
En Africa ”no hay historias de éxito en materia de transferencia
de tecnología”, y habría que revisar las reglas del
Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por su sigla en inglés),
administrado por el Banco Mundial, porque exige cofinanciación
para avalar proyectos, lo que es una traba para muchos países,
sostuvo la delegación keniata.
Estados Unidos (que retiró su firma del Protocolo de Kyoto) admitió haber
adoptado ”un rumbo diferente” en cuando a reducir la contaminación.
Pero el gobierno de George W. Bush está avanzando en inversiones
para el desarrollo de tecnología que contribuirá al mismo
objetivo, dijo su delegado.
Naciones más desarrolladas como Suiza o Japón insistieron
en la necesidad de establecer ya los primeros lineamientos para los compromisos
de reducción de emisiones de Kyoto, cuyo plazo de cumplimiento
es 2012.
La COP-10 se celebra en el centro de exposiciones ”La Rural” de
Buenos Aires hasta el 17 de diciembre, un extenso predio en el centro
de la ciudad, rodeado de una fuerte custodia policial.
Ministros de Ambiente y jefes de las delegaciones nacionales mantendrán
una reunión crucial al cierre del encuentro, el 15 y el 17, antes
de las conclusiones. (FIN/2004)
Marcela Valente
Fuente: IPS
Diciembre 09, 2004
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