Sesiona hasta el 17 de este mes: 6000 representantes de casi 150 países se dan cita en Buenos Aires
Se inició la cumbre mundial del clima


La Convención de las Partes, o COP10, discutirá durante doce días cómo detener el preocupante calentamiento del planeta

  • Hubo ánimo esperanzado por la entrada en vigor del Protocolo de Kyoto
  • Pero el representante de los Estados Unidos aclaró que su país seguirá "su propio camino"

En el gran auditorio de la Rural –bien refrigerado– se inauguraron ayer las sesiones de la Décima Convención de las Partes sobre Cambio Climático, o COP10, que durante doce días intentará lograr acuerdos en torno de las estrategias necesarias para detener el inquietante calentamiento del planeta, un proceso atribuido principalmente a las emisiones de gases [de invernadero] que retienen en la atmósfera la radiación solar.

Delegados de casi 150 países y representantes de organismos intergubernamentales, organizaciones no gubernamentales, de la industria, la energía, el transporte, la producción agrícola ganadera, la ciencia y la tecnología protagonizarán durante estas dos semanas cientos de reuniones que culminarán los tres últimos días en "el segmento de alto nivel" de la convención, cuando los ministros de medio ambiente de los países participantes sellarán nuevos acuerdos.

Esta es la segunda vez que Buenos Aires es sede de una COP (la anterior fue en 1998) y el reciente respaldo de Rusia al Protocolo de Kyoto, que permitirá su entrada en vigor el 16 de febrero del próximo año, pareció infundir ánimos esperanzados en los participantes de la sesión inaugural.

Sin embargo, en una de las primeras intervenciones registradas durante el acto, Harlan Watson, negociador principal de la delegación de los Estados Unidos, se encargó de echar un balde de agua fría sobre las expectativas más entusiastas con respecto a la sumisión de este país a los acuerdos internacionales.

"Muchos de los presentes esperan con ansiedad la entrada en vigor del Protocolo de Kyoto –dijo–. Los Estados Unidos eligieron un camino diferente." Pero más adelante dejó en claro que, no obstante, su país está realizando "acciones sustanciales para enfrentar el cambio climático" y sigue comprometido con los objetivos de la Convención Marco.

El Protocolo de Kyoto estipula que los países industrializados deben reducir sus emisiones a un nivel inferior en un 5%, por lo menos, al registrado en 1990.

Ginés González García, ministro de Salud y Ambiente, abrió las deliberaciones subrayando que "ésta es una sesión histórica en más de un sentido, pues constituye la última del largo ciclo de entrada en vigor del Protocolo de Kyoto, pero es también el comienzo de una nueva etapa que debe estar dedicada a profundizar y generalizar las acciones de mitigación (...) Si no hacemos nada, el futuro será impredecible".

Aníbal Ibarra, jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, subrayó que para frenar la inercia del cambio climático "es fundamental la decisión política de los países desarrollados, donde se producen muchos de los gases de efecto invernadero". Y más adelante agregó: "Si hay algo que nos falta es que la problemática del cambio climático se haga carne en el ciudadano común".

Por su parte, la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas, Joke Waller-Hunter, manifestó que "debemos mirar hacia atrás con orgullo y hacia el futuro con esperanza", pero que "el reloj avanza y en 2005 tenemos que comenzar a pensar la estrategia para 2012. Aquellos que puedan deben guiar; quienes tengan recursos deben asistir. Todos deben moverse en la misma dirección; aunque lo hagan a diferentes velocidades y por diferentes rutas".

Enseguida, Mohameed Jassim Al-Maslamani, representante de Qatar y presidente del G77 y China subrayó que, si bien este grupo adhiere a los lineamientos de Kyoto, "la prioridad exclusiva de los países en vías de desarrollo son el desarrollo económico y social, y la erradicación de la pobreza".

La representante de los Países Bajos, que pidió la palabra en nombre de la Unión Europea (UE), enfatizó que la primera evaluación regional del clima que documentó el cambio climático en el Artico muestra que se pueden esperar alteraciones aún más severas en las próximas décadas.

"Estimamos que, para evitar interferencias antropogénicas peligrosas, la temperatura promedio de la superficie de la Tierra no debe aumentar en más de 2 grados por sobre los niveles preindustriales –afirmó–. Si se supera este límite, los riesgos, incluyendo impactos irreversibles del cambio climático, serían inaceptablemente altos."

El 1° de enero de 2005 comenzará a regir el esquema de mercado de bonos de carbono que cubrirá aproximadamente el 50% de las emisiones de la UE. Esto permitirá a países que excedan las metas de reducción de emisiones vender el sobrante a otros que se retrasen. También el año próximo la Unión Europea hará efectivo un fondo de 369 millones de dólares anuales para asistir a los países en desarrollo en sus programas de adaptación y mitigación del cambio climático.

Fuente: La Nación
Diciembre 07, 2004