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COP-10: uso de la tierra y cambio climático
Los 33 países de América Latina y el Caribe perdieron
50 millones de hectáreas de bosques y tierra cultivable en los últimos
13 años - Este territorio suma más de 500 mil kilómetros
cuadrados, lo cual equivale a toda Centroamérica.
De esta manera
el mundo pierde parte de la reserva de tierra más grande
del mundo con posibilidades de ser cultivada, lo que sumado a factores de hambre,
desertificación se convierten en un potencial riesgo de imprevisibles
consecuencias. Para agregar un factor concomitante la tala de bosques y la
afectación de sustentabilidad por monocultivos avanzan en la denominada
expansión agrícola.
La región posee el 24.9 por ciento de los bosques del planeta
pero basta ver imágenes satelitales para observar como se pierden
a cada minuto. Estos factores amenazan la viabilidad económica
de la región que tiene en sus recursos naturales gran parte del
potencial.
La deforestación trae aparejado que los suelos pierden los nutrientes
dando paso a la desertificación del suelo que solo podrá soportar
una escasa carga agrícola. La degradación del suelo es
considerada por el PNUMA como un "problema ambiental grave en la
región". Éste incluye la erosión, acidificación,
pérdida de materia orgánica, compactación pérdida
de elementos nutritivos, contaminación química y salinización.
El informe GEO ALC-2003 afirma que más de tres millones de kilómetros
cuadrados de tierras agrícolas en América Latina y el Caribe
-equivalentes a una y media veces el territorio de México- han
sufrido pérdidas significativas de productividad o se han convertido
en desiertos y zonas salitrosas, provocando pérdidas anuales por
unos 2 mil millones de dólares.
La propuesta Argentina a la Secretaría General de la Convención
de Cambio Climático comprende cuatro grandes áreas de discusión
en la agenda del encuentro ministerial: adaptación, energía
y cambio climático, usos de la tierra, y un debate sobre el proceso
mismo de las negociaciones.
La quema de carbón, petróleo y gas natural, liberan cuantiosos
volúmenes de dióxido de carbono en el aire, al igual que
cuando se queman los bosques, se deja escapar a la atmósfera el
carbono almacenado en los árboles. Las observaciones muestran
que la superficie de la Tierra se está calentando.
A escala mundial, es muy probable que el decenio del 1990 fuera el más
cálido desde que se disponen de registros instrumentales. De acuerdo
con el consenso científico, el resultado más directo podría
ser un «calentamiento de la atmósfera mundial» del
orden de 1 a 3,5°C durante los próximos 100 años. Para
América latina y el Caribe donde la mayoría de la producción
está basada en los extensos ecosistemas naturales, el impacto
de los cambios climáticos previstos podría ser importante.
Las iniciativas en planificación nacional y regional podrán
negociarse en esta cumbre casi imperiosamente ante un futuro nada alentador.
Fuente: DERF (Argentina)
Diciembre 13, 2004
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